Divisas

Estados Unidos rechaza los planes de Japón para debilitar el yen

Después de una visita de cinco días a EE UU, Koizumi regresó a Tokio con las manos vacías. El presidente estadounidense, George Bush, ha cambiado la política cambiaria tradicional en ese país y ya no apoya un dólar fuerte. 'Bush ha dado un vuelco tremendo a las finanzas. EE UU tiene muchos déficit, por cuenta corriente, fiscal, comercial... Necesita mucho dinero y con el cuadro macroeconómico que tiene el dinero debe venir del exterior', señala José Manuel Martínez, analista de Deloitte & Touche.

La oposición de EE UU, sin embargo, no es la única. Una depreciación del yen impulsaría las exportaciones japonesas, pero haría menos competitivas las del resto de los países asiáticos. China ya lo advirtió a comienzos de año, cuando el yen llegó a cambiarse a 134,71 unidades por dólar, alcanzando niveles no conocidos desde 1998.

El Gobierno chino advirtió entonces que la depreciación del yen perjudicaría a Asia y podría implicar la devaluación de otras divisas asiáticas para mantener su competitividad frente a las exportaciones japonesas.

Desde entonces el yen ha continuado una tendencia de fortalecimiento, a pesar de las diversas intervenciones del Banco Central de Japón (BOJ) para frenar la divisa, que llegó a cambiarse por debajo de las 116 unidades por dólar. El pasado viernes el yen se cotizó a 121,08, tras varios días de caída.

La variación es suficiente para que los bancos centrales retiren su apoyo a la política defendida por el Gobierno nipón, que en un primer momento incluso apoyaron. En junio el BOJ llevó a cabo una de sus intervenciones vendiendo yenes, y lo hizo en coordinación con la Reserva Federal y el BCE.

A los niveles actuales, sin embargo, ya no se apoya una depreciación. 'El problema es qué se aprecia entonces, si el euro o el dólar. Ninguna de las dos economías está saneada ahora para querer una divisa fuerte', afirma Martínez. 'El G-7 los siete países más industrializados, EE UU, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, además de Japón no va a permitir una venta masiva de yenes', añade.

Sin embargo, con una demanda interna muy débil, las exportaciones parecen ser el único sector capaz de sacar la economía de la profunda crisis que atraviesa.

æscaron;nica solución

'Con el endeudamiento muy alto (alcanza el 140% del PIB) y limitado por el primer ministro, y las maniobras de la política monetaria casi inexistentes, debido a que los tipos de interés están en el 0%, la única posibilidad que le queda al Gobierno es debilitar su moneda', afirma César Gil, economista de Daiwa Securities.

Pese a la oposición internacional, el Gobierno continúa apostando por la debilidad del yen como una salida a la crisis y como una solución al problema de deflación que sufre su economía. El país está saliendo de la cuarta recesión en una década. En el segundo trimestre del año creció un módico 0,5%, mientras que en el primero el crecimiento fue cero.

El viceministro de Finanzas, Haruhiko Kuroda, lo admitió el pasado viernes durante un seminario económico internacional celebrado en Tokio la semana pasada. 'Otra posibilidad es usar la intervención en el mercado de cambio para estabilizar los precios. Si la autoridad japonesa de cambio (el Ministerio de Finanzas) vende yenes y compra divisas extranjeras de forma masiva, el yen podría depreciarse y parar la deflación', dijo Kuroda, según informa Bloomberg.

El viceministro reconoció, si embargo, que es 'dudoso que una política como ésa, sin el apoyo de otras políticas, sea aceptado por la comunidad internacional'.

Gil coincide en su apreciación. En su opinión, durante un tiempo se ha permitido a Japón que intervenga para depreciar su moneda, pero sin perderse un equilibrio entre Asia, EE UU y Japón. 'Ahora ya no le dejan, porque todos necesitan ser competitivos', afirma, en referencia a la desaceleración que afecta a todas las economías.