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Textil

El auditor de Dogi encuentra pérdidas ocho veces superiores a las declaradas

El auditor no admite que las pérdidas sufridas en México se queden fuera de la cuenta de resultados, tal y como pretendía la empresa fabricante de tejido elástico. Dogi presentó a principios del mes de marzo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores sus cuentas de cierre de 2002. Según los resultados comunicados entonces, las pérdidas habían ascendido a 3,4 millones antes de impuestos y 3,0 millones después de impuestos, frente a unos números rojos de 4,8 millones brutos y 1,8 millones netos del año anterior.

Esas cuentas no terminaban de cuadrar. La empresa declaraba pérdidas de sólo tres millones de euros a la vez que sus fondos propios, es decir, el patrimonio neto de la empresa, se reducía de 44,4 a 7,6 millones de euros.

La depreciación del dólar estadounidense y otras diferencias de conversión supusieron un deterioro de los fondos propios de 12,6 millones de euros, básicamente por la traslación a euros del patrimonio contable de las operaciones asiáticas que tiene sus balances denominados en dólares americanos.

Pero aun así quedaban 22,2 millones de euros de diferencia. Esos 22,2 millones de euros responden básicamente a pérdidas sufridas en la aventura mexicana del grupo textil. En octubre de 2002, Dogi decidió cambiar sus planes sobre su filial mexicana, Inversiones Ata, reduciendo su actividad, sus recursos y su plantilla. Eso supuso reconocer el deterioro del fondo de comercio por importe de 9,4 millones; costes de reestructuración variados por 9,3 millones más y otros costes por 3,5 millones.

Dogi, sin embargo, decidió no incluir esas partidas en su cuenta de resultados, sino que las cargó directamente contra los fondos propios de la empresa, según explicó en la presentación de resultados.

En su informe de auditoría de las cuentas anuales, Deloitte & Touche indica que 'de acuerdo con principios de contabilidad generalmente aceptados, este importe registrado con cargo a reservas debería haberse contabilizado en los epígrafes correspondientes de la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada (...). En este caso, las pérdidas del ejercicio y las reservas aumentarían en 22,2 millones de euros, si bien el importe total de los fondos propios no se vería modificado'.

Según la empresa, las dotaciones efectuadas ' reflejan la voluntad de la dirección de Dogi de superar el problema de Ata y evitar que las consecuencias de decisiones pasadas tengan un impacto en la evolución futura de los resultados'. Dogi afirma que mantiene vigentes sus aspiraciones comerciales en el continente americano, pero que ha decidido, tras dos años de pérdidas, asumir y reflejar en sus recursos propios la mala situación de su filial.

Dogi espera volver este año a los beneficios tras dos ejercicios de pérdidas, según el informe de gestión que acompaña a las cuentas anuales de 2002. La empresa tiene grandes esperanzas depositadas en el mercado asiático, donde espera crecimientos del mercado a tasas del 20% anual. Dogi duplicó el año pasado la capacidad de su planta en China y este año concentrará inversiones en China y Tailandia.

El respiro de la refinanciación de la deuda

Dogi es una empresa atragantada por su propio crecimiento. La empresa suscribió en mayo de 2001 un préstamo de 90 millones de euros enmarcado en la compra de diversas fábricas a Sara Lee Courtaulds. En diciembre de 2001, Dogi incumplió los compromisos o ratios financieros que había asumido con los prestamistas y sus directivos se pusieron a renegociar la deuda con el sindicato de bancos acreedores.Tras consensuar el nuevo esquema de amortizaciones y garantías con los bancos, el 23 de enero se firmó la novación del préstamo, con un calendario de amortizaciones que rebaja las obligaciones de pago al 50% durante los años 2003 y 2004, así como un alargamiento del plazo de amortización por un año, hasta 2009, bajo ciertas condiciones.Según se explica en la memoria de Dogi, dentro de los acuerdos se halla la obligación, bajo determinadas circunstancias, por parte del accionista mayoritario de 'ampliar el capital social en nueve millones de euros mediante la capitalización de los préstamos concedidos'. Asimismo, los bancos han exigido que el accionista mayoritario hipoteque ciertos terrenos e inmuebles propiedad de otras sociedades de su patrimonio como garantía de devolución del préstamo.

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