El BCE urge a Bruselas a avanzar en la unión bancaria en vez de reducir el capital
El banco central rechaza incorporar la competitividad en su mandato y defiende la resistencia del sector


Las espadas están en lo alto. El Banco Central Europeo (BCE) ha publicado este martes su respuesta a la consulta sobre el proceso de simplificación regulatoria en banca que ha iniciado la Comisión Europea, ante el intenso lobby iniciado por las entidades financieras en los últimos meses. Ambas propuestas tienen un origen común, la de reducir la excesiva complejidad normativa, pero la del BCE defiende los actuales colchones de capital -que los bancos consideran excesivos y que merman su capacidad de prestar dinero- y pone el foco en otro asuntos, como avanzar en la unión bancaria.
En concreto, la institución que pilota Christine Lagarde reclama que Bruselas acelere en la creación de un fondo de garantía de depósitos único y que se pongan para ello un calendario claro, de modo que se culmine así la unión bancaria iniciada hace más de una década. También reclama que el capital y la liquidez de los bancos se pueda mover libremente entre jurisdicciones, así como impulsar la unión de ahorros e inversiones para desarrollar los mercados europeos.
El BCE sí propone otras medidas para rebajar la complejidad normativa en la UE para los bancos. Por ejemplos, reclama modificar la normativa bancaria para pasar de ser directivas (que deban ser traspuestas por los Parlamentos nacionales) a norma de aplicación directa, una reestructuración de los colchones de capital para pasar a ser esencialmente dos, requerimientos proporcionales a su tamaño a los bancos medianos y tener una visión “holística” de los colchones de capital.
El supervisor, no obstante, difiere del sector en sus dos principales caballos de batalla. Los bancos presionan a Bruselas para que al objetivo del BCE de mantener la estabilidad financiera sumen otro de preservar la competitividad en el sector. En este sentido, el banco central argumenta que la resiliencia del sector es un “prerrequisito” para que los bancos puedan competir y que esta emerge de la armonización, escala e integración y no de la desregulación.
Las partes también chocan en su percepción de los colchones de capital. Si bien los bancos aspiran a que este proceso de simplificación regulatoria culmine en una sustancial reducción de esas salvaguardas, como ya ha ocurrido en EE UU o en Reino Unido, el BCE apunta a retoques en su estructura y abordar posibles solapamientos.
Consideran que son ampliamente comparables con los de otras jurisdicciones y están en línea con los estándares internacionales. También critican el argumento que han esgrimido los bancos en repetidas ocasiones de que los elevados requisitos de capital en Europa les restan capacidad para prestar e impiden que el continente aborde las inversiones que debe realizar en sectores como defensa o en industrialización.
“Los bancos de la Eurozona han sido capaces de seguir prestando, incluso en periodos recientes de estrés. No hay evidencias de que los requisitos de capital hayan dañado la eficiencia de los bancos ni su capacidad de prestar”, reza el informe presentado.
La respuesta del BCE a la consulta de la Comisión Europa -que se inició en febrero y culmina esta semana- sigue al propio informe que presentó el BCE con sus propuestas concretas de simplificación, en diciembre del año pasado. De las 17 recomendaciones presentadas destaca la reorganización de los colchones de capital, entre uno liberable en momentos de crisis y otro no liberable, además del colchón de capital específico que exige el BCE para cada banco en virtud de la supervisión financiera. También propuso una modificación de los bonos contingentemente convertibles (los AT1, en la jerga), aquellos que se convierten en capital si este baja de un determinado nivel, eliminándolos o reforzando su capacidad para absorber pérdidas. Igualmente plantea mayor proporcionalidad en los requisitos de información a los bancos y modelos más simplificados para las entidades más pequeñas.
La consulta abierta por la Comisión Europea es el primer paso que dan las autoridades europeas para abordar una futura propuesta legislativa con medidas de simplificación regulatoria en banca. La idea es, tras el verano, publicar un informe con un diagnóstico del sector, elaborado teniendo en cuenta las respuestas a esta consulta. En virtud a este documento, después, elaborarán una propuesta legislativa, que deberá ser debatida en el Parlamento Europeo. Y, después, adaptada a cada una de las legislaciones nacionales. Un proceso que se calcula de años.