Tipos de interés

Wall Street responde con una caída del 1,08% al recorte de tipos de la Fed

La Reserva Federal bajó los tipos de interés tal y como esperaba el mercado. La cuantía del recorte no se despejó hasta el último momento, cuando se confirmó la opción menos agresiva. Algunos esperaban una rebaja de medio punto.

Los mercados reaccionaron a la baja minutos después de la decisión en una sesión en la que las ganancias se había impuesto desde el inicio. El Nasdaq, que llegó a ganar un 1,5% en el mejor momento, también sucumbió a la presión. Perdió un 0,19% y encadenó la quinta caída consecutiva. El Dow Jones, por su parte, cedió un 1,08% y el S&P 500, un 0,83%.

El mercado se encontraba dividido al 50% entre los que esperaban un recorte de un cuarto y aquellos que apostaban por el medio punto porcentual. La Fed optó por un recorte tímido, en teoría peor para las Bolsas. Una actuación más agresiva, no obstante, podía haberse interpretado como un signo de debilitamiento excesivo o de deflación. Así, un cuarto de punto deja al mercado prácticamente como estaba.

El conservadurismo de Greenspan intensificó la importancia, a ojos del mercado, del mensaje de la Reserva. En el comunicado oficial la autoridad monetaria reconoció que la deflación aún es posible y señaló que la economía sigue mostrando un crecimiento débil. 'Los indicadores recientes muestran una mejora del gasto, avances notables en las condiciones financieras y la estabilización de los mercados laborales y de productos, pero de todos modos la economía no muestra un crecimiento sostenible'. Añadió, eso sí, que los riesgos siguen equilibrados.

Las advertencias anteriores de la Reserva sobre los riesgos de deflación fueron más severas y habían preparado el camino para un recorte de tipos de interés.

Estas expectativas han jugado un papel clave a la hora de apuntalar la tendencia alcista de los mercados en los últimos meses. El Dow Jones sube el 19,7% desde el mínimo de marzo, mientras el Nasdaq se ha anotado un 26%. Precisamente esta subida puede explicar parte de la reacción negativa ayer, ya que muchos pudieron optar por una toma de beneficios.

Los datos del PIB del jueves y el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan el viernes darán más pistas.

El dólar limita las pérdidas

El dólar arrancó la sesión a la baja frente al euro ayer y acrecentó las pérdidas con el paso de las horas. Coincidiendo con la rebaja de la Fed frenó la caída ante la expectativa de recuperación económica. La moneda única ha remitido algo desde que el BCE bajara los tipos el 6 de junio, pero sigue fuerte. Ayer cotizaba cerca de los 1,15 dólares.

El bono a 2 años, en el 1,27%

El Tesoro de EE UU vendió 25.000 millones en bonos a dos años con una rentabilidad del 1,179% 75 minutos antes de la decisión de la Reserva Federal. La demanda fue algo mejor que en la anterior subasta pese a que el mercado seguía dividido sobre la cuantía del recorte. Los bonos cayeron y la rentabilidad del de dos años cerró a 1,27%.

Dificultades para los monetarios

La decisión de la Fed supuso un jarro de agua fría para los fondos monetarios. El rendimientos de estas herramientas de inversión cedió hasta un mínimo del 0,67% a mediados de junio, según informó el boletín de la industria, y el recorte de tipos hace previsible más caídas. La mayoría se prepara para cerrar o reducir comisiones.

Greenspan, el administrador de expectativas

Pedalear para no caerse de la bici. A medida que la crisis económica y financiera se ha prolongado y el margen de maniobra se ha reducido, el presidente de la Reserva Federal se ha visto obligado a sustituir la acción pura y dura, violenta en ocasiones, por la más sutil y compleja administración de expectativas. En los últimos meses Alan Greenspan ha optado por una política mixta, que mantiene bajos los tipos a corto y largo plazo.

Sus mensajes iluminan el final del túnel al tiempo que advierten de riesgos, como el de la deflación, profundamente incompatibles con una eventual recuperación económica. No quiere que el mercado pierda la fe, pero necesita inundar Wall Street con dinero.

Confía en que los tipos bajos mantengan la fortaleza del consumo. La caída de la factura hipotecaria ha tirado del sector inmobiliario, donde el efecto riqueza del encarecimiento de viviendas ha aliviado el pinchazo bursátil. Si el consumo sigue fuerte, la economía puede aguantar hasta que las empresas empiecen de nuevo a invertir, decisión que Greenspan y el Tesoro favorecen con la debilidad del dólar y la mejora de la Bolsa.

La importancia de la Bolsa en las decisiones de Greenspan es capital. No puede permitir que el pesimismo cale en Wall Street y se extienda al resto de la economía. De ahí el doble mensaje: el futuro está bien encarado, pero está dispuesto a ayudar más si es preciso. Y así, mientras no llega la recuperación se mantiene viva la llama, lo que aumenta las posibilidades de que, efectivamente, llegue.