Los bancos superan ya a las cajas en productividad por empleado
Las cajas de ahorros perdieron el año pasado la ventaja histórica de tener mayor productividad por empleado que los bancos. Después de un ajuste de más del 35% de sus plantillas en 10 años, éstos han conseguido superar a sus competidoras, tras muchos ejercicios acortando distancias, según refleja un informe de La Caixa.
La productividad por empleado (medida como la suma de recursos ajenos y créditos por empleado) era en 1991 para las cajas casi un 30% superior a la de los bancos. El año pasado, la ventaja, aunque mínima (2,3%), fue por primera vez para éstos. Y es que entre 1991 y 2000, los bancos han conseguido aumentar un 178% su actividad por empleado y un 130% por oficina, mientras que en el mismo periodo las cajas han aumentado estas variables un 111% y un 99%, respectivamente, según los datos extraídos de un informe de La Caixa.
Como consecuencia de una legislación diferente para cada sector, la expansión geográfica de los bancos, más temprana que la de las cajas, tuvo lugar antes de la introducción generalizada de las nuevas tecnologías.
Las cajas pudieron compaginar expansión geográfica, más intensa a partir de 1989, con innovación tecnológica y, por tanto, crecieron con plantillas más ajustadas. Prueba de ello es que el número de empleados por oficina de las cajas apenas ha variado en los últimos 10 años (de 5,6 a 5,3), mientras que en los bancos ha pasado de 9,4 a 7,7.
Las diferencias son todavía más acusadas en una serie histórica más larga. En 1975, la media de los bancos contaba con 20,5 empleados por oficina, frente a 5,2 empleados por oficina en las cajas.
Eso explica que a principios de los noventa las necesidades de reestructuración de los bancos fueran muy superiores al sector de entidades de ahorro.
Redes y plantillas
La consecuencia lógica ha sido la conocida evolución contrapuesta del empleo y las sucursales. Entre 1991 y 2000, los bancos redujeron 43.078 empleos (un 35% de las plantillas) y recortaron su red 1.896 sucursales. En el mismo periodo, las cajas crearon 24.087 empleos y abrieron 5.353 oficinas .
El informe de La Caixa subraya, además, que el mayor crecimiento acumulado de la actividad de las cajas de ahorros (un 175% frente a un 106% en la banca) no ha sido suficiente para compensar, en términos de productividad, el efecto derivado de la expansión territorial.
A finales de 1988, menos del 6% de la cifra total de las cajas de ahorros estaban situadas fuera de sus comunidades autónomas de origen; al finalizar el año 2000, de una red total de 19.297 oficinas, 5.416, el 28% del total, ya se ubicaban fuera de los territorios de origen.
En general, bancos y cajas han tratado de ajustar sus costes de explotación, en un contexto de mayor competencia y menores tipos de interés. Estos gastos pierden más peso en la cuenta de resultados de los bancos que en la de las cajas, que recogen el efecto de la expansión territorial, aunque disminuido por el mayor aumento de la actividad.
Pero el control no ha sido suficiente ni en unos ni en otras para compensar la fuerte reducción de los márgenes financieros, con lo que ha empeorado el ratio de eficiencia.
Cuestión de tamaño
Otra de las conclusiones del informe es que las entidades de gran tamaño han sido protagonistas casi en exclusiva de la reestructuración vivida por el sector financiero en España.
Más de la mitad de la expansión del sector del ahorro tanto en términos de oficinas como de empleo entre 1991 y 2000 corresponde sólo a tres cajas (La Caixa, Caja Madrid y Caja Cataluña). La Caixa, en concreto, es responsable del 36% del crecimiento.
Mientras, sólo dos grupos bancarios, BBVA y Santander Central Hispano, asumen casi el 90% de la pérdida de empleo en su sector.
Al finalizar 2000, el sector financiero ocupaba a 240.345 personas, prácticamente la misma cifra que en 1999. Pero mientras los bancos redujeron 5.343 puestos de trabajo, las cajas prosiguieron su expansión, con 4.617 empleos netos, con una evolución paralela en la red de oficinas, paralelismo del que se deriva una variación mínima en el número de empleados por oficina.
También el año pasado, los movimientos de plantilla y oficinas de los dos primeros grupos bancarios son responsables de casi el 100% del empleo destruido en el sector.