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Las claves
Opinión

Las claves: el sector de las aerolíneas queda atrapado entre los precios del petróleo y las vacaciones de verano

El ‘Brent’ caro reconfigura tarifas, rutas y estrategias de cara a los próximos meses

Aviones de Lufthansa en el aeropuerto de Berlín.Lisi Niesner (REUTERS)

La subida del precio del petróleo tras el cierre del estrecho de Ormuz ha encarecido el carburante de forma importante, y las aerolíneas están trasladando esa presión al bolsillo de los viajeros. Con el queroseno rondando el 30% del coste de un billete, según IATA, cualquier repunte golpea unos márgenes ya mínimos. La reacción de las compañías ha sido inmediata: tarifas más altas, recortes hechos con bisturí en rutas poco rentables y ajustes de capacidad, como muestran los ejemplos de Air France-KLM, EasyJet o United. Lufthansa ha cancelado 20.000 vuelos hasta octubre y ha asumido 1.700 millones en sobrecostes por combustible. Con el queroseno casi al doble, volar este verano será más caro, salvo que Ormuz reabra.

Si esta situación se mantiene en el tiempo, las compañías deberán afrontar un dilema estratégico: seguir subiendo precios y salvar la rentabilidad a corto plazo o contenerlos para asegurarse el flujo de viajeros en los próximos meses. Todo puede agravarse si, además, a esta situación se suma una falta de suministro real (aunque por ahora esto no sucede). Si la guerra se prolonga, la tormenta perfecta estará servida tanto para aerolíneas como para viajeros. Y el dilema se convertirá en crisis para todos.

Los jóvenes deben conocer las oportunidades (y los problemas) del campo

Uno de los inconvenientes de que la mayoría de la población nazca y viva en las ciudades es su desconexión con el campo, más allá del típico fin de semana de asueto en la casa rural. Eso influye en que se desconozca la realidad del trabajo agrícola, que, sin ser fácil de rentabilizar, no tiene la dureza de antaño, gracias a la tecnología. Los representantes políticos pretenden atraer a los jóvenes a estas tareas. Es imprescindible para ello un plan integral donde las ayudas públicas al emprendimiento se combinen con el desarrollo de infraestructuras en las pequeñas poblaciones. Para que vivir en el campo no sea sinónimo de jugar en segunda división.

Renault exhibe su presencia global para hacer fuerza ante los trabajadores

La pérdida de poder adquisitivo general de los trabajadores en los últimos años, aliviada solo ligeramente por las subidas nominales de los sueldos, está detrás de la ruptura de la negociación laboral de Renault con su plantilla. La compañía decidió ayer levantarse de la mesa ante las reclamaciones de los profesionales, lo cual abre la puerta a que la firma se lleve los nuevos modelos eléctricos a otros países con condiciones mejores para las empresas, como Turquía o Marruecos. Renault, en todo caso, deberá incluir en las cuentas las ayudas públicas para que fabrique un coche de batería en Palencia, en el marco del Perte VEC II. La globalización sigue planeando sobre las relaciones entre los patrones y sus empleados, a pesar de que vaya ganando terreno el proteccionismo.

La frase del día

En el próximo lustro, el mundo necesitará cambiar las estructuras fiscales en vista del avance de la IA en la economía global. Se podría intentar desplazar la carga fiscal del trabajo, al menos del trabajo de ingresos medios o bajos, al capital, o específicamente gravar a los robots o la IA
Bill Gates, fundador de Microsoft

Arabia Saudí se cansa de meter chorros de dinero a fondo perdido en el deporte

La guerra de Irán ha coincidido en el tiempo con la retirada del fondo soberano saudí, el PIF, de la financiación del circuito de golf LIV, que provocó un cisma en este deporte con sus millonarias bolsas de premios. No está claro hasta qué punto ha tenido que ver el impacto de la guerra, pero lo que es seguro es que los saudíes se están cansando de meter dinero en las competiciones deportivas sin obtener rentabilidad. Eso puede afectar también a su liga de fútbol, que ha atraído a estrellas a punto de jubilarse con sueldos estratosféricos. China también apostó en su momento por el balompié, pero el impulso duró poco. Ahora el PIF quiere reducir la inversión extranjera en general, y golfistas como Jon Rahm hacen las paces con los circuitos de toda la vida.

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