Internacional

Bush quiere recuperar la iniciativa económica

La caída de las Bolsas y la depreciación del dólar han suscitado fuertes críticas contra el Gobierno de George Bush, que ya empieza a golpear a los republicanos en las encuestas sobre intención de voto para la renovación parcial del Congreso en noviembre y daría al traste con las esperanzas de Bush de hacerse con el control de las dos Cámaras. El Senado tiene ahora mayoría demócrata.

Por ello, Bush está decidido a recuperar la iniciativa económica con el fin de restaurar la confianza de empresas y consumidores. Y es que, como ha advertido el ex presidente de la Reserva Federal Alan Blinder, podemos estar asistiendo a la 'mayor crisis de confianza económica desde el crash de 1929, pese a que la filosofía de la Administración y los fundamentos económicos se empeñen en decir lo contrario'.

El punto fundamental de la agenda económica era, precisamente, la aprobación de las reformas sobre el gobierno de las empresas, que ayer pactaron el Senado y la Cámara de Representantes.

El presidente estadounidense ha movilizado a su equipo económico para que de aquí a septiembre presionen a los congresistas y le concedan una amplia autoridad de negociación comercial (antiguamente conocida como fast track). Asimismo está decidido a aprobar una ley de protección para las pensiones, como consecuencia del caso Enron, que hundió los planes de pensiones de miles de empleados de la compañía.

Bush también quiere llevar a cabo una campaña de imagen con encuentros, tanto de él como de su equipo, con trabajadores y empresarios y tratar de convencer a la sociedad de que la política de déficit público es culpa del Congreso. Aunque lo cierto es que las cuentas de EE UU han vuelto a los números rojos gracias a los planes de gasto en defensa, las ayudas para las empresas tras el 11-S y las generosas rebajas de impuestos aprobadas por su Gobierno.

Bush quiere implicar muy especialmente en esta campaña al secretario del Tesoro, Paul O'Neill, que ha recibido numerosas críticas por viajar al extranjero en medio de la crisis de las bolsas. Tanto que los rumores sobre su dimisión han sido crecientes, lo que le ha obligado a retrasar una semana un viaje a Latinoamérica previsto para la próxima semana.

Lo cierto es que las autoridades estadounidenses están empezando a demostrar su nerviosismo por la situación de los mercados financieros y su repercusión sobre la incipiente recuperación económica.

O'Neill mantuvo el martes una reunión a puerta cerrada en Nueva York con inversores, agentes de Bolsa y responsables del sector financiero de Wall Street. Ayer la Reserva Federal no quiso desmentir ni confirmar una supuesta reunión de emergencia sobre la situación de las bolsas. Los analistas apuestan por una rebaja de tipos para suavizar los problemas de liquidez de las empresas.