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La banca vuelve a perder la ventaja sobre las cajas en productividad por empleado

Las oficinas tradicionales siguen siendo, con mucha diferencia, el principal vehículo de captación de negocio de las entidades de crédito, pese al desarrollo de otros canales alternativos como banca telefónica o por Internet.

Los bancos captaron el año pasado a través de esta vía 26,29 millones de euros de recursos de clientes por oficina, frente a 17,6 millones que consiguieron las cajas. Entre 1997 y 2001, los bancos lograron aumentar los recursos por oficina un 77,9% y por empleado un 74,9%, frente a crecimientos de las cajas de ahorros en los mismos conceptos del 34,1% y del 36,2% en esos cinco años.

En cuanto a los créditos, el volumen de préstamos por oficinas bancarias llegó a 21,77 millones de euros, con un aumento del 81% en los últimos cinco años; un 77,7% más si se mide por empleado, frente a 13,85 millones de euros que dieron las cajas, lo que representa un 56,2% más por oficinas y un 78,7% más por empleado.

La expansión geográfica de los bancos fue mucho más temprana que la de las cajas y tuvo lugar antes de la introducción generalizada de las nuevas tecnologías. Las cajas, sin embargo, pudieron compatibilizar su expansión geográfica con la introducción de innovaciones tecnológicas en las sucursales, por lo que crecieron con plantillas mucho más ajustadas que la banca. Eso explica que durante muchos años hayan superado en productividad por empleado a sus competidores y que el número de empleados por oficina en estas entidades apenas haya variado.

Empleados por oficina

Así, los datos del Banco de España recogen una media para el sector en torno a seis empleados por oficina. Pero en los últimos 10 años esta relación ha pasado de nueve a siete en los bancos y ha permanecido estable en las cajas en torno a cinco empleados.

La intensa reestructuración vivida por el sector bancario desde 1997 y sobre todo a partir de 1999, como consecuencia de las fusiones, cambió este panorama. Mientras que entre 1997 y 2001 los bancos redujeron su red de oficinas un 15,7%, las cajas la ampliaron un 12,8%. En paralelo, la plantilla de los bancos disminuyó un 8,5% y la de las cajas creció un 12,6%.

Este aumento de las cajas en red de sucursales y empleo acortó considerablemente la distancia que sacaban a los bancos en productividad por empleado.

De hecho, los bancos lograron por primera vez superar la ventaja histórica de las cajas en 2000, después de muchos ejercicios acortando distancias con adelgazamiento de plantillas. La productividad por empleado (medida como la suma de recursos ajenos y créditos por empleado) era en 1991 para las cajas casi un 30% superior que la de los bancos, mientras que en 2000 la ventaja fue para las primeras, aunque sólo con una diferencia del 2,3%, según un estudio de La Caixa.

En 2001, según los datos del Banco de España y del anuario de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), los bancos volvieron a perder esta ligera ventaja y la productividad por empleado de bancos y cajas fue prácticamente idéntica (en torno a 5,8 millones por empleado).

Y es que estas entidades de ahorro que en el 2000 llegaron a una media de tres aperturas diarias, ralentizaron considerablemente este ritmo en 2001, cuando la mayoría dio por concluido el grueso de su expansión. æpermil;sta registró su máxima intensidad entre 1995 y 2000, cuando el repliegue de los bancos coincidió con la apertura de 4.280 oficinas de cajas.

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