Esto ocurre cuando un coche eléctrico se queda sin batería -y consejos para evitarlo-
Es importante conocer esto en el caso de que tengas uno de estos vehículos. Existen algunas buenas prácticas que permiten evitar problemas.


Los coches eléctricos han revolucionado la movilidad, ofreciendo una conducción más limpia y eficiente. Sin embargo, uno de los temores más comunes entre quienes se plantean dar el salto a la movilidad eléctrica es quedarse sin batería en mitad del trayecto. Aunque la autonomía ha mejorado notablemente en los últimos años, la infraestructura de carga no siempre crece al mismo ritmo, lo que genera cierta ansiedad conocida como range anxiety.
Pero, ¿qué ocurre realmente cuando los coches eléctricos se quedan sin batería? ¿Es tan dramático como parece? Vamos a analizar cómo se comportan estos vehículos en esa situación, qué opciones tienes y cómo evitar llegar a ese punto.
Avisos previos y modos de protección
Los fabricantes han diseñado sistemas inteligentes para que quedarse sin batería sea algo poco probable. Cuando el nivel de carga baja del 20%, el coche empieza a mostrar alertas en el cuadro digital, indicando que es hora de buscar un punto de recarga. A medida que la batería se acerca al 10%, las advertencias se intensifican y el vehículo puede limitar ciertas funciones, como la climatización, para ahorrar energía.

Si ignoras estas señales y el nivel cae por debajo del 5%, la mayoría de los coches eléctricos activa el llamado modo tortuga -o limp mode-. Este modo reduce drásticamente la potencia y la velocidad, permitiéndote recorrer unos pocos kilómetros adicionales para apartarte de la carretera o llegar a un cargador cercano. Es importante saber que el 0% que ves en pantalla no significa que la batería esté completamente vacía: el sistema guarda una pequeña reserva para proteger las celdas y evitar daños irreversibles.
¿Qué pasa cuando llega te quedas sin batería?
Cuando la batería alcanza el mínimo permitido, el motor deja de recibir energía y el coche pierde aceleración hasta detenerse por completo. Algunos modelos permiten avanzar unos metros más, mientras que otros se paran de forma más brusca. En ese momento, el vehículo seguirá alimentando sistemas básicos como las luces de emergencia gracias a la batería auxiliar de 12 voltios, similar a la de los coches de combustión.
Sin embargo, funciones como la dirección asistida pueden dejar de operar, lo que complica maniobrar el coche. Por eso, lo ideal es no apurar tanto la carga y planificar con antelación.
¿Se puede remolcar un coche eléctrico?
Aquí viene una diferencia clave respecto a los coches tradicionales: no se puede remolcar un coche eléctrico con las ruedas girando en el suelo, ya que el movimiento activa el sistema de regeneración y puede producir corriente que dañe el motor -o la batería-. La solución más segura es usar una grúa con plataforma (flatbed), que eleve el vehículo por completo. En algunos casos, si el coche es de tracción delantera, se puede utilizar un remolque que levante las ruedas motrices, pero siempre siguiendo las indicaciones del fabricante.
Algunas marcas incorporan un modo de transporte que desactiva el freno de estacionamiento para facilitar la carga en la grúa. Si tu coche lo tiene, actívalo antes de moverlo.
Consejos para evitar quedarte sin batería
La mejor estrategia es, como casi siempre, la prevención. Aquí tienes consejos prácticos que te permiten vivir mucho más tranquilo si eres de los que tiene un coche eléctrico:
- Planifica tu ruta: utiliza aplicaciones como PlugShare, ZapMap o el propio navegador del coche para localizar puntos de carga en tu trayecto.
- Mantén la batería entre el 20% y el 80%, esto no solo evita sustos, sino que prolonga la vida útil del acumulador.
- Activa el modo ECO que limita la aceleración y optimiza el consumo, añadiendo hasta un 10% más de autonomía.
- Reduce el uso de climatización: la calefacción y aire acondicionado consumen mucha energía. Opta por asientos calefactables o ventilar el habitáculo antes de salir.
- Aprovecha la frenada regenerativa: conduce de forma suave y anticipada para recuperar energía en cada deceleración.
- Controla la presión de los neumáticos: unas ruedas desinfladas aumentan la resistencia y reducen la autonomía.
- Evita cargas completas innecesarias: solo carga al 100% si vas a hacer un viaje largo. Para el día a día, con un 80-90% es más que suficiente.

¿Qué hacer si te quedas tirado?
Si a pesar de todo te quedas sin batería, lo primero es llamar a tu servicio de asistencia. Cada vez más compañías disponen de unidades móviles con cargadores portátiles que pueden darte energía suficiente para llegar a un punto de carga. Estos dispositivos, como el SparkCharge Roadie, pueden añadir entre 35 y 70 millas (56 a 112 km) de autonomía en pocos minutos. En caso contrario, la grúa será inevitable.
También existen soluciones innovadoras como generadores solares portátiles o estaciones móviles que ofrecen carga rápida en carretera. Aunque no son tan comunes, su presencia está creciendo en mercados donde la infraestructura fija aún es limitada.