Las claves: el imaginativo mercado de derivados se inventa un nuevo producto
Los futuros perpetuos sobre SpaceX deberían llamarse más bien indefinidos


El mercado de derivados financieros siempre tiene algún conejo en la chistera, y esta vez le ha dado por inventar los futuros perpetuos sobre una empresa, en este caso SpaceX. Se llaman perpetuos porque no tienen fecha de vencimiento, pero más bien habría que llamarlos indefinidos, porque tampoco hay bienes que se compran y se venden, como acciones. Se parecen más a un mercado de apuestas o de predicciones, como los que están tan de moda ahora con Polymarket o Kalshi. Como todo mercado, pueden ser útiles para estimar el valor de los activos de referencia, pero los peligros también son muchos, en particular la falta de liquidez (que es la piedra de toque de un mercado financiero).
Estos productos, lanzados precisamente por varias plataformas cripto, nacen en un contexto de apatía en las monedas digitales. El bitcoin vuelve a caer, y está lejos de sus máximos previos a la guerra, al igual que el oro, que está considerado su modelo a imitar. Los problemas del comercio derivados de la guerra de Irán están perturbando notablemente las fuentes de ingresos y liquidez globales.
No deberían repetirse conflictos entre empresas clave como Talgo y Renfe
El conflicto entre Talgo y Renfe por el retraso en la entrega de 116 trenes parece estar a punto de llegar a su fin. El presidente del fabricante de trenes, José Antonio Jainaga, aseguró este martes que está cerca de un acuerdo con la operadora pública para el pago de la multa de 116 millones de euros impuesta por esta última.
Varios años de conflicto entre una empresa del Estado y otra clave para la industria nacional –en los que se ha producido un cambio de accionariado que ha dado paso al control de Talgo por parte de un consorcio vasco participado por Sidenor y el Gobierno autonómico– que sería conveniente evitar en un futuro.
EE UU convierte Cuba en un destino inhóspito para las hoteleras extranjeras
El bloqueo de Estados Unidos a Cuba está provocando, de forma más o menos directa o indirecta, la salida de varias empresas hoteleras del país caribeño. Lo había hecho la canadiense Blue Diamond, aunque lo desvinculara de las sanciones de Washington a las compañías que hagan negocio con el conglomerado militar Gaesa, y lo ha hecho Iberostar, la segunda cadena con más hoteles de la isla, 12. Eso aumenta la presión sobre Meliá, el 14% de cuya cartera está allí.
Los acontecimientos recuerdan en parte a los que se dieron en Venezuela, país que, tras tomar el control EE UU (aunque con cabezas visibles que proceden del régimen de Maduro), ha vuelto a convertirse en un destino predecible para las empresas extranjeras.
La frase del día
Introduciremos una prueba de soberanía para las compras estatales significativas de soluciones tecnológicas. La escala de esta dependencia, y me refiero a la relación entre el Estado y la esfera digital, ha alcanzado tales proporciones que debe impulsar decisiones de caladoDonald Tusk, primer ministro de Polonia
Los robotaxis pueden ser el futuro si son lo suficientemente seguros
En los filmes de ciencia ficción abundan los coches voladores. Eso está lejos (por ahora), pero lo que empieza a ser una realidad son los taxis autónomos, o robotaxis. Una alianza entre WeRide, Uber y Avomo pretende lanzar antes de finales de año en Madrid un programa piloto de esta tecnología. Al principio llevarán operadores de seguridad a bordo a fin de generar confianza entre los usuarios. Madrid será el primer proyecto de este consorcio en Europa. Como pasa con la IA y otras tecnologías, los avances van muy rápido, pero también los riesgos son mayores a medida que ganan presencia. Las autoridades deben garantizar que se cumplan las medidas de seguridad adecuadas y que el riesgo para las personas sea, como mucho, el mismo que el de los taxis normales (que no es nulo).