Análisis

Los expertos advierten del riesgo hipotecario en Estados Unidos

Las compañías hipotecarias de Estados Unidos suponen un riesgo para el sistema financiero en su conjunto. Así lo advirtió el lunes el presidente de la Reserva Federal de San Luis, William Poole, que considera que por los altos compromisos financieros de Fannie Mae y Freddie Mac no están suficientemente respaldados en caso de que se produzca algún acontecimiento inesperado que rompa el frágil equilibrio de los mercados. Los inversores, muy sensibles ante este tipo de informaciones, castigaron el lunes los títulos de ambas compañías con caídas del orden del 6%. Fannie Mae y Freddie Mac conceden y compran hipotecas, que financian emitiendo deuda que venden en los mercados. Ambas compañías gozan de un cierto respaldo gubernamental y tienen la máxima calificación financiera, AAA.

Poole denunció el lunes que pueden no estar suficientemente capitalizadas para poder soportar riesgos imprevistos, y ello puede derivar en una crisis de mayor calado en los mercados de EE UU. Aunque fijan sus niveles de endeudamiento a partir de modelos matemáticos, 'hay peligros no cuantificables que pueden colapsar el sistema financiero', señaló Poole. Citó, por ejemplo, la quiebra del fondo Long Term Capital Management en 1998.

Una crisis de crédito en Fannie Mae o Freddie Mac, advierte, tendría efectos muy negativos sobre el conjunto de la economía y obligará al Gobierno a intervenir. Ambas empresas poseen o garantizan hipotecas por 2,8 billones de euros. La delicada situación de los mercados en estos momentos ha provocado que la advertencia de Poole, pese a no ser nueva, tenga un amplio eco en el mercado.

Los requisitos de solvencia de estas entidades son inferiores a los de la banca comercial. Según la competencia, debido al respaldo del Estado. Según ellas, porque el riesgo del negocio hipotecario es inferior. En cualquier caso, se financian a tipos de interés bajos gracias a su alta calificación financiera, lo que les otorga un alto margen de intermediación. El respaldo del Gobierno es más retórico que real, pues el Tesoro sólo está comprometido a adquirir 2.250 millones de dólares en deuda en caso de que las firmas lo soliciten. Eso apenas supone el 1% del total.