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Juan Chozas Pedrero

'La sociedad no debe pagar a quien rechaza el empleo que se le ofrece'

El secretario general de Empleo y Relaciones Laborales, Juan Chozas Pedrero (Madrid, 1955), asegura 'el Gobierno está dispuesto a negociar y flexibilizar su propuesta de reforma del desempleo, siempre que se mantenga la filosofía general', y no ve grandes obstáculos para que los sindicatos no acepten la reforma: 'En 1997 pactaron rebajar el coste del despido a 33 días; lo que se propone ahora es menos duro'. Chozas asegura que la filosofía central de la reforma es estimular el empleo de quien está en paro a través del Inem: 'La sociedad no debe costear el subsidio de quien rechaza las ofertas que se le hacen'.

Pregunta. Los sindicatos han rechazado de forma airada la reforma del desempleo del Gobierno. ¿Qué posibilidades hay de retomar la negociación y de pactar?

Respuesta. El Gobierno defiende lo que ha presentado; creemos en lo que hemos diseñado, aunque admitimos que se puede discutir con los sindicatos y la patronal, e incluso con las comunidades autónomas, y mejorarlo. No estamos ante una consulta obligatoria; es una propuesta para negociar.

P. ¿Qué puede flexibilizar el Gobierno del plan inicial?

R. Hemos hecho una propuesta equilibrada que tiene la vocación de mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo, con incentivos para la búsqueda de empleo. No estamos truncando el esquema de protección en España, porque no cambiamos los requisitos para tener prestación, ni las cuantías ni los periodos de cobro; el esquema general permanece; sólo planteamos nuevos impulsos alrededor de la oferta de empleo. Pretendemos que el parado vuelva cuanto antes a trabajar; sabemos que cada mes que permanece en la prestación está en peor situación para volver al trabajo; por eso buscamos estímulos para que la reinserción se produzca cuanto antes. Y para eso necesitamos la colaboración del parado. La sociedad no debe costear el subsidio de personas que pueden trabajar y no quieren hacerlo cuando se le ofrece un empleo.

Pero el dibujo y la filosofía de la reforma está ya en el papel que hemos presentado; por supuesto que se puede flexibilizar y se pueden sumar propuestas, pero siempre que no cambien la filosofía que hemos diseñado, que pretende estimular la ocupación de los parados. No aceptaremos en la negociación cuestiones que alteren el dibujo que hemos planteado.

P. Ustedes no parecen ofrecer mucha flexibilidad y los sindicatos tienen el ánimo pactista más decaído que nunca...

R. Estamos oyendo cosas como si llevásemos seis meses negociando; como si se hubiesen agotado ya las posibilidades de negociación y de acuerdo. Tienen que ver nuestra oferta con detalle y en ocho o 10 días volveremos a vernos. Esto está empezando. Pero nosotros respetaremos la decisión que tomen.

P. ¿Estamos ante la negociación más difícil de cuentas afrontada por el Gobierno?

R. Ni mucho menos. Yo, además, en este caso soy optimista. Hay que recordar que los sindicatos pactaron en 1997 una sensible rebaja del coste del despido en España. ¿Por qué no van a poder encajar lo que les proponemos?

P. Da la impresión de que la propuesta realizada puede estar contaminada por viejas demandas patronales más defendidas por Economía que por Trabajo.

R. La propuesta la ha hecho el Gobierno; aquí no hay halcones y palomas; es una oferta unitaria y pensada, y por supuesto, equilibrada. Hay más medidas de mejora de la protección que de otra cosa. Se mejora el trato a las mujeres con hijos, que no pagarán cuotas durante un año; se mejora la renta activa de inserción y subsidio de mayores de 52 años, a quienes se les complementa el sueldo en un hipotético trabajo con parte del subsidio, y les mejora la carrera de cotización para la jubilación en gente que sabemos por experiencia que sin un incentivo económico no vuelve a trabajar nunca.

P. ¿No es exagerado movilizar a un parado hasta 50 kilómetros para una oferta de empleo muchas veces de muy mala calidad?

R. ¿Cuántas personas en el entorno de las grandes áreas metropolitanas hacen más de 50 kilómetros cada día para ir a trabajar? Centenares de miles. Hay gente que en su último empleo se desplazaba a más de 50 kilómetros y puede parecerle ofensivo que le ofrezcan trabajo a la misma distancia si está cobrando la prestación. No es anormal abrir la movilidad geográfica; aunque admito que los 50 kilómetros siempre son discutibles: puede ser normal en Madrid o Barcelona, y anormal en Soria o Salamanca. Pero habrá ayudas a los desplazamientos, siempre en función de la situación personal.

El Inem se ha pasado la vida contando parados y pagando prestaciones; y debe pasar a intermediar en el mercado de verdad, y con el tiempo se verá si hace ofertas de poca calidad o empieza a movilizar la oferta que ahora se mueve en otros escalones del mercado laboral.

'El salario de tramitación frena los contratos fijos'

 

 

'Con la eliminación de los salarios de tramitación, que parece ser a lo que los sindicatos han puesto más resistencia, únicamente tratamos de quitar incertidumbres existentes hoy a la contratación fija', asegura el secretario general de Empleo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

'Los salarios de tramitación son sólo el símbolo de una manera de funcionar que en muchos casos duplica el coste del despido, puesto que se pactan derramas por tramitación de dos y hasta tres meses. La reforma pretende garantizar el cobro del seguro de paro desde el primer día en los despidos improcedentes, con lo que se evita cualquier situación de desprotección, y estamos eliminando una carga a las empresas que en muchos casos desincentiva la contratación indefinida'.

 

 

 

 

 

 

 

'La aproximación de la protección por desempleo en el campo al régimen general se pactó en 1998 y la firmaron UGT, CC OO y Asaja con el Gobierno', añade. 'No entiendo por qué ahora se rechaza. Pretendemos que los trabajadores del campo de toda España, temporales o fijos, acumulen cotización y logren prestación por desempleo. Es cierto que la escala de aseguramiento inicial es menos generosa que en el régimen general, pero puede mejorarse; también hay que admitir que la cotización pasa para los temporales de cero a seis puntos, y debe hacerse de forma paulatina'.

 

 

 

 

 

 

 

'Pero queremos que muchos trabajadores que alternan labores en el campo con la hostelería o la construcción', concluye Chozas, 'sumen sus cotizaciones para generar desempleo, pensión e impuestos para la Hacienda'.

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