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Bolsas

Cautela en los mercados el primer día del ataque a Irak

Es cierto, en cualquier caso, que los mercados financieros y de materias primas ya habían descontado desde el jueves de la semana pasada el mejor de los escenarios. Cirugía limpia en Irak, que dicen ahora algunos analistas de nuevo cuño. Y sin efectos colaterales. Una guerra corta, además. El mejor de los mundos.

Los más aguerridos especuladores fruncían el ceño a las cuatro de la mañana de ayer, hora local española, cuando G. W. Bush arengaba a las tropas y, también, al país. Invocó a la deidad. Quizá eso fue lo de menos. De lo que tomaron nota los analistas y resaltaron en negrita en sus informes de urgencia fue cómo el presidente de Estados Unidos se cubrió las espaldas cuando enfatizó que 'quizá la guerra en curso no será tan breve como algunos consideran'.

Bush no es el mejor aliado de los mercados. æpermil;stos habían apostado antes por el mejor escenario, que quizá ahora no sea. Nadie, empero, se rasgó las vestiduras. No hubo pánico. La volatilidad cayó, como si todo el mundo estuviera ya extenuado antes de librarse la primera batalla. Por eso, la sesión de ayer, por mucho que sea el empeño de todos los medios en hacer creer lo contrario, fue muy normal. Incluso nunca hubiera existido. Pero ésa es, claro está, la noticia: la noticia que nunca existió.

'No hay que echar las campanas al vuelo. No hay que exagerar. No hay que ningunear. Lo correcto es seguir los dictados de la humildad, porque lo que hoy es nada, mañana es mucho y al día siguiente lo contrario', dice Ana Isabel Domínguez, analista de una gestora de fondos especializados en renta variable.

'La noticia de hoy (por ayer) es que el dinero no se ha movido. Se movió antes, con la velocidad del rayo para apostar por algo mágico que no se ha dado. ¿Mañana? Sólo Dios lo sabe', dice Antonio Martínez, analista jefe de una firma de valores ligada a uno de los grandes bancos internacionales con presencia en España.

Daniel Santiago, economista, es contundente. Señala que 'los mercados de bonos y acciones, también los del oro y los del petróleo, ya habían anticipado un escenario óptimo en esta guerra especulativa, muy intensa, que se vive desde el estallido de la burbuja tecnológica en marzo de 2000. Todo el mundo quiere estar en primera línea, nadie en el vagón de cola'.

'Un día no hace una tendencia, pero la puede iniciar. De cualquier forma, ¿quién podría esperar hace unos días que nos replanteásemos el final de la tendencia negativa en las Bolsas? Tras dos meses de caídas ininterrumpidas, las subidas de los últimos días han sido suficientemente importantes, y con volumen, como para especular sobre el tema', dice José Luis Martínez, economista jefe de Citigroup en España.

Autoridades y tranquilidad

La percepción en los mercados es, además, que los grandes bancos centrales del G-7 están ojo avizor, prestos a lanzar el salvavidas, a inyectar liquidez, incluso a comprar acciones.

Señala Martínez, que 'viendo el esfuerzo de las autoridades por transmitir tranquilidad (los comunicados ayer desde el BCE y el BOJ han sido bastante claros sobre el tema), la reacción de las Bolsas se hace aún más llamativa. Aunque estas consideraciones pueden ser una garantía en caso de una crisis en los mercados, también puede ser leído como un factor de cautela ante las subidas actuales'.

La evolución de la economía es cantinela menor, por el momento. Otra cosa será cuando la excitación bélica sea menor. Destacan los analistas, en esta dirección, que son muchas las empresas las que han comenzado a revisar a la baja sus previsiones de ventas para los próximos meses. Primero han sido las de Estados Unidos y ahora las europeas. Al mismo tiempo, los datos económicos que se divulgan presentan un escenario negativo para la economía. En Estados Unidos se especula con un crecimiento para la primera mitad del ejercicio del 2%, frente al 4% con que la mayoría de los economistas partían a principios de año.

'¿Podemos considerar una recuperación de las Bolsas en este escenario de menor crecimiento e incertidumbre?', termina Martínez.

Historia pobre, decepcionante para observadores y analistas. El Ibex bajó ayer el 1,12%. El principal índice de la Bolsa española estuvo pendiente, mordiéndose las uñas, hasta que Wall Street abrió. La Bolsa de Nueva York parió un ratón. Pero no hubo pánico. Europa hizo lo mismo.

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