Hacienda

El buen negocio de pagar a Hacienda con obras de arte

El pago de impuestos a través de obras de arte (dación) se está convirtiendo en un buen negocio para empresas e inversores. Esta posibilidad, que ofrece el Ministerio de Hacienda, ha ido en alza en los últimos ejercicios. En el año 2002 los museos estatales recibieron 53 cuadros procedentes del pago de tributos. El valor de las obras entregadas, entre las que destacan las de varios autores como Miró, Torner, Goya o Rubens, ascendió a 30,4 millones de euros (5.053 millones de pesetas). Desde 2000, el valor acumulado alcanza los 93,7 millones de euros (15.600 millones de pesetas). Para 2003, todas las previsiones apuntan a que se batirá un nuevo récord.

¿Qué es lo que lleva al contribuyente a utilizar este procedimiento? En primer lugar, las facilidades de pago que ello implica. Las obras de arte tienen que pasar por un sistema de valoración, a cargo de expertos del Ministerio de Cultura y de la Agecia Tributaria, pero una vez superada esta fase, se convierten automáticamente en valor con la máxima liquidez, como el dinero al contado. Ello ahorra tiempo e innumerables esfuerzos al contribuyente para hacer frente a sus deudas.

Por otra parte, con el pago en especie, el contribuyente se ahorra tributar por las plusvalías que las obras de arte le hayan generado durante su posesión. A cambio, Hacienda suele valorarlas a un precio que suele ser inferior al de mercado. El Estado también se beneficia del aumento del patrimonio histórico-cultural. El destino de las obras se concentra en varios centros.

'El Museo Nacional de Arte Reina Sofía es uno de los que más tiene que agradecer esta fórmula; a él han ido las últimas obras', admiten a Cinco Días fuentes del Ministerio de Cultura. En concreto, más de un 10% de los nuevos registros del Museo en 2001 y 2002 corresponden a daciones.

En los últimos meses son muchas las grandes entidades, al margen del mundo de la cultura, que han contribuido a las arcas del fisco con obras y objetos de arte. Destacan multinacionales de todos los ámbitos (bancos, empresas energéticas y de comunicaciones). A las ventajas anteriormente citadas, se suma, en este caso, la publicidad para estas empresas, al contribuir al aumento del patrimonio público. Entre las últimas incorporaciones destacan cinco obras (tres óleos y dos dibujos) de Salvador Dalí entregadas por la constructora ACS, y valoradas por 4,4 millones de euros. Las obras fueron presentadas a últimos de mayo, con pompa y boato, por la ministra de Cultura, Pilar del Castillo, y por el presidente de ACS, Florentino Pérez. Se incorporaron a la colección permanente del Reina Sofía. Destaca el óleo Sifón y botella de ron, tasado en algo más de dos millones de euros. Para el presidente de ACS, acciones como éstas demuestran el interés que su empresa tiene por la promoción del arte y la cultura.

Un mes antes, la firma Inditex, que controla las marcas Zara y Massimo Dutti, donó al Estado una colección de trajes y telas del pintor y diseñador Mariano Fortuny, en concepto de pago de impuestos, valorada en tres millones de euros. Otro ejemplo claro, que también ha llegado al Reina Sofía, son las famosas esculturas Hombre y mujer (junto con 19 dibujos preparatorios), de Antonio López, entregadas al Estado por Repsol YPF, tras ser adquiridas a la fundación norteamericana BEA/FEW por 1,1 millones de euros. La obra está considerada cumbre de la producción escultórica del artista.

Banesto ha contribuido también a enriquecer los fondos fotográficos del Reina Sofía. Una colección de fotos de la entidad financiera, formada por 337 obras, valoradas en 827.000 euros, ha pasado a engordar los fondos del museo, con artistas de prestigio mundial como Cartier-Bresson, Wharhol o Brassai. Y la cuenta suma y sigue.

El ejemplo cunde en las Administraciones regionales

La dación se extiende también a las Administraciones territoriales. En la Comunidad de Madrid, los fondos de los museos de la región cuentan ya con 16 obras obtenidas mediante este procedimiento. Figuran obras de autores como Lucio Muñoz, Luis Gordillo, Jorge Oteiza y Pablo Gargallo.

En Euskadi, La puerta giratoria o retrato de Begoña de la Sota, del pintor bilbaíno Antonio Guezala, se exhibe recientemente en el Museo de Bellas Artes de la capital vizcaína tras ser adquirido por la Diputación de Vizcaya, a través de la dación de la BBK. La dación ha provocado también el litigio entre Administraciones públicas, cuando la cuantía es considerable.

Un ejemplo es la herencia de Pedro Masaveu, que mantuvo en disputa a la Hacienda estatal con la de Asturias por el cobro del impuesto de sucesiones. La colección personal del empresario asturiano (410 obras) valorada en 48 millones de euros pasó, finalmente, a manos del Principado.

El pago de impuestos con arte es un procedimiento también utilizado en otros países.

Algunos, incluso, han incorporado variaciones. La legislación mexicana permite desde 1957 el pago en especie a la Hacienda, pero sólo para los artistas. Los profesionales registrados como tales y previo un examen técnico del Gobierno (la Unidad de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial) pueden pagar sus impuestos con obras creadas por ellos mismos. Si el Estado no las acepta, el artista puede optar entre sustituirlas (en dos ocasiones) o pagar en efectivo.