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Bolsa de Madrid

La Bolsa encadena tres subidas por primera vez en un mes

El dato más esperado ayer por los inversores fue la revisión del PIB del primer trimestre en Estados Unidos, que quedó en el 1,9%, tres décimas por encima de la primera estimación. Los mercados, que durante toda la mañana estuvieron en positivo, se acomodaron a los movimientos de las Bolsas estadounidenses en el periodo de coincidencia operativa. No obstante, la cifra del día no reportó gran entusiasmo. Al cierre, el Ibex quedó prácticamente en tablas, con una simbólica subida del 0,16%. Eso sí, es la tercera que suma consecutivamente, un movimiento que no se registraba desde Semana Santa.

La apatía se palpó en todos las Bolsas europeas. Al mismo tiempo, el euro volvía a ganar posiciones hasta marcar máximo a 1,184 unidades dólar, favorecido en parte por la escasez de contratación. Ayer varias plazas financieras celebraban la festividad del Día de la Ascensión, lo que mermó las negociaciones.

El Ibex continuó en la misma línea de sesiones anteriores al situar el volumen en 1.054,19 millones de euros, sin contabilizar operaciones especiales ni bloques.

La jornada no estuvo exenta de movimientos. El Ibex llegó a ganar un 0,92% con respecto a la víspera y entre máximo y mínimo hubo una oscilación del 1,42%. Amadeus fue la compañía que más perdió (3,08%) y FCC la que lideró el índice con una subida del 1,55%.

La pregunta que se hacían ayer muchos inversores es por qué las Bolsas siguen sin reaccionar con consistencia a los últimos datos macroeconómicos que se publican, tal y como ocurrió ayer. Los analistas justifican que parte de esta desidia se debe a que hoy se espera conocer el índice manufacturero de Chicago (en teoría un indicador de expansión económica). Las expectativas están puestas en una subida por encima de los 50 puntos, frente a los 47,6 en los que quedó en abril.

Pero no sólo de datos viven los mercados. También de comentarios. Cuenta José Luis Martínez, analista jefe en España de Citigroup, que 'en las últimas horas hemos tenido una buena representación desde miembros de los bancos centrales de las tres principales economías del mundo. Por un lado, hemos escuchado de nuevo a Issing referirse a la situación de la economía europea y sobre los riesgos que la amenazan. Descarta el peligro de deflación para la zona euro, aunque ha hablado de que los precios en Alemania podrían decrecer en los dos próximos años'.

El BCE, más cerca

Otro de los asuntos que centra la atención de los inversores es la reunión de la semana que viene del Banco Central Europeo (BCE). La presión sobre la autoridad monetaria vuelve a incrementarse y, como siempre, más desde el lado de los grandes bancos de inversión.

Otmar Issing ha advertido, en este sentido, que la posición del BCE no se centra en un solo país, sino en el conjunto del área, y recuerda, por ejemplo, que la inflación en España está en niveles del 3%. Anticipa, no obstante, recortes de tipos en la reunión de la próxima semana, considerando las expectativas a la baja de la inflación en parte por la subida del euro.

Asunto resaltado por los expertos desde el comienzo de la semana es, también, la pérdida de las correlaciones entre los diferentes mercados, lo que sugiere que alguien se está equivocando. æpermil;stas son significativas, principalmente desde hace un mes, en el caso de los tipos de interés. Por el contrario, dejan de serlo de forma reciente en los mercados de deuda frente a Bolsa y ambos mercados frente al tipo de cambio.

El oro ofrecerá más rentabilidad que otros activos

Las expectativas de mejora en la economía estadounidense y europea se han acrecentado en los últimos días. Las Bolsas comienzan a reflejarlo tímidamente, pero otros activos refugio, que han subido en momentos de fuerte debilidad de la renta variable, como el oro, han comenzado a retroceder posiciones con fuerza.La onza encadenó su tercera caída consecutiva por primera vez en un mes después de haber alcanzado una revalorización de más de un 17% desde mínimos.De cualquier forma, esta es una corrección transitoria, porque la opinión de los analistas, según recoge Bloomberg, es que la onza podría llegar a cotizarse hasta los 400 dólares. Sería la primera vez en siete años. Creen que esto se producirá porque los inversores esperan mejores rendimientos de los que se esperan en las acciones y en los bonos. De hecho, la rentabilidad de los bonos estadounidenses se encuentra en los niveles más bajos desde hace 45 años.Las últimas intervenciones de Alan Greenspan dejan entrever una caída sostenida en los precios al consumidor, después de intentos fallidos de acelerar el crecimiento económico. Esto podía dejar las puertas abiertas a nuevas bajadas en las Bolsas. 'La economía es un desastre. Estamos bajo presión deflacionaria. La Reserva Federal ha bajado tipos y no ha servido para reactivar la economía del país', declaró un gestor a Bloomberg.La subida del oro ha sorprendido a los analistas, que esperaban una corrección después de la guerra en Irak.

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