Estrategia

United Biscuits agrupa sus marcas de galletas para cerrar Fontaneda

También sigue adelante con su decisión de cerrar la fábrica de Aguilar de Campoo si no se llega a un acuerdo previo de venta. Con el cambio societario, legalmente los trabajadores estarían obligados a aceptar el traslado forzoso a otros centros del grupo.

La multinacional británica United Biscuits ha decidido agrupar las empresas Marbú, Artiach y Galletas Fontaneda en una sola sociedad, cerrando la planta de Aguilar de Campoo.

De este modo se lanza un ultimátum a los trabajadores de la galletera que deberían aceptar un traslado forzoso por razones organizativas, tal y como recoge el articulo 40 del Estatuto de los Trabajadores. Así lo trasladó el máximo responsable de UB Ibérica, Joan Casaponsa, a los representantes del comité de empresa de Fontaneda, con quienes se reunió ayer en un hotel cercano a la capital vallisoletana.

De no aceptar ese traslado a las factorías de Viana (Navarra) y Orozco (Álava), los contratos de los 212 trabajadores de Aguilar serían rescindidos y pasarían a cobrar 20 días por año trabajado, la mitad de lo que fija el expediente de regulación de empleo, una solución 'fastidiada' para los empleados y 'más barata' para la empresa, según el responsable de acción sindical en Comisiones Obreras, Vicente Andrés.

En cualquier caso, la multinacional mantiene abierta la posibilidad de que la planta de Aguilar sea adquirida por las dos industrias que, de momento, han pujado por la empresa (Siro y Gullón). La opción de vender también la marca comercial no se contempla a corto plazo, según explicó la multinacional a través de un comunicado de prensa. De hecho, esta opción tiene un carácter 'preferente' para United Biscuits, que en esa misma nota manifiesta su intención de 'preservar' los puestos de trabajo en la localidad palentina.

Los trabajadores, por tanto, deberían decidir entre cambiar su lugar de trabajo o renunciar al mantenimiento de la marca, una de sus luchas fundamentales. La compañía insiste en que 'el mantenimiento de la propiedad de la marca es innegociable, ya que es clave para el futuro de otras fábricas de United Biscuits en España, en las que trabajan 1.200 colaboradores'.

Una tercera vía sería que los 212 empleados se trasladasen en bloque a la nueva sociedad, lo que, a juicio de Mariano Carranza, de UGT, generaría 'un conflicto más grave', ya que si la empresa mantiene su tesis y reduce la plantilla, los trabajadores 'seguirían sobrando'.

Si United Biscuits aplica finalmente un expediente de regulación de empleo una vez realizado el traslado, esa decisión ya no afectaría a los empleados de Galletas Fontaneda, sino a los 1.500 que conforman toda la plantilla de las tres empresas que ahora quedarán unidas en una sola.

Los trabajadores de Aguilar de Campoo se han dado un plazo de 10 días para ofrecer una respuesta.

A la vista de las dificultades para cerrar el acuerdo, la compañía ha propuesto a los representantes sindicales la formación de una nueva mesa de negociación, tras el fracaso de las cinco reuniones mantenidas durante los últimos meses.