REPORTAJE

La tentación de invertir en Bolsa

Las empresas recogen en sus códigos de conducta la prohibición de que sus ejecutivos, con acceso a información privilegiada, compren acciones de compañías con las que trabajan

El abogado Rodrigo Uría cuenta con unas normas claras. Los socios del despacho Uría & Menéndez tienen prohibido invertir en Bolsa. æpermil;l, socio director, sólo puede invertir en fondos. El resto de los abogados, alrededor de 300, no puede comprar capital de otras compañías por encima de los 6.000 euros. 'Es importante tener en cuenta la deontología profesional. No se puede perder de vista', explica Uría. Lo cierto es que muchas empresas disponen de este tipo de advertencias por la tentación que puede suponer invertir en Bolsa cuando se maneja información privilegiada.

En opinión del socio director de la consultora Eurotalent, Antonio Linares, la toma de posiciones en la Bolsa por parte de los consejeros y directivos reviste complejidad, ya que, a pesar de no ser un mal en sí, subyacen responsabilidades derivadas del ejercicio de ambos roles.

Es lo que le ocurrió recientemente a Thomas Schmidheiny, que tuvo que dimitir hace unas semanas como presidente de la cementera suiza Holcim y consejero de otras empresas helvéticas, incluida Xtrata, debido a una investigación sobre delito de iniciado desarrollada por la CNMV. Schmidheiny, valiéndose de información privilegiada, compró acciones de Asturiana de Zinc, antes de la opa de Xtrata y posteriormente se las vendió a ésta última.

O el caso más reciente de Bennie Ebbers, ex presidente de Worldcom, que compró acciones de su propia empresa a crédito, con la esperanza de que la subida potencial de las acciones sería suficiente para devolver el crédito y los intereses. Ante la caída de la acción Ebbers, en lugar de corresponder al crédito con su propio patrimonio, lo hizo prestándose dinero de la propia empresa.

En opinión del presidente de la consultora Hay Group, Enrique de Mulder, toda compañía que se precie debe tener por escrito que se castigará el mal uso que se haga de la información. 'Ahora hay una especial sensibilidad por estos temas, a raíz de los casos de corrupción que aparecen cada día. Hay que tener cuidado'.

El fundador de la farmacéutica Imclone Systems, Samuel Waksal, también ha tenido apuros por hacer uso de información privilegiada para salvar su fortuna de los vaivenes de la Bolsa. La familia de este ejecutivo y la ex consejera delegada y amiga del fundador vendieron acciones de la empresa un día antes de que la Agencia Federal de Medicamentos Americana les comunicara oficialmente que no aceptarían el registro de un medicamento contra el cáncer y tras recibir un chivatazo de un directivo de Bristol Myers Squibb, con la que tenían firmado un acuerdo de marketing. Un día más tarde, cuando la noticia fue comunicada oficialmente, las acciones bajaron un 20% nada más abrir los mercados. 'æpermil;se es el problema, el mal uso de la información privilegiada que se hace por parte de algunos ejecutivos. Se han vivido unos años de auténtica fiebre del oro y muchos han perdido la perspectiva', explica el presidente de la consultora Hay Group. Enrique de Mulder.

No se escapa nada

Afortunadamente, continúa De Mulder, se viven momentos de transparencia. 'Ya no se nos escapa nada. Y se está viendo, todo el que no juega limpio al final acaba teniendo que renunciar a su puesto. Con la transparencia que se ha impuesto dentro de las empresas, afortunadamente todo el que mete la pata lo paga', señala este consultor.

Para evitar que alguien pueda ponerse colorado, el Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF) ha editado un código de ética y de conducta profesional al que deben acogerse todos los profesionales relacionados con el mercado de valores (analistas financieros, gestores de carteras, intermediarios financieros y asesores de inversión). El manual advierte que todos los miembros del Instituto deben seguir unos principios generales de honestidad, integridad y transparencia, 'actuando con diligencia y procurando mantener permanentemente un alto nivel de competencia profesional'. Asimismo, deben mantener la confidencialidad de la información recibida de los inversores en el ámbito de sus relaciones profesionales. Por tanto, no podrán utilizar la información a la que tengan acceso de manera reservada. Y también tienen prohibido utilizar esa información en el asesoramiento o gestión de las inversiones de terceros o en provecho propio.

Aldo Olcese: 'No se sabe si es ético o no'

En opinión del presidente del Instituto Español de Analistas Financieros, Aldo Olcese, el tema de si los ejecutivos no deben invertir en Bolsa para evitar conflicto de intereses es complejo. 'No se sabe si es ético o no. Yo creo que el problema que existe es de transparencia e información'. Añade que no cree en las prohibiciones, sino en que se sepa con claridad y en todo momento todo lo concerniente a las inversiones que realizan los consejeros y ejecutivos de las empresas. 'Si el presidente de una compañía decide comprar acciones de una empresa es bueno que se sepa. Y tiene que decirlo. Cuando se tiene toda esa información puntual, que cada uno luego saque sus conclusiones. Hay que ser inflexible con la información'. Olcese defiende a capa y espada la transparencia, aunque advierte que otra cosa muy distinta es el manejo que se haga con la información denominada privilegiada. 'Eso es lo que no está bien, que alguien se beneficie de algo que ha conseguido de manera privilegiada. En estos casos, no se puede ser permisivo, pero cuando se hace en condiciones normales no le veo el problema', agrega. Como última recomendación, explica que tanto consejeros como ejecutivos tienen que declarar todo, 'cualquier tipo de instrumento financiero, como pueden ser también los planes de opciones sobre acciones'. Así se evitan posibles suspicacias.

Antonio Linares: 'Se maneja mucha información'

Para el socio director de la consultora Eurotalent, Antonio Linares, la Bolsa supone una jugosa tentación para el directivo porque cuenta con patrimonio y es un instrumento de ingreso potencial. 'Se maneja mucha información a la que no tiene acceso el ciudadano de a pie. Por tanto, hacer uso de esa información es jugar con ventaja en relación con otros inversores'. Destaca, además, que todos aquellos agentes con acceso a información confidencial, como es el caso de los administradores, directivos, abogados, auditores y consultores, deben tener cuidado con las inversiones que realizan en los mercados financieros. Según Linares, son los administradores los que tienen la obligación de fomentar el manejo de códigos de gobierno de las empresas. 'Se trata de que se sepa cómo manejar la información y exigir confidencialidad'. Destaca como uno de los cortafuegos en el sistema financiero el que tiene en marcha la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por el que obliga a los administradores a informar sobre cualquier adquisición o transmisión de acciones de sociedades cotizadas y de opciones sobre éstas, a través de sociedades o de personas interpuestas, con independencia de su cuantía, siendo obligatoria la información, en el momento de acceder al cargo y durante la tenencia del mismo. 'Es una decisión inteligente porque permite tener una traza ante cualquier investigación potencial sobre delito de iniciado'.