Coyuntura

EE UU pide a Europa y a Japón que actúen para impulsar el crecimiento

En un claro mensaje a las autoridades económicas europeas, Hubbard insistió en que es hora de centrarse más en el impulso del crecimiento que en la reducción de los desequilibrios macroeconómicos.

'Los déficit a corto plazo deben ser tolerados en beneficio del crecimiento. Esta receta debería ser tomada en consideración en Europa', aseguró el jefe de asesores de Bush en su visita a la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE).

Los analistas estadounidenses han interpretado la última decisión del Banco Central Europeo (BCE) de mantener invariable el tipo de interés de referencia en el 3,75% como una cesión a EE UU de toda responsabilidad sobre el crecimiento mundial.

Aunque Hubbard y varios responsables de la Reserva Federal se mostraron ayer optimistas de cara a la recuperación 'gradual pero segura', dijeron, de la economía estadounidense, el mensaje desde Wall Street y la clase empresarial estadounidense era de claro pesimismo, informa Ana B. Nieto desde Nueva York.

La opinión de los gestores de fondos, recogida por Merrill Lynch en un informe, es que esta recuperación 'no es normal' y que la propia Reserva ha puesto de manifiesto su preocupación por el consumo con la reciente rebaja de los tipos de interés. Con las empresas reconstruyendo sus balances no es fácil que se cree empleo, lo que reduce las posibilidades de reactivación del consumo, dijo David Bowers, director de inversión global de Merrill Lynch.

Los gestores advierten, asimismo, que el actual entorno resta atractivo al dólar y que, con ello, cada vez será más difícil financiar el déficit por cuenta corriente de EE UU.

Los empresarios reunidos en la principal asociación de ejecutivos del país (Business Roundtable) esperan que en 2003 se produzca un débil crecimiento del PIB, una caída del empleo y apenas movimiento en las inversiones de capital. Desde esta asociación se hace notar que se necesita 'de forma crítica' un plan económico de crecimiento que 'impulse la confianza de los consumidores y la inversión de las empresas'. Pese a sus demandas, el plan tendrá que esperar.

Hubbard dijo que la prioridad económica del Gobierno Bush es 'asegurar que tenemos el mayor crecimiento económico posible', para lo que el presidente está estudiando una variedad de medidas tributarias para la inversión y la generalidad de las rentas.

Pero el debate real sobre las posibles medidas a adoptar para impulsar la reactivación queda aplazado, al menos, hasta enero. No será hasta entonces cuando el Congreso elegido en las urnas la pasada semana se constituya y cuando la nueva mayoría republicana pueda decidir cuáles son sus prioridades de gasto. En todo caso, la amenaza de aumentar el déficit público parece cada vez más firme. Pero Hubbard precisó que el déficit sólo es 'un reflejo contable del estado de la economía'.

A la cabeza de la competitividad mundial

Estados Unidos es la economía más competitiva del mundo, según el informe sobre competitividad global 2002-2003, difundido ayer por el Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés), informa Alicia González. EE UU cambia así posiciones con Finlandia, el país más competitivo en el ranking del año pasado. El Foro atribuye la competitividad de la economía estadounidense a la alta inversión en tecnología y a un ambiente empresarial que promueve la cooperación y la toma de riesgos, aunque advierte sobre la amenaza que supone la baja tasa de ahorro para el país.

El economista jefe del WEF, Peter Cornelius, recalca las importantes diferencias entre la dinámica de las economías de Europa y EE UU y, en la misma línea que el jefe de asesores económicos de la Casa Blanca, Glen Hubbard asegura que 'esperar a que la economía global se ocupe de solucionar los problemas no será suficiente para que Europa crezca a un ritmo mayor'.

Finlandia, Suecia, Suiza, Noruega y Dinamarca son los países europeos entre los 10 más competitivos del mundo. Entre los europeos con peor desempeño figuran Francia, Irlanda e Italia. España, como en la anterior edición, se mantiene en el puesto 22 sobre un total de 80 países analizados.