La actividad industrial de EE UU se contrae y amenaza con debilitar el PIB

El cierre del tercer trimestre ha tenido un cierre que invita poco al optimismo. El primer día de octubre se hizo público que el índice del ISM industrial se quedó en los 49,5 puntos en septiembre. Es decir, la primera contracción desde hace ocho meses, ya que esto es lo que se deduce de una lectura de este índice por debajo de los 50 puntos. En agosto, un mes en el que empezaron a pesar los elementos negativos sobre los positivos, este índice quedó en 50,5 puntos y el mercado esperaba para este mes 51 puntos.
A cierre de esta edición no se habían hecho públicas las ventas de coches y camiones, también previstas para ayer, un dato importante, ya que buena parte del consumo se ha dirigido a este sector de la automoción. Lo que sí supimos es que también los gastos en nuevas construcciones cayeron un 0,4% en agosto, lo que supone el menor gasto en seis años y el cuarto retroceso consecutivo este año.
Las construcciones no residenciales han caído por debajo de los índices registrados en agosto de 1996, pero las privadas están a niveles de finales de 1999, algo más preocupante porque hasta ahora las compras de viviendas y las de coches han sido básicas para mantener la demanda.
Inversión débil
Todo ello hace pensar que la inversión en los negocios no repunta y el ciclo de la industria se sigue desacelerando. Ayer la agencia Bloomberg citaba al presidente de General Electric, Jeffrey Immelt, quien manifestaba que 'la inversión está débil, pero además no veo signos de recuperación. La economía de EE UU está en un periodo de crecimiento lento'.
El informe de UBS Warburg señala que el dato del ISM no significa que se haya entrado en recesión 'y todavía no es un dato que envíe a la Reserva Federal señales para un nuevo recorte de tipos'. Bruce Steinberg, de Merrill Lynch, aseguraba que de todas maneras la Reserva tomará nota de este dato y esperará a que se conozca el del paro, que se publicará el viernes.
Lo cierto es que los últimos datos muestran una desaceleración mayor de lo que había esperado la Reserva Federal. En su última reunión, la entidad presidida por Alan Greenspan mantuvo los tipos de interés en el 1,75%, pero se produjeron dos votos particulares que pedían un recorte. Queda más de un mes para que se reúna el banco central de nuevo (6 de noviembre), pero algunos de sus miembros ya aseguran que 'el crecimiento está por debajo del potencial'. Estas son palabras del presidente de la Reserva Federal de Dallas. 'Necesitamos un crecimiento más rápido', dijo.
El presidente de la Reserva Federal de Nueva York, William McDonough, dijo ante la reunión de banqueros internacional que la economía este año 'se comportará moderadamente bien'. Sin mas. En algunos círculos empieza, sin embargo, a cundir la idea de que el efecto de la rebaja de tipos ha tocado fondo.
Impacto de la huelga en los puertos
El Gobierno de George Bush ha nombrado un mediador para que cierre cuanto antes el conflicto abierto entre los estibadores portuarios de la Costa Oeste y los operadores de estas instalaciones. Un problema que se ha saldado con el cierre de la actividad portuaria en la mitad del país. El conflicto, que nace de unas negociaciones laborales que comenzaron en mayo, ha tocado fondo este fin de semana y desde el viernes los 29 puertos funcionaban bajo mínimos.
El problema es serio, pues las posturas están enconadas y estos puertos (de Seattle a San Diego) son responsables de la gestión de 300.000 millones de dólares (cifra similar en euros) de exportaciones e importaciones al año, más la repercusión que tienen sobre terceros países. Los analistas calculan que las pérdidas diarias de este cierre pueden llegar a 1.000 millones.
Las automovilísticas japonesas y centros comerciales como Wal Mart ya tienen problemas de abastecimiento. Las líneas de trenes que conectan puertos con destinos están cerradas y los estibadores acusan a los operadores portuarios de mantener una posición inamovible que amenaza la economía del país. De hecho, el propio Bush pidió ayer una solución rápida del conflicto, que, a su juicio, es 'importante para nuestra economía'.