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Editorial
Opinión

Densificar la ciudad, un paso en la buena dirección

Las administraciones están obligadas a poner sobre la mesa nuevas ideas, como la del Ayuntamiento de Madrid, aunque no está exenta de riesgos

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, en febrero en el Ayuntamiento.Gustavo Valiente (Europa Press)

Madrid, una de las ciudades españolas con mayor necesidad de nueva vivienda, se dispone a dar un salto rompedor para elevar el número de inmuebles disponibles. El Ayuntamiento de Madrid ha ideado un plan estratégico para duplicar, e incluso triplicar, la capacidad residencial de los nuevos proyectos urbanísticos. El plan, previsto para 2027, se basa en un concepto cada vez más empleado como solución al acuciante problema de la vivienda: densificar la edificación en los nuevos barrios.

Con esta idea, el consistorio aspira a multiplicar las 150.000 viviendas ahora previstas en los nuevos proyectos urbanísticos aprobados en diferentes zonas de la ciudad. Para evitar las demoras que supone aprobar nuevos desarrollos –y también sorteando las dificultades legales que supondría modificar el Plan General de Ordenación Urbana, que data de 1997–, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha optado por ampliar la capacidad inicialmente prevista para viviendas en esos nuevos desarrollos urbanísticos.

El sector (arquitectos, promotores e incluso colectivos ecologistas) lo acoge, en principio, con interés. Supone ampliar el parque de vivienda en la capital de una comunidad donde se espera un crecimiento anual de casi 100.000 personas hasta 2039, según los cálculos oficiales. Los promotores ven una opción de negocio y los ciudadanos, la posibilidad de ampliar una oferta ahora insuficiente. Densificar las ciudades constituye una de las últimas ideas aportadas al debate público para aumentar, sin necesidad de habilitar nuevo suelo, las casas disponibles. El presidente catalán, Salvador Illa, ha basado su plan de vivienda en elevar la densidad en 69 áreas estratégicas. El objetivo es construir 240.000 pisos en los territorios más afectados por la crisis de la vivienda.

La idea no está exenta de riesgos. Hay territorios, tanto en Madrid como en Cataluña, con una densidad de población ya muy alta. Aumentarla supone en algunos casos elevar la altura de edificios ya existentes, construir promociones nuevas en zonas donde las casas están más espaciadas, pero también dotar de servicios (infraestructuras, sanidad, educación…) todas esas zonas que se disponen a albergar a más población. Sin esos requisitos, los planes no pueden prosperar.

De manera más inmediata, el plan puede retrasar proyectos ya encarrilados cuyos promotores prefieran esperar a ver si los cambios les favorecen. Pese a todo, las administraciones están obligadas a poner sobre la mesa nuevas ideas que se puedan aplicar de manera rápida. Las enormes dificultades de acceso que experimenta hoy una buena parte de la población en España así lo exigen.

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