EDITORIAL

PIB sumergido

La economía sumergida, aquélla que está al margen de los censos contables de la Hacienda pública o la Seguridad Social, supera en España el 20% del PIB. æpermil;sa es la conclusión de un equipo de expertos que han elaborado un informe para el Instituto de Estudios Fiscales, no muy diferente de las últimas estimaciones de la Unión Europea. Es una cuantía relativa muy apreciable y muy preocupante. Porque cuesta aceptar que los impuestos que deberían aportar entre todos los contribuyentes los sustentan sólo el 80% de ellos y porque da la impresión de que mantendrán sumergida la actividad independientemente del trato fiscal que tengan. En los últimos 20 años, la ratio de actividad sumergida no ha sido constante. En 1980 era del 15% y ahora, del 20%, y parece haberse estancado cuando la presión fiscal sobre el coste laboral se ha relajado. En 1994 se abarata el despido para pequeños colectivos y se elimina el control administrativo (Ley Griñán) y en 1997 se rebajan selectiva, pero abultadamente, las cotizaciones sociales al empleo fijo (Ley Arenas). Para aflorar el resto queda recorrido en los impuestos, pero queda más en la inspección.