Gestión
Pólizas de seguros para ser un directivo a todo riesgo

Pólizas de seguros para ser un directivo a todo riesgo

Los ejecutivos responden con su patrimonio ante un error

Hiscox, Mapfre o Zurich ofrecen estos servicios

Cuando un directivo sale de casa cada mañana, en su maletín lleva su vivienda, su coche, su plan de pensiones y, en definitiva, todo su patrimonio. Y con todo ese peso, tiene que tomar decisiones. Dicho de otro modo: responde con sus bienes a todos sus actos. “Hace unos años nos regíamos por la Ley de Sociedades Anónimas, pero ahora, con los últimos cambios normativos, las reformas en el Código Penal y la nueva ley de compliance europea, el directivo debe responder con su patrimonio ante cualquier fallo, negligencia o denuncia”, explica Nerea de la Fuente, directora de riesgos profesionales de Hiscox España, una de las aseguradoras que ofrecen pólizas de responsabilidad civil a ejecutivos, mánager y consejeros.

Este servicio, importado de EE UU, llegó a España hace ya varios años. Fueron las empresas del Ibex las que comenzaron a contratarlo, “sobre todo aquellas del sector financiero e industrial, conscientes de los riesgos a los que se enfrentaban”, prosigue. Sin embargo, a la lista se han empezado a sumar otro tipo de compañías, muchas de ellas familiares, pymes e incluso startups. Es lógico. “Desde 2014 ha habido una agravación en materia regulatoria, y en la práctica estamos viendo que las reclamaciones a los directivos ya no vienen solo de terceras personas y clientes, sino de los propios consejeros, de los inversores y accionistas e, incluso, de otros directivos. Hay cada vez más reclamaciones cruzadas”, añade la responsable para este negocio de la correduría de seguros de Aon, Belén Vílchez.

La crisis económica ha sido una de las causas del aumento de contrataciones de estos servicios. “Han surgido más riesgos, y con ellos ha aumentado el miedo. Además, una mala gestión puede tener hoy unas repercusiones mucho más graves que las que podría acarrear hace 10 años”, continúa De la Fuente. Así, uno de los métodos que han escogido las organizaciones para guardar la espalda de sus directivos ha sido recurrir a estas pólizas. De hecho, son las empresas las principales usuarias del servicio. “Solo un 5% de los seguros los reclaman perfiles individuales, generalmente ejecutivos que se sientan en dos o más consejos de administración”, ilustra. El 95% restante lo contrata la compañía, que solicita el servicio y asume el pago.

“Las empresas tienen departamentos de valoración de riesgo que sopesan cada situación, contratando estos seguros en muchas de ellas”, cuenta Silvia Valenzuela, directora de líneas financieras de la unidad de empresas de la aseguradora Zurich. Es, añade, una forma de atraer y retener a los perfiles más cotizados, además de un aspecto diferenciador si estos dudan entre elegir una compañía u otra. “También es una forma de generar tranquilidad en la toma de decisiones”, matiza Raphael Bauer de Lima, director comercial de empresas de Mapfre España. Pero ante todo, recalca Valenzuela, “es una forma de proteger a los profesionales más buenos para la compañía”.

Precisamente por esa razón, las pólizas son tremendamente amplias, adaptándose al tamaño de la firma, al sector, al directivo y a su área de trabajo. “Son, de hecho, de los seguros más versátiles que se ofrecen en el mercado, ya que no es lo mismo una pequeña empresa familiar que un gran banco, ni por el tipo de riesgo asumible ni por las cuotas y precios”, recuerda De la Fuente. Hay por lo tanto coberturas estandarizadas, con casos tan comunes como cotidianos, como “errores u omisiones en el ejercicio de la actividad, fallos en la gestión, expansiones de negocio no acertadas que conllevan pérdidas para los accionistas, etc.”, apunta.

"El 95% de estos seguros lo contratan las propias empresas"

Nerea de la Fuente

Pero estos no son los únicos servicios. Otro segmento básico de la póliza son los gastos que conlleva una defensa jurídica ante una denuncia, “con las correspondientes reclamaciones de abogados, procuradores y demás gastos legales y periciales”, añade De la Fuente. De hecho, “aunque una demanda resultase finalmente infundada, si la empresa no tuviese contratado un seguro estaría obligada a hacerse cargo de los gastos de defensa”, recuerda Bauer de Lima. Además, otras pólizas, en sus diferentes versiones, cuentan con una batería de servicios adicionales a la protección del ejecutivo, cubriendo los gastos de investigaciones privadas, de posibles emergencias o de gestión de crisis corporativas, incluyendo la colaboración, por ejemplo, de gabinetes profesionales especializados en el proceso de gestión y limpieza de imagen personal.

La letra pequeña

Aunque estos servicios sean de los más amplios dentro de toda la gama de las aseguradoras, también tienen excepciones. “El dolo, la intención de perjuicio hacia un tercero, no puede ser cubierto por ninguna póliza”, ejemplifica Silvia Valenzuela, quien añade otras excepciones, como cualquier hecho que se supiese que era punible. Este matiz también lo recalca Belén Vílchez: “Cubrimos negligencias, errores de gestión y actuaciones culposas sin dolo. Si hay una intención delictiva, la cobertura del seguro no la recoge”. Por esa razón, todas estas pólizas suelen cubrir reclamaciones civiles, y nada que tenga que ver con el mundo del Derecho penal. “Entran los daños y perjuicios que se causen con motivo de una actuación negligente, pero nunca malintencionada”, resume Bauer de Lima.

Precisamente, debido a todos los supuestos y apartados que esconden estos documentos, se vuelve muy difícil de estandarizar cuáles son los precios del servicio y las primas del seguro. De hecho, la cifra puede oscilar entre los 800 euros y el millón de euros, pero como recuerdan todos los expertos, cada caso es un mundo, y antes de firmar se estudian todos los factores posibles. Eso sí, hay algunas pistas en las que las aseguradoras se fijan para tantear cualquier número, como la exposición internacional de la empresa, los activos totales de la compañía, si cotiza o no cotiza en Bolsa, el tamaño, o los sectores de actividad del perfil, cuentan los citados expertos.

Normas
Entra en EL PAÍS