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Editorial
Opinión

Afinar la respuesta ante un duro invierno para los carburantes

España debería aspirar a producir sus propios combustibles para ganar autonomía estratégica y reducir su exposición a regímenes populistas

Central petroquímica de Puertollano (Ciudad Real).Patricia Galiana (Europa Press)

Se avecinan curvas para el bolsillo de los ciudadanos. Las principales petroleras europeas tienen claro que nos espera un otoño y un invierno muy calientes, no tanto por la evolución del petróleo en sí ―que también―, sino por el coste del refino y de algunos carburantes de uso generalizado, como el diésel o el queroseno que consume el transporte aéreo.

La cuestión no es baladí, hasta el punto de que la industria del refino en el Viejo Continente no descarta problemas de abastecimiento, sobre todo en algunos países del norte. Y lo que espera de forma más clara es una tensión de precios creciente, con lo que ello implica para la inflación, un indicador que ya está subiendo como no lo hacía desde la invasión por Rusia de Ucrania y que puede mover las placas tectónicas de la política y la sociedad. Las decisiones que tomen los gobiernos para evitar una crisis inflacionista serán claves para el devenir político en el próximo año en Europa, donde la extrema derecha gana adeptos a marchas forzadas.

En ese contexto, la industria del refino es consciente de que la tensión de los precios va a ser inevitable dada la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo o Rusia, que están secando la oferta de queroseno y diésel en un momento de creciente demanda. Por eso, el sector pide con razón que se afine con las medidas y se eviten acciones populistas. En este sentido, reclama cierta contención y que no se grave aún más el combustible, medida que puede acelerar el aumento de los costes de los principales productos de primera necesidad (desde los alimentos hasta la vivienda). Sostienen que evitar más impuestos o relajar coyunturalmente las exigencias regulatorias medioambientales actuales ayudaría a que la industria refinera española encarara la transición a los combustibles verdes de mejor manera, a la vez que aliviaría en parte el coste que soporta el consumidor.

Llegar a producir combustibles en el propio suelo es una aspiración de cualquier gobierno, sea del partido que sea, no solo por razones medioambientales, sino para dotar a España de una autonomía estratégica de la que hoy no goza, quedando expuesta al albur de las decisiones de regímenes populistas. La multimillonaria inversión del parque refinero español y su aspiración a transformarse marcan la senda hacia un medio y largo plazo de autonomía y unos precios controlados que eviten males mayores para la sociedad. Toca medir las respuestas.

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