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Breakingviews
Opinión

SpaceX pone en órbita un agujero negro de IA

El mayor problema de su OPV es que los principales esfuerzos de la compañía en inteligencia artificial no están ganando terreno

Nave Starship 39 en el centro de pruebas de Massey de SpaceX, en Starbase, Texas, el 15 de mayo.Steve Nesius (REUTERS)

Aparentemente, ­Space­X, la empresa de Elon Musk, se centra por completo en el más allá. Mientras se prepara para salir a Bolsa con una valoración de 1,75 billones de dólares, no dejan de circular rumores sobre proyectos ambiciosos como la fabricación orbital, las bases lunares y la minería de asteroides. El jefe podría incluso llegar a ganar hasta mil millones de acciones si consigue establecer una ciudad marciana con un millón de habitantes. Pero el folleto gira en torno a un agujero negro de vaguedades sobre la IA.

Basta con ver cómo define SpaceX su mercado potencial total, que modestamente califica como el mayor de la historia de la humanidad, con 28,5 billones. Es absurdamente exagerado tanto en términos de tamaño absoluto –más de un quinto de la economía mundial– como para una empresa con unos ingresos inferiores a 19.000 millones en 2025. Pero si nos fiamos de las cifras, 26,5 billones, es decir, más del 90%, están relacionados con la inteligencia artificial.

Gran parte proviene de xAI, la fusión de la red social X y el laboratorio de chatbots que creó el malhablado Grok. SpaceX la adquirió a principios de año con una valoración de 250.000 millones. xAI trae consigo un apetito voraz por el gasto de capital, con 7.700 millones gastados entre enero y marzo, más del triple que en el mismo periodo de 2025. Eso supone más de tres cuartos de toda la inversión de SpaceX. La pérdida operativa de la unidad, de 2.500 millones en el primer trimestre, fue suficiente para llevar a toda la empresa a números rojos.

La IA avanza rápido, por lo que esta instantánea omite detalles importantes. Primero, lo que se omite es el acuerdo de SpaceX con Anthropic, que paga unos 1.300 millones al mes por la capacidad informática no utilizada en el centro de datos Colossus de Musk. Dados los ingresos acumulados de xAI, de poco más de 3.000 millones en los últimos 12 meses, el negocio principal de este laboratorio supuestamente de vanguardia es ahora el alquiler de servidores sobrantes. También se avecinan nuevos costes: la empresa acordó en abril invertir 2.000 millones en turbinas de gas móviles y adquirió el derecho a comprar la firma de programación de IA Cursor por 60.000 millones en acciones.

El mayor problema es que los principales esfuerzos de SpaceX en materia de IA no están ganando terreno. Grok va a la zaga en las comparativas frente a sus rivales, y está teniendo una adopción mínima incluso en Washington, donde Musk tiene influencia sobre el presidente. Los ingresos del primer trimestre crecieron menos del 13% interanual. Es cierto que ha afectado la caída de los ingresos publicitarios en X, pero supongamos que se mantuvieran iguales: el crecimiento solo alcanzaría el 26%. Mientras, Anthropic espera expandirse al quíntuple de velocidad en un trimestre.

SpaceX es, en un sentido muy literal, una nave espacial. Pero, financieramente, le está costando alcanzar la velocidad de escape.

Morgan Stanley

La pugna por el mayor motivo de orgullo del año ya tiene un ganador. SpaceX ha elegido a Goldman Sachs para ocupar el codiciado puesto de dirigir su OPV. Se trata de un revés inesperado para Morgan Stanley, que ha pagado un alto precio por respaldar los caprichos del errático multimillonario. Seguirá jugando un papel importante, y esta OPV conlleva riesgos inusuales. Pero la apuesta del CEO, Ted Pick, por reducir la brecha en el número de operaciones frente a su archirrival ha perdido un muy útil impulso.

Al fin y al cabo, habrá mucho de lo que presumir si el lanzamiento de SpaceX tiene éxito. Con el objetivo de recaudar 75.000 millones, el mayor debut de todos los tiempos también está llamado a ser el que genere más comisiones. Desde 2021, las OPV de más de 1.000 millones han generado comisiones bancarias medias equivalentes al 4,4% de los fondos recaudados, según el académico de la Universidad de Florida Jay Ritter. Incluso a la mitad de esa cifra, SpaceX acabaría pagando 1.700 millones. El lead-left spot, llamado así por el lugar donde aparece impreso el nombre del banco en el folleto, suele llevarse la mayor parte del fondo común de comisiones. La larga relación de Morgan Stanley con Musk podría evitarle una brecha demasiado grande. Sería una recompensa razonable por todo lo que los banqueros de Pick han hecho por el fundador de Tesla, incluida la gestión de la deuda para la compra de Twitter. Cuando los mercados se deterioraron, el banco se quedó con los pagarés en su balance.

Morgan Stanley asesoró en una loca carrera por excluir Tesla de Bolsa y aportó un lugarteniente clave para xAI. La firma de Pick es también una potencia en el sector tecnológico. Aunque en general va a la zaga de Goldman Sachs, más centrada exclusivamente en la banca de inversión, estos acérrimos rivales intercambian sus puestos como los dos principales colocadores de OPV tecnológicas a nivel mundial la mayoría de los años, según Dealogic. Y Pick ha ido ganando terreno en otros ámbitos. Los ingresos totales de Morgan Stanley por asesoramiento y colocación de deuda y acciones fueron un 23% inferiores a los de Goldman en 2025, frente al 25% de 2024 y al 35% de 2023.

SpaceX empaña en cierta medida esta racha de éxitos. Es cierto que el encargo conlleva riesgos: Musk exige un control de gobernanza poco ortodoxo y amplio, mientras que la valoración objetivo es vertiginosa. Si algo sale mal o los inversores se rebelan, la culpa podría recaer primero en Goldman.

Pero esto marca una pauta poco favorable de cara a OPV potencialmente más históricas, como la de OpenAI. El prolongado enfoque de Morgan Stanley en la gestión estable de activos frente a la volátil banca de inversión ha generado mayores beneficios, pero menos motivos de orgullo. Es un equilibrio razonable para los accionistas, la mayor parte del tiempo. El riesgo es que eso signifique perderse ganancias desmesuradas en un bum que bate récords.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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