Guerra Irak

Las tecnológicas están atrapadas en el fuego cruzado de los Gobiernos

Algunas empresas del sector de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones están viendo amenazado su negocio por la crisis desatada entre los Gobiernos de EE UU, Francia y Alemania. Sus diferencias respecto al conflicto bélico en Irak han desembocado en una dura batalla comercial.

Algunas tecnológicas están atrapadas en el fuego cruzado que mantienen el Gobierno de Estados Unidos y las autoridades de Francia y Alemania. El legislador republicano Durrel Issa ha encendido la mecha de la polémica al apostar por la empresa estadounidense Qualcomm para desplegar el sistema de telefonía móvil en Irak una vez terminada la guerra. Issa quiere que la tecnología móvil que se imponga en Irak sea la CDMA, desarrollada por Qualcomm, y no la GSM, desarrollada en Francia y creada por un consorcio de empresas entre las que están las europeas Nokia y Ericsson.

La Asociación GSM ha replicado de inmediato que su sistema es un estándar abierto, lo que significa que fabricantes de distintos países pueden hacer equipos con esta tecnología 'en un mismo campo de juego', incluyendo estadounidenses como Motorola y Lucent.

Alcatel, que ha trabajado en Irak en los últimos 12 años, es otra de las empresas que pueden verse desplazas si el Gobierno de George Bush apuesta por empresas de su país para reconstruir Irak. Alcatel lleva años suministrando centrales de conmutación y equipos de transmisión a Irak. 'Todo para uso civil y todo aprobado por las Naciones Unidas', afirma un portavoz de la compañía en España.

El negocio que generó Alcatel en Irak el pasado año fue de 85 millones de dólares, 'muy poco si se compara con las cifras de negocio de la corporación, que en 2002 fueron de 16.500 millones de euros'. Es decir, un 0,04%.

Los agravios no quedan ahí. Electronic Arts, gigante estadounidense de los videojuegos, asegura sentirse acorralado por la tensión política. La compañía ha visto que el Gobierno alemán ponía uno de sus últimos juegos en una lista negra, en la que aparecen los juegos que el gobierno considera violentos.

El juego en cuestión muestra una animación de Bagdad con militares de EE UU luchando contra un grupo de terroristas que mata a civiles. Un portavoz del Gobierno alemán asegura que la venta del juego ha sido restringida porque glorifica la guerra, pero un representante de Electronic Arts asegura que el motivo real son las desavenencias entre EE UU y Alemania respecto a la invasión de Irak.

La compañía de satélites francesa Eutelsat también podría ver limitado su negocio dentro de EEUU. Aunque la empresa ha conseguido algunos contratos recientes para ampliar la capacidad de comunicación de las fuerzas estadounidenses en el campo de batalla, algunos legisladores y oficiales del Pentágono están presionando para que las empresas de satélites que no coticen en Wall Street vean limitadas sus licencias para operar en EE UU.

Materia 'sensible'

Esta política favorecería a firmas del país como PanAmSat, en un 81% propiedad de General Motors. Joseph Wright, presidente de esta compañía, asegura que 'ahora hay una sensibilidad real de que los mandos militares americanos estén usando una compañía francesa para comunicarse con sus tropas en Irak', según recogía The Wall Street Journal.

Al margen de las guerras comerciales, muchos analistas creen que las firmas de tecnología de la información y de telecomunicaciones van a estar entre las grandes beneficiadas en la reconstrucción de Irak. El diario USA Today asegura que la posguerra iraquí podría suponer inversiones de entre 3.500 y 5.000 millones en telefonía, ordenadores personales y software. 'Hay más de 20 millones de clientes potenciales', asegura Riad Safar, director de operaciones para Oriente Próximo y África de la compañía estadounidense Stratus Technologies.

Esta empresa está negociando acuerdos con distribuidores en Jordania, Líbano y Kuwait para vender equipamiento en Irak. Los expertos creen que sólo la modernización de los sistemas de voz y datos podría suponer una inversión de 1.200 a 1.500 millones de dólares.

Algunas compañías estadounidenses consultadas prefieren no hablar de sus planes en Irak porque es 'pronto para hablar de ello'. Natasha Haubold, portavoz de Worldcom, sí ha asegurado a medios de EE UU que está preparada para proveer redes y servicios en Irak. La compañía ya fue contratada por el Gobierno de EE UU en la posguerra de Afganistán y de Kuwait.

Las tensiones geopolíticas retrasan la recuperación

Compañías y analistas no se ponen de acuerdo sobre si la guerra de Irak dañará o no al sector tecnológico. Al menos en el corto plazo. Pero todos creen que si las tensiones geopolíticas se extienden, el daño a la industria está servido. La consultora Forrester asegura en un reciente informe que la guerra va a retardar la recuperación de las inversiones de las empresas en tecnologías de la información (TI) pasando en el mercado norteamericano de los 925 billones de euros que estimó el pasado febrero a 892 billones de euros. Y en Europa, de los 645 billones de euros a 605.

La consultora asegura también que los movimientos pacifistas van a generar un ligero aumento del consumo de la Red y la conexión de nuevos usuarios. 'El ansia de información puede llevar a muchos usuarios a contratar servicios ADSL'.

Un informe de Merrill Lynch asegura, por su parte, que la guerra podría mermar los gastos en TI. El estudio, elaborado a partir de una encuesta a 100 consejeros delegados de 75 empresas estadounidenses y 25 europeas, muestra que los recortes en los gastos en tecnología se deben más a 'problemas estructurales de la economía y la tecnología' que a la inestabilidad causada por la guerra. Eso sí, un 70% de los entrevistados cree que el conflicto bélico será una barrera para las inversiones. Goldman Sachs es de la misma opinión. Apunta que el sector puede crecer mínimamente para el año que viene, pero avisa sobre 'un entorno muy débil' cuyas dificultades no serán superadas aunque se suavicen las tensiones geopolíticas.