Madrid

El Ibex rebota un 0,66% de la mano de Telefónica, que avanza el 2,88%

Vértigo una vez más en los mercados. Los movimientos son cada vez más bruscos a medida que los índices se acercan a los mínimos de octubre. El Ibex cerró con una subida del 0,66%, después de haber llegado a ganar un 1,51% en el mejor momento del día y de perder un 0,62% el peor. La volatilidad, no obstante, vino acompañada en esta ocasión de una cifra de negocio más animada, con 1.400 millones de euros netos.

El rebote del Ibex se produjo gracias a Telefónica. La operadora obtuvo la primera ganancia de las últimas siete sesiones (2,88%), lo que supuso una suma de 32 puntos sobre los 26,40 que éste registró al cierre. O lo que es lo mismo, sin la aportación de la operadora el índice habría bajado. Telefónica se comportó como una de las mejores telecos de Europa.

Aun así, la prudencia fue la tónica en estas compañías una vez que Nokia realizó previsiones a la baja para las ventas del primer trimestre del año. Las palabras de su presidente supusieron un jarro de agua fría para las empresas de telefonía. Siemens llegó a perder hasta un 16%, aunque recortó al cierre el descenso hasta el 2,43%. La finlandesa, por su parte, acabó con alza del 0,87%.

Los valores con mayores ganancias en el Ibex fueron los más penalizados en las últimas sesiones e incluso en los últimos meses. Es el caso de Sogecable, que capitaneó el índice con un avance del 3,26%. Gas Natural, que la víspera se dejaba un 13,12% tras lanzar una opa por el 100% del capital de Iberdrola, recuperó un 2,88%. Otras empresas implicadas indirectamente en la operación, como Repsol, propietaria del 24% de la energética, ganaba un 1,46%. Iberdrola, por su parte, perdía el 0,14%.

La Bolsa menos volátil fue la alemana, que estuvo dibujando trayectoria bajista desde el principio. En las dos últimas sesiones ha recortado un 5,19% afectado por los problemas por los que atraviesa la economía del país en los que están inmersas compañías de peso, como Deutsche Telekom, que el lunes presentó los mayores pérdidas de la historia de una empresa europea y Volkswagen, que dijo que no espera que la demanda mejore este año.

El pesimismo de estas dos compañías dio paso a última hora de la mañana a una leve toma de posiciones ante algunos flashes de información que arrojaban la cercana captura de Bin Laden.

La apertura de Wall Street poco ayudó en esta ocasión. Los mercados permanecieron en tierra de nadie en coincidencia operativa con Europa, pese a que se conoció que los inventarios mayoristas subieron en enero un 0,3%, frente al retroceso del 0,2% que esperaba el mercado.

El rebote apático que se produjo en la mayor parte de los mercados europeos redujo el avance del euro y de los bonos. El precio del petróleo también se alejada de la cota de los 33 dólares el barril ante la decisión de la OPEP de mantener el actual nivel de cuotas ante la persistente incertidumbre geopolítica.

Para muchos analistas bursátiles la cuenta atrás para el desembarco de las tropas estadounidenses en Irak es algo ya inminente. Este compás de espera en que están inmersos los inversores es el mismo en que se encuentra la renta variable. Los cortoplacistas son, a juicio de los expertos, los que están aprovechando las noticias puntuales que se producen del lado empresarial o económico. Poca relevancia tuvieron ayer las palabras del secretario del Tesoro John Snow, que dijo que el plan de Bush hará subir un 20% los mercados.