Vaughan enseña inglés donde el móvil no tiene cobertura

Richard Vaughan ha cautivado con su método de enseñar inglés a 78 grandes multinacionales como John Deer, Repsol, Endesa, Dragados, Microsoft o Coca-Cola. El sistema de su empresa, Vaughan Systems, puede calificarse como de urgencias: aisla a los ejecutivos designados por su empresa en fincas rústicas paradisíacas en las que son sometidos a un tercer grado del idioma que no conocen cuando han entrado.

"El alumno debe sufrir un poco en su vida social para aprender un idioma, ahí está la diferencia de nuestro método", dice este estadounidense. Y explica con un ejemplo su procedimiento: "Un ejecutivo puede gastarse mucho dinero en pasar un mes en EE UU y venir sin aprender ni una palabra de inglés. Pero si yo pudiese intervenir en su viaje haría que se le perdiesen las maletas al llegar al aeropuerto; la necesidad de entenderse para resolver el problema le dará el 50% del aprendizaje". Con este método ha conseguido consolidar una empresa española que facturará casi 600 millones este año impartiendo cursos individuales para ejecutivos de con y problemas urgentes por resolver en el extranjero.

Comenzó en Madrid en 1979 cuando su primer cliente, John Deer, le mandó a un grupo de ejecutivos para formarlos en el idioma. Trabajando con ellos dio con el método: aislarlos en un ambiente "idiomáticamente incómodo" en el que tuvieran la necesidad de hacerse entender en inglés. De ahí surgió la idea de montar su primer curso intensivo de cinco días o un fin de semana en un alojamiento rural de Soria.

El éxito de esta iniciativa le ha llevado a extenderla, a partir de febrero, al Hotel El Horcajo, en el fondo de un valle de la serranía de Ronda (Málaga). Todos los emplazamientos deben tener al menos un denominador común: que el móvil no tenga cobertura. "No pueden ni hacer ni recibir llamadas que les perturben".

Las empresas acuden a su sistema para casos de extrema urgencia, como cuando un directivo tiene que impartir un seminario en el extranjero la semana siguiente. "Somos lo que un simulador de vuelo es para los que aprenden a pilotar: si te estrellas puedes volver a intentarlo". Vaughan garantiza que un ejecutivo puede cerrar un contrato de 1.000 millones de pesetas en EE UU tras un fin de semana en el hotel. Los precios son dignos de ejecutivo: un curso residencial de cinco días sale por un precio medio de 240.000 a 420.000 pesetas por persona.