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Crisis en la cúpula de 'The New York Times'

La tormenta levantada por el escándalo de los fraudes periodísticos del joven reportero Jayson Blair en The New York Times dejó a la deriva a los máximos responsables del periódico, el director desde hacía dos años, Howell Raines, y su número dos, Gerald Boyd. Ayer naufragaron en sus puestos en el considerado mejor periódico del mundo.

Raines y Boyd, con ocho Premios Pulitzer en estos dos años, presentaron la dimisión y así se informó al personal en una reunión en la que hubo lágrimas y los aplausos interrumpiendo los discursos de despedida. 'æpermil;ste es un día que me rompe el corazón', dijo el presidente del Times, Arthur Sulzberger Jr.

Sulzberger dio las gracias a Raines y Boyd por anteponer los intereses del periódico a los suyos, pero no mencionó el origen de un conflicto que ha afectado la imagen del diario más que diciendo 'dados los eventos del último mes'. No se habló de Blair ni del premio Pulitzer Rick Bragg, que dimitió a fines de mayo tras ser sancionado por no incluir las firmas de colaboradores en sus artículos.

La omisión de Sulzberger puede ser un rasgo de elegancia después de que el escándalo siga siendo objeto de análisis de los medios competidores y uno de los temas de moda en Nueva York.

En todo caso, Raines se mostró consciente desde el principio de su responsabilidad en el caso Blair y puso en marcha una comisión de investigación (para evaluar la política de edición, las contrataciones, el uso de fuentes anónimas...) además de dirigirse a la plantilla en una reunión a puerta cerrada tras destaparse el escándalo.

Raines fue advertido de las sospechas de varios jefes de sección sobre Blair pero en una apuesta personal le mandó a cubrir el episodio del francotirador que aterrorizó Washington el pasado otoño. Blair nunca fue a la capital pero se inventó las historias.

El escándalo dejó la espita abierta y los periodistas hicieron críticas al director por su gestión 'autocrática'. 'Me veis inaccesible y arrogante'. 'Creéis que la redacción es muy jerárquica', dijo para airear las críticas que le llegaban. Ayer, sin embargo, había pesadumbre en la redacción.

Pero la maquinaria no se para y ya se ha nombrado a un director interino, el veterano y experimentado en el puesto Joseph Lelyveld.