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Inteligencia Económica
Opinión

La economía rusa se desgasta, como su posición en el frente de guerra

Las sanciones occidentales no han sido suficientes para que Moscú entre en crisis, pero el modelo subsidiado se recalienta y ahonda en la decadencia del país

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha visitado Pekín para potenciar las relaciones económicas de las que Moscú depende singularmente. (Alexander Kazakov, Sputnik, Kremlin Pool Photo via AP)Alexander Kazakov (Alexander Kazakov/Pool Sputnik Kremlin via AP)

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Mientras el mundo permanece atento al Estrecho de Ormuz, la guerra en suelo europeo sigue su curso y ya ha entrado en su quinto año. Hay quien dice que el conflicto está a punto de dar un vuelco. Por lo pronto, Rusia ha recibido un balón de oxígeno en su economía gracias al levantamiento de las sanciones. ¿Le da margen para continuar financiando la guerra?

Qué hay detrás

La historia dice que grandes guerras y batallas se perdieron por falta de financiación, bien lo saben los españoles que no pudieron pagar a sus tropas en Flandes lo que marcó el principio del fin del Imperio. Por eso, ante el intento ilegal de ocupación de Ucrania, los países europeos y otros aliados intentaron ahogar financieramente al Kremlin, imitando de alguna forma la exitosa operación de aislar a Alemania en la I Guerra Mundial.

Pero los europeos, sobreestimaron la capacidad de sus sanciones o subestimaron la resiliencia de la economía rusa que a diferencia de otros países derrotados por los mercados tiene unos bienes muy preciados, escasos y que otros quieren: las materias primas.

💰 En el año 2023, Rusia desplegó un paquete de estímulos que más que compensó el efecto negativo de las sanciones y el aislamiento internacional en sus cuentas y la economía creció casi el 4%. Desde las sanciones que ya se le impusieron por la anexión de la península de Crimea en 2014, Rusia se pasó ocho años ahorrando y generando superávit, lo que le permitió tener un importante músculo financiero que activó en los primeros años del conflicto.

Es importante tener en cuenta que como en cualquier otro país autoritario (como China) las estadísticas que publica Moscú son un acto de fe. Pero también es importante recordar que muchos informes negativos sobre la economía de Rusia están influidos de alguna forma por diferentes servicios de inteligencia occidentales, especialmente por el británico, un cuerpo muy dotado para propagar desinformación de forma histórica.

📈 Una vez advertidos, haya Rusia exagerado décima arriba o abajo la evolución de su PIB en 2023 ó 2024, fue más que obvio que la economía crecía a buen ritmo, apoyada por elementos propios de la maquinaria de la guerra: fuerte gasto en armamento y subsidios generosos a las principales industrias.

Aquí es necesario otro descargo. Al igual que sucede con la economía china —que se analizó en este boletín hace dos semanas— Rusia no es una economía de mercado e intentar medirla con esos parámetros desfigura la foto y el diagnóstico final. Rusia es un sistema híbrido entre el capitalismo de Estado y el capitalismo de amiguetes, con sectores muy subsidiados en empresas localizadas en Moscú y San Petersburgo. Eso hace que en un país tan extenso, la óptica cambie en el campo —o estepa— a lo que se percibe en las dos grandes ciudades.

🔄 La falta de acceso a los mercados internacionales llevó a Rusia a emitir deuda que han comprado masivamente sus ciudadanos (un instrumento muy común de los países en guerra en el bando incorrecto) pero ha sabido además eludir con ingenio gran parte de las sanciones. En algunos casos ha optado por la permuta (yo te doy petróleo, tú me das trigo); ha conservado grandes mercados clientes ajenos a las sanciones, principalmente India, y ha construido corredores en Asia central que le han conectado con Irán y otros países de la zona de forma independiente a los carriles occidentales habituales. Hasta este año, Europa no ha sido capaz de vetar por completo el gas ruso que entraba licuado en forma de GNL, otra importante fuente de ingresos.

Pero este bum inicial de la guerra ha generado un crecimiento desordenado que se ha ido desvaneciendo en los últimos meses hasta provocar una posible contracción del PIB en el primer trimestre de 2026, y eso que el precio del petróleo se ha encarecido.

Las principales razones son las siguientes:

  • Una economía recalentada artificialmente genera inflación y subidas de precios que superaron el 8% en 2024 y 2025. Para que los trabajadores no se quedaran atrás, lo salarios subieron hasta un 19% nominal (sin contar la inflación). Aunque también se les cobra más impuestos.
  • Para frenar la subida de los precios, el Banco Central ha subido los tipos de interés, que se mueven entre el 14% y el 15% en este 2026. Esto ha hecho que los ciudadanos que tengan dinero hayan perdido interés en invertir o en comprar deuda soberana, porque es mucho más lucrativo dejar el dinero depositado en los bancos.
  • Hay casi un millón de hombres en el frente, lo que ha conducido el paro a un mínimo histórico del 2,2%. Esta cifra que puede parecer buena lo que muestra es que hay falta de mano de obra y muchos sectores productivos ya no pueden atender la demanda por falta de trabajadores, unido a la caída demográfica del país. Pero, ojo, si la guerra se termina de un día para otro y ese millón de soldados vuelve también sería un grave problema para la economía que los tendría que absorber, creando problemas de asignación eficiente.
  • Los famosos múltiplos -cuánta riqueza se genera por euro invertido- de la inversión en industria de la Defensa decaen con el paso de los años, ya que la economía los va absorbiendo, salvo que se mantengan en el tiempo en sectores de alto valor añadido o tecnológico. No es el caso de Rusia cuyo gasto se concentra en nóminas, uniformes, munición y artillería.
  • La pericia ucraniana para destruir centrales de refino de petróleo a través de sus drones que cada vez se adentran más en el país. Algunos expertos calculan caídas de alrededor del 10% hasta incluso el 25% en la capacidad de refino, lo que lleva a Moscú a tener que exportar el crudo en bruto que tiene menos valor.
  • Para culminar, el rublo se ha apreciado lo que ha hecho perder competitividad a las exportaciones de hidrocarburos. La revalorización de la divisa rusa obedece a varios factores como la venta de oro y otros activos por parte del Gobierno, que el propio Banco Central tiene que comprar.

Qué va a pasar

💥 A finales de 2025, la economía rusa estaba hecha unos zorros y los principales think tank o casas de análisis que la siguen daban por sentado que en este 2026 estaría al borde de una crisis (aunque no esperaban una debacle). Es importante gestionar las expectativas sesgadas por las simpatías o intereses de algunos líderes de opinión. EEUU no ha entrado en ninguna crisis económica por imponer aranceles, aunque ya hemos dicho que su economía será más grande pero más fea. De la misma forma, Rusia no entrará en recesión por unas sanciones ni porque hayan cometido una ilegalidad.

Pero en el borde del precipicio estaba Moscú cuando llegó Donald Trump y su guerra con Irán que ha beneficiado los ingresos maltrechos de Rusia. Por un lado elevando los precios del petróleo y el gas, lo que ha animado, y mucho, sus debilitadas cuentas y más a más, levantando las sanciones a muchos de sus productos lo que ha ampliado el mercado y la demanda de hidrocarburos rusos. El investigador del think tank paneuropeo Bruegel Marek Dabrowski y autor de este estudio sobre la economía rusa, explica en conservación por correo electrónico que “entre febrero y abril de 2026, los ingresos por hidrocarburos del Gobierno federal aumentaron del 2,3 % del PIB mensual al 4,6 % del PIB mensual. Preveo que los ingresos de mayo sean aún mayores”. La subida es un alivio pero no suficiente para cubrir el gasto de la guerra, que ha escalado hasta llevarse un 7% del tamaño de la economía rusa.

🇨🇳 Inicialmente se dio por sentado que China le compraría mucho más crudo a Rusia pero no ha sido tanto ya que Pekín ha optado por suplir las importaciones de Irán tirando de reservas o reduciendo consumo. También se esperaba que la falta de oferta de GNL procedente del Golfo Pérsico elevara el valor estratégico del gasoducto Power of Siberia 2, pero Vladimir Putin se fue de su reciente visita a Pekín sin un compromiso ni calendario firme para su puesta en marcha.

La casa de análisis Oxford Economics esperaba un crecimiento para este año del 0,1% que va a subir al 0,4%, en línea con la revisión a la baja del propio Gobierno ruso. Comparado con el crecimiento cercano al 5% de 2024 es un aterrizaje muy forzoso, aunque se espera un rebote para 2027. Pero ninguno de los analistas anticipa realmente una recesión, ya que Rusia tiene el margen inagotable que le dan las materias primas para seguir aguantando aunque, no con la misma alegría.

Como dinero y victoria son dos términos indisociables, diferentes organismos —occidentales y por tanto con sesgo pro ucraniano— ya reportan por primera vez pérdida de territorio previamente conquistado por Rusia en el frente de batalla. El Instituto para el Estudio de la Guerra (con vínculos con EEUU) asegura que uno de los elementos pivotantes en el frente está siendo el uso de equipamiento mecanizado por parte de Ucrania, que cada vez es más eficiente en el arte de la guerra. Esto es, pocas bajas propias y muchas ajenas sin excesivo gasto.

El Centro de Estudios Internacionales Estratégicos (CSIS) tiene este pormenorizado recuento de las bajas (no son solo fallecidos, también heridos, desertores, etc) que sitúa a la contienda como la más onerosa en la historia de Rusia, con la irrelevante ganancia de entre 15 y 70 metros de territorio al día durante 2025.

Pero el elemento que muchos apuntan que ha terminado por inclinar la balanza a favor de Ucrania, fue el mismo que casi hizo perder la guerra a Kiev hace poco más de un año: Starlink. Aunque la compañía de comunicaciones satelitales de Elon Musk no opera comercialmente en Rusia, las unidades más avanzadas en el frente de guerra lograban engancharse a la señal y usarla para transmitir sus posiciones. Kiev hizo una petición a Musk para que cortara cualquier posibilidad de acceso al servicio y desde entonces las tropas rusas han perdido fuelle porque no tienen la misma habilidad para coordinarse.

🛰️📡 Y esto visibiliza uno de los principales problemas de la economía rusa. El trampantojo de la maquinaria de guerra y la bonanza de materias primas podrán permitir en peor o mejor medida que la economía aguante pero no frenarán su decadencia. Moscú, que un día compitió y casi lideró la carrera espacial con EEUU, es un cero a la izquierda en tecnología de alta gama. Está a años de distancia de poder tener una constelación similar a la de Musk, y ha perdido por incomparecencia la disputa por el desarrollo de la Inteligencia Artificial. El declive que arrancó en la crisis financiera de 2008 ha llevado a que la economía rusa sea más pequeña que la italiana, por ejemplo. En términos modernos, el país ya no es una superpotencia.

🤖 Cuando la guerra termine, gane quien gane, Rusia se habrá quedado fuera de la evolución tecnológica que crece a una velocidad exponencial. Será muy difícil que cierre la brecha, que incluso por los ritmos trepidantes con los que se desarrolla se irá ensanchando. Entre las 100 empresas tecnológicas mejores del mundo, no hay ninguna rusa.

Además, la crisis energética, inducida por su guerra, llevó a los países europeos a buscar nuevos proveedores de energía y el actual conflicto destruye la demanda de combustibles fósiles cada día. Cuando la guerra termine, los clientes de hace veinte años ya no estarán ahí. Incluso su aliado Pekín trabaja para reducir drásticamente el consumo.

Muchas de sus factorías han sido abandonadas por los inversores extranjeros con una pérdida de activos manufactureros que será muy difícil de recuperar. La periodista independiente Farida Rustamova explicaba recientemente en su Substack que de las once plantas de automoción abandonadas por las marcas occidentales en 2022, al menos seis han sido rápidamente acaparadas por los chinos que las utilizan para ensamblar sus modelos de coches. Si el resto del mundo se preocupa por los desequilibrios en la relación con China, Putin no ha tenido otro remedio que arrojarse en sus brazos, y su futuro a medio plazo estará ligado a los designios del Partido Comunista Chino.

🛸 Al otro lado del frente, Ucrania ha sabido de forma inesperada generar una nueva industria con los vehículos no tripulados que la ha llevado a convertirse incluso en asesora de EEUU en su guerra con Irán. Kiev perdió casi un 30% de su PIB en el año de la invasión pero gracias a la masiva ayuda internacional logra, a duras penas, mantenerse a flote.

Pese al déficit del 25%. la corrupción y los problemas para suministrar de forma constante energía, el país ha desarrollado una nueva industria manufacturera prácticamente de la nada, a la que cada vez va añadiendo más tecnología con otro fuerte en la guerra electrónica. Recomiendo este informe del Banco de Finlandia que pone cifras a esta transformación, en un país que antes de la guerra sostenía su economía con el sector primario (trigo) y secundario (acero), -aunque retenía capacidad industrial de la era soviética y muy buen talento de ingenieros-. Cuando el conflicto termine, Ucrania tendrá algo nuevo que otros quieren para regresar al tablero mundial

Con esta radiografía de la situación económica no quiero contribuir a edulcorar una posible victoria de Kiev porque aún queda partido y, desafortunadamente, antes de llegar al desenlace de cualquier conflicto suele haber una crisis en la que se empeora y que puede estar por llegar. Como subraya este artículo del Council on Foreign Relations, la historia de Rusia es una historia de decadencia y reconstrucción, dando muchas sorpresas al alza a lo largo de su existencia.

La Cifra: 1/9

La Federación Rusa ocupa una novena parte del territorio de todo el planeta tierra. En un mundo que se libra cada vez más en el ciberespacio a veces se nos olvida cómo tener tierra fue en su momento el principal factor de poder.

El concepto: Chinafication

Se refiere a la extensión o imposición de la influencia, la ideología política o el modelo económico chino en instituciones, sociedades o mercados extranjeros. También describe el proceso interno, bajo el mandato del presidente Xi Jinping, de obligar a los grupos religiosos, culturales y étnicos a ajustarse estrictamente a las normas del Partido Comunista Chino. Cada vez se utiliza más para medir la dependencia de diferentes mercados a las exportaciones chinas.

La frase

Tenemos tantas para elegir que nos ha dejado la historia… Pero hoy recordamos la afamada de Napoleón Bonaparte: “Para hacer la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y más dinero. Hay guerras más baratas, pero se suelen perder”. A ver si va a resultar que los drones hacen envejecer mal esta máxima bélica.

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