CRISIS MUNDIAL

Blair advierte al régimen de Kabul que el ataque está cada vez más cerca

El primer ministro británico, Tony Blair, advirtió ayer a los talibán que la represalia por los atentados terroristas está más cerca que nunca y que el tiempo para entregar al terrorista saudí Osama Bin Laden "se ha agotado".

Blair aprovechó la conferencia anual del Partido Laborista para lanzar un duro discurso contra el régimen que controla Afganistán. "Bin Laden y su gente organizaron esta atrocidad [los atentados terroristas del 11 de septiembre]" afirmó Blair en un mensaje apasionado. "Los talibán apoyan a Bin Laden. æpermil;l no desistirá de nuevos ataques y ellos no le pararán".

El primer ministro fue tajante: "Les hicimos [a los talibán] una propuesta: o entregan a Bin Laden, o entregan el poder". Blair detalló las prioridades de la operación de castigo contra los talibán: "Destruir el armamento, acabar con sus posibilidades de financiación, cortar sus fuentes de suministro y atacar sus tropas". El ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, refrendó las palabras del jefe de Gobierno al considerar que el ataque contra Afganistán es "inevitable".

No obstante, el jefe del Gobierno británico reiteró que el ataque no irá dirigido contra la población civil y bautizó la táctica a desarrollar sobre Afganistán como la política de "bombas y pan".

El premier británico prometió ayuda a la población afgana para escapar de la pobreza. Como muestra de su voluntad, Blair anunció la partida de un cargamento de ayuda humanitaria con destino a Afganistán. Esta primera ayuda consistirá en 400 tiendas con capacidad para 8.000 personas y que forma parte de los 33 millones de dólares (35 millones de euros, 5.973 millones de pesetas) prometidos por el Reino Unido.

Referéndum del euro

Con todo, Blair no se olvidó de la política nacional en el discurso ante sus correligionarios. El líder laborista anunció que promoverá durante esta legislatura la celebración de un referéndum sobre la entrada en el euro si se cumplen las condiciones económicas para la incorporación.

Además, el primer ministro señaló que la crisis generada por los atentados no modificará los planes del Gobierno de inversión y reforma de los servicios públicos. "Es una prueba vital para el Partido Laborista moderno. Si la gente pierde la confianza en los servicios públicos, no debemos hacernos ilusiones sobre lo que pueda pasar", aseguró Blair con convicción.