Estos son los errores que no debes cometer cuando tienes que comprar un tablet
Existen algunas opciones que habitualmente no se tienen en cuenta y que son básicas para elegir el modelo más adecuado.


Los tablets se han convertido en uno de los dispositivos más completos del mercado actual. Su capacidad para combinar ligereza con un rendimiento que planta cara a muchos portátiles, los hace atractivos. Sirven para todo: desde tomar notas en clase hasta editar vídeo profesional, pasando por gestionar redes sociales e, incluso, disfrutar de los juegos. Sin embargo, toda esta combinación de opciones suele generar bastantes dudas a la hora de comprar uno.
Por si fuera poco, la enorme variedad de modelos disponibles complica aún más la elección. Las grandes firmas tecnológicas ofrecen opciones de gama alta, pero hay segundas marcas muy competitivas que ofrecen alternativas más económicas y que les pisan los talones. Con tanto catálogo, meter la pata durante el proceso de elección es sumamente fácil. Si no tienes claras tus prioridades antes de lanzarte a por uno, es muy probable que termines con un modelo que no cumpla con lo que esperabas. Para acertar de lleno, resulta de gran ayuda conocer los fallos más habituales que se cometen al comprar un tablet.
No prestar atención al espacio de almacenamiento interno
La capacidad de almacenamiento suele verse como un simple número en la ficha técnica, pero subestimar el espacio que vas a necesitar a medio plazo es un fallo clásico. Los modelos de entrada suelen venir con capacidades muy justas y, si buscas ahorrar al máximo, es tentador convencerse de que no merece la pena pagar más por tener más gigabytes.
Las aplicaciones y los archivos multimedia que se utilizan actualmente se instalan directamente en la memoria interna del dispositivo. Es cierto que podrías conectar un disco duro externo, pero eso arruinaría por completo la portabilidad del equipo mientras lo usas. Por eso resulta vital saber de antemano qué harás con el tablet.

Aunque existen modelos que permiten expandir la memoria mediante tarjetas microSD, en la gran mayoría de casos te quedarás para siempre con la capacidad que elijas en el momento del pago. Es importante tener en cuenta que el propio sistema operativo ya ocupa una parte muy importante del espacio, por lo que estirarse al menos hasta los 128 GB es lo más inteligente.
Consejo: una buena forma de calcular lo que necesitas es revisar tus dispositivos actuales, comprobar cuánto espacio tienes ocupado y compararlo con el uso que le vas a dar al nuevo equipo.
Equivocarse de sistema operativo
A pesar de que no hay demasiados sistemas operativos en este sector, la elección del software muchas veces se hace de forma impulsiva y sin reflexionar. Por lo tanto, hay que tener las cosas claras. Por ejemplo, quienes utilicen iPhone o Mac descubrirán funciones en la gama iPad que permiten trabajar de forma totalmente unificada. Además, el ecosistema de Apple cuenta con una tienda de aplicaciones muy optimizada para este formato.

Por otra parte, los modelos con Android destacan especialmente por su gran compatibilidad y libertad de personalización. Diversas marcas de primera línea emplean este sistema, y también existen fabricantes que ofrecen opciones mucho más asequibles para presupuestos ajustados. Lo ideal es no cometer el error de gastar una fortuna basándose únicamente en el sistema operativo si tus necesidades son básicas. Hay que mencionar que el software también determina las herramientas de productividad a las que tendrás acceso.
Adquirir una versión que solo WiFi
Saber con exactitud dónde vas a utilizar el dispositivo es tan relevante como tener claro para qué lo vas a usar. La mayoría de los compradores eligen de forma automática la versión con conectividad WiFi exclusiva, pero muchos deberían plantearse dar el salto a las versiones con acceso a datos móviles. Si tu plan es utilizar exclusivamente el sofá de casa, el primer tipo no supondrá el menor inconveniente. Pero si sueles trabajar en movilidad, depender de las redes públicas de cafeterías o transportes puede dejarte colgado en el momento menos oportuno.

Añadir conectividad de datos móviles incrementa el presupuesto. Sin embargo, para cualquiera que necesite teletrabajar en constante movimiento, prescindir de esta característica puede ser un error crítico. Disponer de datos independiente te da la libertad de exprimir el dispositivo al máximo desde cualquier rincón.
Invertir en prestaciones que no vas a aprovechar
El mercado está saturado de dispositivos top con rendimientos espectaculares que rivalizan directamente con ordenadores portátiles de gama alta. Las pantallas también han crecido de forma notable, alcanzando las 13 pulgadas en las gamas profesionales de Apple. Sin embargo, para la inmensa mayoría de las personas, el uso cotidiano no requiere la potencia de procesamiento de los chips más modernos, ni superficies de pantalla gigantescas, ni funciones de vanguardia que encarecen el producto final.

Incluso los modelos de gama media pueden ofrecer más potencia de la que un usuario medio va a exprimir. Comprar por encima de las necesidades reales consumirá una parte de tu presupuesto que podrías invertir en aplicaciones de pago, un teclado inalámbrico, un lápiz digital o fundas protectoras. Este fallo se evita siendo totalmente honesto con uno mismo. Alguien que busca pasar tardes tranquilas leyendo un libro electrónico no va a requerir la velocidad de procesamiento que exige un editor de vídeo. Por poner un ejemplo.
Olvidar el presupuesto destinado a los accesorios
La tecnología mejora de forma exponencial cuando se acompaña de los complementos adecuados. Existen multitud de accesorios con conexión USB tipo C que expanden las posibilidades del tablet, y herramientas como los lápices ópticos hacen que las tareas creativas y de dibujo sean muchísimo más precisas. Además, dado que la potencia actual permite difuminar la frontera con los ordenadores, añadir un buen teclado es una forma económica de transformar por completo el dispositivo en un equipo de trabajo portátil.

Lo más recomendable al comprar un tablet es reservar una parte del dinero para este fin. Los elementos de protección como las carcasas, las fundas con soporte y los protectores para la pantalla son fundamentales para asegurar que el dispositivo sea resistente al paso del tiempo y sufra menos desgaste. Con todo lo dicho, asegúrate antes de tramitar el pedido el elegir unas especificaciones equilibradas que cumplan tus expectativas, pero guardando siempre un margen económico para equiparlo como se merece.