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Tesla gira el volante: adiós a los Model S y X para apostar al máximo por los robots

Ha sido el propio Elon Musk el que ha comunicado esta decisión. Con ello se busca mutar para evitar la presión que existe en el mercado de los coches eléctricos.

Un anuncio de Elon Musk durante la última presentación de resultados trimestrales de Tesla ha significado un punto de inflexión muy importante para la marca. Esta, tal y como se ha anunciado, pondrá fin a la producción de los coches eléctricos Model S y Model X que durante más de una década han representado el corazón de su catálogo premium.

Lo cierto es que la decisión no ha llegado por sorpresa, pero sí marca un antes y un después en la identidad de la compañía. Lo que Musk plantea es un giro radical: transformar Tesla de fabricante de coches eléctricos en un gigante de la robótica avanzada. La transición se alinea con un nuevo modelo de empresa en el que conceptos como autonomía, physical AI y humanoides industriales serán protagonistas.

Imagen del robot Tesla Optimus

Todo apuntaba a que esto ocurriría

Los indicios de que la vida comercial de los Model S y X llegaba a su fin comenzaron meses atrás, cuando la firma dejó de aceptar pedidos en varios mercados internacionales. Aun así, el verdadero golpe de realidad llegó en la conferencia con inversores. Musk lo expresó sin dramatismo, pero con claridad: había llegado el momento de conceder una “honorable retirada” a dos modelos históricos. El Model S, que desde 2012 simbolizó la entrada definitiva de la marca en la automoción de alta gama, y el Model X, presentado en 2015 como un SUV eléctrico diferente, con sus reconocidas puertas tipo alas de halcón, dejarán paso a un futuro dominado por robots humanoides.

https://youtu.be/oK0UZEE9GPo

Hay que destacar que las cifras de ventas recientes evidencian una evidente caída en relevancia. Según datos publicados, las matriculaciones de Model S y X se han reducido de forma sostenida, incluso tras aumentos temporales por campañas promocionales. A esto se suma el incremento de presión por parte de fabricantes chinos como BYD y la apuesta de marcas tradicionales que ya han consolidado gamas eléctricas muy competitivas. El resultado: Tesla ha registrado su primer descenso anual de ingresos, situándose en torno a un 3 % menos respecto al ejercicio anterior.

Pero el motivo del giro estratégico no es únicamente comercial. Musk aseguró en repetidas ocasiones que Tesla debe dejar de concebirse como una empresa automovilística. En su visión, el futuro pasa por sistemas autónomos, robotaxis y, sobre todo, por Optimus: el humanoide de Tesla que aspira a ser producido en masa. La compañía planea destinar el espacio de fabricación que ocupaban los Model S y X en Fremont (California) a una nueva línea con capacidad para construir un millón de unidades al año de estos robots.

Uso Tesla Model S

Es importante destacar que los propietarios actuales de los Model S y X no se verán desamparados. Tesla aseguró que seguirá proporcionando mantenimiento, actualizaciones y soporte durante toda la vida útil de estos vehículos, incluso cuando la última unidad haya salido de la cadena de montaje. Sin embargo, el mensaje es claro: los días de ambos modelos están contados y quien quiera hacerse con uno deberá hacerlo antes del cierre definitivo de producción el próximo trimestre.

Un cambio profundo para Tesla

La transición industrial será profunda. Según explicó Musk, Optimus requiere una cadena de suministro completamente nueva, sin relación con la utilizada para los vehículos actuales. El objetivo es desarrollar un nuevo tipo de producto que combine hardware avanzado, visión computacional, IA y capacidad para desempeñar tareas físicas diversas, desde funciones industriales hasta asistencia doméstica.

Hay que destacar a este respecto que, durante el Foro Económico Mundial en Davos, Musk llegó a afirmar que Optimus podría convertirse en “el mayor producto de todos los tiempos”, por encima incluso del teléfono móvil. A esto añadió que su producción a gran escala permitirá redefinir la economía laboral, asegurando que estos robots tendrán implicaciones sociales enormes a largo plazo. Tesla ya ha mostrado prototipos caminando, levantando objetos y realizando tareas simples, aunque varios analistas mantienen prudencia ante los plazos anunciados, dada la diferencia entre la promesa y el grado de madurez actual de la tecnología.

tesla Model X de color blanco

El impacto en la fábrica de Fremont no solo será técnico. Musk adelantó que se aumentará la plantilla para poder asumir la expansión de producción, pese al desmontaje de las líneas dedicadas a los Model S y X. Este cambio de rumbo se enmarca en un contexto donde Tesla también avanza en desarrollos internos relacionados con inteligencia artificial, incluyendo inversiones significativas en xAI, una firma también impulsada por Musk.

El movimiento refleja un Tesla que se prepara para una mutación profunda. La compañía quiere posicionarse como un referente en robótica y autonomía, no solo en movilidad eléctrica. Los coches seguirán ahí, pero ya no serán el eje central. Por lo tanto, se busca darle un nuevo enfoque a la compañía de Elon Musk.

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