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Accionistas de Terra piden en la junta la dimisión de Joaquim Agut

Váyase a su casa! ¡Nos está prometiendo beneficio operativo desde que llegó!'. En cuanto Joaquim Agut, presidente de Terra, acabó ayer su discurso supo que la junta no iba a ser tan sencilla como las dos anteriores. A pesar de que el desplome de la acción es anterior a la junta de 2001 (cotizaba a 9,3 euros), ni en aquélla ni en la de 2002 se había pedido la dimisión de Agut.

El presidente de Terra prometió en su primera aparición ante los accionistas, en junio de 2001, un Ebitda (beneficio antes de impuestos y amortizaciones) positivo para mediados de 2002. En la junta de 2002 lo había retrasado hasta 2003. Y en la de ayer lo volvió a posponer por tercera vez al comunicar que se alcanzaría en 2004. El año pasado Terra tuvo unas pérdidas de 2.009 millones de euros por la amortización del fondo de comercio de Lycos. Para contrarrestrar este dato, Agut se agarró en todo momento a la continua mejora del Ebitda desde que él asumió la gestión. 'En 2002 hemos reducido el Ebitda negativo un 48%, lo que supone una mejora de 112 millones de euros respecto a 2001', explicó.

Un accionista que dijo haber comprado los títulos 'a precio desorbitado' le reprochó utilizar los mismos argumentos desde hace tres años y aportar 'el único consuelo de que otros están peor'. Por todo ello pidió al accionista mayoritario (Telefónica, que posee un 38,5% del capital) que le buscara una salida digna. Otro accionista se refirió al Ebitda como 'ese invento para maquillar resultados', y otro, que dijo representar a los poseedores de 600.000 títulos, acusó a Telefónica de hacer competencia a su filial con el ADSL antes de que ésta pudiera desarrollarse.

Uno de los últimos accionistas en intervenir recordó a Agut unas declaraciones de hace algo más de un año en las que aseguraba que quien hubiera comprado Terra a 30 euros 'había hecho el negocio del siglo'.

Agut insistió en la importancia del aumento del número de clientes de Terra y no se atrevió a precisar cuándo estaría en disposición de repartir dividendo. Pero a pesar del clima hostil de la junta, se aprobaron todos los puntos del orden del día sin mayores contratiempos. æpermil;ste incluía la entrada de tres nuevos consejeros en el máximo órgano de control de la compañía: Lluís Bassat, Luis Badía y José Alfonso Bustamante.

En la sala del World Trade Center de Barcelona en la que se desarrolló el acto había unas 400 personas presentes. Según los organizadores, sólo 200 eran accionistas, y el resto, acompañantes, trabajadores de Telefónica y un numeroso dispositivo de seguridad. La junta se celebró con el 45,67% del capital representado.