Unión bancaria europea para favorecer las fusiones
Los beneficios son muy relevantes para toda la Unión Europea, de sur a norte, y es obligado tener altura de miras

Europa ha abierto de par en par la ventana de la simplificación regulatoria. Tras décadas en las que el trauma de la crisis financiera había animado a las autoridades comunitarias a incrementar la normativa y los requerimientos de capital a los bancos, Bruselas ha tomado nota de las quejas del sector y da los primeros pasos para explorar fórmulas que permitan aligerar la carga, también presionada por los movimientos en esa dirección alentados en Estados Unidos con la llegada de Donald Trump.
La ventana ha sido aprovechada por la banca del sur de Europa para poner de manifiesto los lastres heredados por la incompleta unión bancaria. Por ejemplo, la no existencia de un fondo de garantía de depósitos común ha impedido culminar este proyecto tras más de una década de negociaciones y, al mismo tiempo, ha hecho vacilar a los bancos antes de lanzarse a protagonizar las primeras fusiones transfronterizas, tan deseadas por los reguladores para que los bancos europeos ganen escala y puedan competir con la banca americana.
La presión a Bruselas para que incluya la unión bancaria en la propuesta legislativa que desvelará en los próximos meses viene desde distintos flancos. El Banco Central Europeo (BCE) ha elevado a la Comisión Europea que preside Ursula von der Leyen una propuesta que pone en el frontispicio de sus intereses acelerar hacia el mercado único.
Desde una perspectiva distinta, la Asociación Española de Banca (AEB), una de las patronales del sector, empuja también este sentido con su propia propuesta. El debate ha vuelto a ponerse encima de la mesa.
Este contexto abre una oportunidad idónea para que Europa camine en la dirección que, con oportunidad y acierto, ya dibujaron los informes de Draghi y Letta. El camino, sin embargo, no será fácil. Así lo demuestran las reticencias que ha levantado la opa por el alemán Commerzbank lanzada por el italiano UniCredit, un último ejemplo de cómo los países retranquean al pasar de las musas al teatro. Unión bancaria, sí, siempre que no sea en mi patio trasero.
Los beneficios, sin embargo, son muy relevantes para toda la Unión, de sur a norte, y es obligado tener altura de miras. Crear bancos mayores y más competitivos, con una mayor capacidad para inyectar crédito a la economía y acompañar en las inversiones que necesita el club comunitario, favorece a todos si se mira más allá del corto plazo y los costes políticos.