Comercio

Los acuerdos bilaterales amenazan Doha y el ALCA

Con el Congreso bajo control, George Bush podrá acelerar la firma de acuerdos comerciales bilaterales, característica de su política comercial. Y, con ello, se reducen automáticamente las perspectivas de la ronda mundial de liberalización firmada en Doha y la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005.

El bilateralismo comercial que practica la Administración Bush, según lo define Financial Times, merma la necesidad para EE UU de un acuerdo global de apertura de mercados y comercialización de los productos de los países menos desarrollados. Si EE UU firma acuerdos bilaterales para ampliar mercados a sus exportaciones, no tendrá ninguna necesidad de hacer concesiones para alcanzar un acuerdo mundial.

Lo mismo sucede con el ALCA. Chile, los países andinos y América Central figuran entre sus prioridades para firmar acuerdos comerciales, como el que ya disfruta con México y Canadá. De aprobarse, los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), tradicionalmente beligerantes con las tesis de Washington en el ALCA, quedarían aislados del comercio con EE UU. Esas perspectivas debilitan tanto las posiciones de Brasil en las negociaciones como el interés de Washington en ceder posiciones para cerrar un acuerdo. Las elecciones también han supuesto un cierto varapalo a su política comercial.

Estados industriales como Pensilvania, Illinois, Michigan o Virginia Occidental han pasado a manos de los demócratas, pese a ser los más beneficiados por los aranceles a la importación de acero aprobada en marzo.