Opinión

¿Hay negocio en los entornos del trabajo en red?

El ratio que siempre describo -98/2- sostiene que, en un entorno de trabajo en red, en donde el ejemplo clásico, pero no único, es Internet, el cliente no estará dispuesto a darnos su 2% -ya sea rellenar un formulario o pagar por un servicio o contenido- a menos que tenga la impresión de que le estamos regalando un 98% a cambio.

La pregunta es ¿cómo puedo ganar dinero si regalo un 98% y sólo extraigo a cambio un 2%? La solución pasa por entender los entornos de red (Internet, GSM, Cable, UMTS, Satélite...) en los que todos pueden comunicarse con todos y... lo hacen. Así es como descubrimos activos digitales en nuestro entorno; ¿de qué manera los empaquetamos para que, el mismo activo digital, pueda ser mostrado/regalado, de forma distinta a miles de clientes diferentes y que éstos lo acepten como la parte de nuestro porcentaje en la ecuación?

Se dice que se ha terminado la gratuidad en Internet, que hay que cobrar por contenidos, y que nada será ya lo mismo. Me temo que se equivocan. Es más, cada día es más difícil cumplir nuestra parte de la ecuación por la cantidad de gente dispuesta a regalar el 100% de cuanto tenemos que ofertar a nuestros clientes. ¿No es posible entonces ganar dinero en estos entornos? Es posible, pero requiere un periodo de prueba y error hasta que podamos negociar un nuevo pacto con nuestros clientes y averiguar de qué forma perciben ellos nuestra parte de la ecuación para que podamos conseguir que entreguen la suya.

¿Cómo funcionan los activos digitales, mejor todavía, como se valoran? Un activo digital es cualquier pieza de conocimiento (textual o multimedia) que se pueda convertir en dígitos (01010101) gracias a lo cual podemos disponer de la misma en cualquier momento y contexto. Miremos un ejemplo muy cercano, el vídeo, todavía analógico, de la primera comunión de una hija. Cuando lo hicimos tenía gran valor, con el tiempo va perdiendo calidad y nosotros interés. Sin embargo, a medida que nos hacemos mayores, quizás cuando la misma hija se casa y tiene su primer hijo, vuelve a cobrar actualidad la película. Ahora, sin embargo, ni siquiera la encontramos y si por casualidad lo hacemos, habrá perdido calidad de imagen y de sonido. En un mundo digital, este tipo de películas, ya completamente digitales, serán almacenadas en empresas dedicadas a DAM (gestión de activos digitales) y estarán a nuestra disposición, sin pérdida alguna de calidad, durante decenios. De hecho, si somos una familia de varios hermanos y alguno de ellos se ha convertido en famoso por alguna razón, todos estos ficheros digitales tendrán un valor personal y otro contextual.

El valor personal es único, diferente en el tiempo. No aprecio lo mismo a los dos años del evento que cuando, ya abuelo, me gusta verme jugando con mi hija cuando ella tenía 8 años y yo 30. El valor contextual es distinto, corresponde a la circunstancia. Un trabajo para un examen de primero de Ingeniería de Caminos tiene gran valor para los que están a punto de realizar el examen, sin embargo, no tiene valor alguno para los alumnos de segundo.

El primer axioma es que los activos digitales, ya sean de un periódico o de un fontanero, tienen un valor personal, en el tiempo y en el contexto. Si un fontanero graba un programa de TV explicando cómo arreglar una cisterna y lo vende como un producto digital en un distribuidor, su valor, aparte del que él con el distribuidor haya querido darle, será diferente cuando el cliente tiene una cisterna que arreglar que cuando no la tiene o disfruta del servicio que le resuelve estos problemas domésticos. ¿Cuál es entonces el modelo de gestión de los activos digitales? En cualquier caso, uno que tendrá en cuenta este axioma y permitirá experimentar y ofertar precios individuales y negociar condiciones en tiempo real con el usuario.

Imaginemos que llamamos al fontanero desde casa porque no nos funciona la cisterna. Si viene a arreglarla cobrará 300 euros pero, como alternativa, nos ofrece un vídeo digital doméstico, hecho por él, que precisamente explica cómo corregir nuestro problema, sólo por 10 euros. ¿Cuántos manitas de ambos sexos preferirían descargarse, a través de su acceso por cable, el vídeo para ahorrarse 290 euros?

Para que esto sea posible es necesario un ancho de banda suficiente, esto es, con bidireccionalidad similar de bajada y de subida. Este ancho de banda no podrá ser soportado en el futuro sino para las nuevas infraestructuras de las redes de cable de fibra óptica, y es la que, en escenarios como el descrito, los nuevos negocios necesitarán. Por otra parte, el fontanero, que no es precisamente un director de cine, necesitará poder acceder a jóvenes especialistas que, a bajo precio, le hagan el script y le filmen dando la lección de cómo arreglar una cisterna… Todo un universo de nuevos empleos para el futuro que ya está a nuestro alcance.