Epidemia

Cortar las alas a la neumonía

El Gobierno español cumple con las recomendaciones de la Organización Mundial de las Salud (OMS) sobre el tratamiento de los pasajeros aéreos en relación con la prevención de la epidemia de neumonía atípica. A pesar de ello, sólo uno de cada cinco viajeros procedentes de las zonas de riesgo son controlados directamente por las autoridades del Ministerio de Sanidad.

La explicación de este contrasentido es que España, a través del aeropuerto internacional de Madrid-Barajas, sólo tiene conexiones aéreas directas con dos de las 12 zonas declaradas por la OMS como afectadas: China y Canadá. A fecha de hoy sólo hay programados siete vuelos semanales, de los que cinco tienen destino en la ciudad canadiense de Toronto y dos cumplen su ruta en las capitales chinas de Pekín y Shanghai.

Estos siete vuelos son los únicos que, siguiendo las recomendaciones y protocolos de la OMS, son directamente controlados por funcionarios del Ministerio de Sanidad español en el propio aeropuerto de Barajas.

Fuentes aéreas consultadas afirman, sin embargo, que sólo uno de cada cinco pasajeros aéreos procedentes de las zonas afectadas llegan a España en vuelos directos, y que los restantes lo hacen a través de rutas de conexión. Estos pasajeros son tratados por las autoridades sanitarias españolas como cualquier otro viajero que llegue de un destino no afectado.

La política de cortafuegos de la epidemia impuesta por la OMS pretende conseguir que se impida viajar a aquellas personas que presenten los síntomas de la enfermedad. Con este fin impone controles rigurosos en los aeropuertos de las zonas afectadas y, por extensión, en los puntos de destino a los que llegan los vuelos de estas terminales apestadas.

De acuerdo con esta política, seis funcionarios del Departamento de Sanidad Exterior destacados en el aeropuerto de Barajas, casi todos médicos, participan desde hace dos meses en las inspecciones que se practican a pie de pista a los pasajeros que llegan en los cinco vuelos semanales de Air Canadá y dos de China Eastern que proceden directamente de Toronto y de Pekín y Shanghai.

Hasta el momento, los formularios que deben rellenar los pasajeros y la inspección que realizan los facultativos no ha detectado un sólo caso de la enfermedad.

La alarma sobre posibles viajeros afectados de neumonía en España ha llegado por la vía de los vuelos indirectos. El caso más llamativo se produjo hace poco más de un mes en el aeropuerto de Bilbao. Se trataba de un pasajero de la compañía alemana Lufthansa que había partido de Hong Kong con destino a Nueva York y terminó llegando a la capital vasca vía Fráncfort.

Fuentes de Air Canadá estiman que el 50% de los hombres de negocios y turistas de ese país americano que llegaron el año pasado a España lo hicieron en el vuelo directo que esta compañía opera con Spanair. El resto utilizaron de vuelos de conexión.

En el caso de los destinos asiáticos, especialmente los de China, la relación entre vuelos directos e indirectas es favorable a aquellos con una conexión intermedia en una proporción de nueve contra uno.

La gran mayoría de pasajeros procedentes de Asia entran en España haciendo previamente una escala con cambio de avión en Londres, Fráncfort, Múnich o Roma, utilizando los servicios de British Airways (que vuela en código compartido con Iberia), de Lufthansa y de Air France. Fuentes de estas grandes aerolíneas reconocieron que en sus vuelos hacia España desde los aeropuertos citados no hacen la menor diferencia entre viajeros que proceden en conexión de una zona de riesgo y el resto del pasaje.

Para este tipo de rutas de bajo riesgo existe un protocolo genérico que obliga a las compañías a equipar sus aviones con mascarillas y guantes estériles, y exige a las tripulaciones que estén atentos a los síntomas de contagio de neumonía que pudiera presentar algún pasajero. En el supuesto de que se detecte algún caso sospechoso, el comandante de la aeronave debe hacerlo saber a las autoridades sanitarias del país de destino antes del aterrizaje.

No existen cifras fiables sobre el número de ciudadanos chinos que viven en España y las estimaciones oscilan entre 20.000 y 60.000. En 2002 viajaron a China 30.000 españoles. Air Canadá transportó 45.000 pasajeros el año pasado. Muchos de ellos son estudiantes españoles que hacen cursos de verano de inglés en Toronto.