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EE UU

Bush fija como prioridades la bajada de impuestos y la seguridad nacional

Hay quien tacha a Bush de 'presidente accidental'. Pero poco queda ya de esa broma una vez que su partido, y muy en buena medida gracias a su popularidad personal, se hizo el martes pasado con 228 escaños en la Cámara de Representantes (de un total de 435) y 51 de los 100 asientos del Senado. Estas cifras le han permitido dar a conocer cómo va a ser la gestión de la Casa Blanca hasta que las elecciones en 2004. La prioridad, es la creación del Departamento de Seguridad Nacional antes de que acabe el año.

El nacimiento de este Departamento, fruto de las preocupaciones creadas tras los atentados del 11 de septiembre, ha estado parado en el Senado por que la entonces mayoría demócrata quería que se garantizasen una serie de derechos de sus futuros 170.000 trabajadores.

El presidente ha señalado que quiere ponerse de inmediato a la tarea de recuperar la fortaleza económica y salir de una crisis que se está complicando.

Bush quiere que la economía crezca más deprisa para generar empleos. Para conseguirlo, la Casa Blanca quiere controlar el gasto presupuestario y hacer permanente la bajada de impuestos por valor de 1.350 billones de dólares que fue aprobada en 2001 y vence en 2011. Además, intentará que se apruebe una ley que ayude a las aseguradoras a cubrir ataques terroristas graves.

Confianza en el equipo

Bush, que pese a los rumores ha dicho que mantiene la confianza sobre el actual equipo económico, ha dicho que 'si la gente está interesada en la creación de empleo tienen que unirse a mi y hacer los recortes fiscales permanentes'. Glenn Hubbard, asesor económico de Bush ha dicho que el Gobierno quiere asegurarse de que los empresarios vuelven a invertir.

Algunos republicanos, como el representante por California, Bill Thomas ha propuesto más recortes fiscales orientados a los negocios, incluyendo una revisión de los ingresos en el extranjero de las compañías. En este sentido, también se están ganando peso las propuestas que permitirían eliminar la doble imposición de los dividendos y aumentar las deducciones por minusvalías.

Todas estas modificaciones pueden llegar en julio, cuando se apruebe el presupuesto ya que en esta discusión no se pueden alargar las discusiones por parte de los parlamentarios para retrasar la toma de una medida legislativa. Los retrasos por los debates se pueden plantear cuando no hay una mayoría de 60 senadores que apoye una propuesta o proyecto. En el caso de los presupuestos no por lo que Bush no tendrá que hacer el esfuerzo de buscar simpatizantes a su causa entre las filas demócratas

Para el presidente, la permanencia de los recortes fiscales crea 'certidumbre'. Para muchos economistas un recorte de impuestos más allá de 2001 no proporcionará a día de hoy un estímulo a la economía mientras que se termina de tirar por la borda las perspectivas de cerrar un presupuesto no deficitario. 'Las posibilidades de que se apruebe un nuevo recorte fiscal incrementa la probabilidad de que el déficit presupuestario continúe al alza por que será difícil para el Gobierno recortar los niveles de inversión especialmente teniendo en cuenta que se busca la reelección en 2004', dice Tobias Levkovich, analista de Salomn Smith Barney. En el año fiscal que acabó el 30 de septiembre se registró un déficit de 159.000 millones de dólares.

Desempleados

El equipo de analistas de UBS Warburg cree que la realidad económica y las críticas a unos recortes fiscales que siempre afectan a los más favorecidos van a imponer un 'un paquete de estímulo fiscal que puede incluir una ampliación de los beneficios a los desempleados'. Para estos analistas el precio podría rondar los 25.000 millones de dólares que unidos a lo que ellos calculan que puede costar la guerra que prepara EE UU contra Irak puede elevar el déficit previsto en 2003 hasta 250.000 millones.

El presidente tiene además planeado aprobar una reforma del sistema médico para los más mayores que los demócratas han bloqueado por tímida y avanzar en la privatización de la Seguridad Social al dar un mayor papel en la gestión de los recursos públicos a las aseguradoras privadas. Los planes de la Casa Blanca pasan también por una reforma energética cuya provisión más polémica es ampliar los espacios abiertos a la exploración y explotación de petróleo y gas, entre ellos el territorio, hasta ahora, protegido de Alaska.

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