La crisis del Golfo agrava la escasez global de misiles
Esto sube el riesgo de que el rearme europeo, en particular Ucrania, pierda prioridad

Hasta el miércoles, Emiratos Árabes había usado armamento de alta tecnología, como los interceptores Patriot PAC-3, para derribar casi todos los misiles balísticos lanzados por Irán (aunque no los drones). La cuestión inmediata es si los Estados del Golfo se quedarán sin potencia de fuego defensiva antes de que Teherán agote su arsenal. Es un microcosmos de la crisis de suministro de defensa aérea. Según cálculos de Fabian Hoffmann, académico de la Universidad de Oslo, los arsenales de los países del Golfo podrían, en teoría, agotarse si Irán siguiera disparando durante un período prolongado.
Es cierto que Qatar y Emiratos han desmentido que se estén quedando sin municiones. Y es difícil saber el tamaño real del arsenal de un país. Los Gobiernos guardan celosamente sus inventarios, y los datos de contratación pública no son necesariamente útiles, ya que los artículos podrían venderse en el extranjero, retirarse o usarse para entrenamiento.
Otro tema es si Teherán puede mantener el ritmo. Los bombardeos de EE UU e Israel han destruido muchos de sus lanzadores transportadores, necesarios para disparar misiles. Sin ellos, el bombardeo tendría que ralentizarse, como ya se está notando. Lo que está claro es que el conflicto agrava un cuello de botella ya problemático en el suministro de sistemas de defensa aérea. Una de las causas fundamentales es que los PAC-3 y otros interceptores son fabricados por gigantes de EE UU como Lockheed Martin y RTX, que no están acostumbrados a subir rápido la producción. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales estima que EE UU tenía 1.600 PAC-3 en 2022. Lockheed, que los fabrica, afirma que subirá la producción anual de unas 600 unidades en 2025 a 2.000 en siete años.
Puede que no baste para evitar el agotamiento de las existencias. Hoffmann cree que el propio EE UU podría necesitar miles de interceptores para reforzar su defensa frente a China. Tras haber sido tan duramente golpeados, es probable que los países del Golfo exijan más. Esto sube el riesgo de que el rearme europeo, en particular Ucrania, pierda prioridad. Como mínimo, podrían subir los costes. Hoffmann estima que el tiempo de espera para los nuevos interceptores Patriot ya es de dos a tres años. La crisis actual tendrá consecuencias para la defensa mundial que irán mucho más allá de Dubái.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías