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Ormuz vuelve a sacudir a los mercados: el crudo se dispara y las Bolsas giran a la baja

El ‘brent’ roza los 115 dólares después de confirmarse el ataque de Irán a Emiratos Árabes y a un buque de guerra de EE UU. El Ibex 35 baja un 2,4%

El destructor de misiles guiados USS Rafael Peralta (DDG 115) hace cumplir el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes.CENTCOM (EFE)

Ni rápido ni sencillo. Los anuncios de Donald Trump chocaron una vez más con la realidad, esta vez por su nuevo intento de reactivar mediante el uso de la fuerza militar el tráfico en el estrecho de Ormuz. Unas horas de confusión después se confirmaba la escalada, tras el ataque iraní a una planta petrolífera en Emiratos Árabes Unidos y la confirmación —después de una sucesión de desmentidos— de un ataque contra un buque de guerra estadounidense. El precio del petróleo, termómetro imperfecto de las perspectivas de la guerra y, sobre todo, de los flujos petroleros, se dispara cerca de máximos, a 115 dólares, mientras el Ibex vive su peor sesión desde principios de marzo, un 2,4% abajo.

Poco tardó Teherán en avisar, ante la operación bautizada como Proyecto Libertad, que atacaría cualquier embarcación que cruce Ormuz sin su coordinación. Con todo, a primera hora de la mañana el precio del petróleo marcaba leves subidas, en el entorno de los 108 dólares. La guerra informativa volvía a imponerse al relato diplomático: la sucesión de comunicados, rectificaciones y versiones contrapuestas dejaba al mercado sin referencias claras. Pero a medida que se confirmaba el ataque iraní contra la planta petrolífera mediante la que Emiratos Árabes Unidos intenta salvar el bloque, el pesimismo se impuso en los mercados. La reacción hizo olvidar las promesas de Trump y la decisión de la OPEP (ya sin Emiratos) y sus aliados de aumentar la producción. Más que un problema de oferta, el mercado se enfrenta a una crisis de suministro, la más grave de la historia reciente.

Este encarecimiento del crudo devolvió la presión a los mercados de renta variable y rompió el frágil desacoplamiento que las Bolsas habían logrado en las últimas semanas frente a los precios energéticos. En los episodios de máxima tensión, el patrón se repite: el petróleo acelera y las Bolsas giran a la baja. Y eso ha sido exactamente lo que ha ocurrido.

Tras un arranque de sesión dubitativo, las Bolsas europeas han acelerado las pérdidas. El Ibex 35 ha liderado los descensos en la peor sesión desde el 3 de marzo. La banca ha liderado las pérdidas, con el BBVA a la cabeza (4,86%), seguido de Santander (-3,86%) y Unicaja (-3,77%). Bankinter, Sabadell y CaixaBank tampoco han logrado esquivar los números rojos, aunque sus descensos son más moderados, entre el 2,3% y el 1,4%. Solo siete valores del selectivo han escapado a las caídas con Indra (2,3%), Grifols (1,6) y Acerinox (0,8%) a la cabeza.

Después de que en abril la renta variable recuperara prácticamente todo lo perdido en marzo y de que el pasado viernes Wall Street cerrara en máximos históricos, el inicio de la semana vuelve a enfriar el apetito por el riesgo de los inversores y tiñe de rojo los parqués. El Dax alemán recorta un 1,2% mientras el Euro Stoxx 50 y el Cac francés registran descensos en el entorno del 2%. Al cierre de las Bolsas europeas, los índices estadounidenses hacen una pausa en su escalada en una sesión marcada por el repunte de las presiones inflacionistas. El movimiento ha llevado a los inversores a acelerar la venta de bonos, con especial castigo en los plazos más largos. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años ha vuelto a rozar el 5%, un nivel que muchos inversores consideran una línea roja y que amenaza con convertirse en catalizador de una corrección más profunda en los mercados bursátiles.

A la presión geopolítica se ha añadido, además, el frente comercial. El mercado ha encajado este lunes las últimas amenazas proteccionistas de la Casa Blanca, que vuelven a golpear a sectores sensibles. El automovilístico, ya lastrado por la creciente competencia asiática, ha caído un 1,7% después de que el viernes Trump anunciara su intención de elevar los aranceles a camiones y automóviles procedentes de la Unión Europea del 15% al 25%. En este contexto, los fabricantes alemanes BMW y Volkswagen han acumulado recortes del 2,4% y el 2,8% mientras Mercedes-Benz ha cedido un 3,4%.

Con todo, y pese al repunte de la volat,ilidad, los analistas subrayan que no se está viendo una venta indiscriminada. Antonio Castelo, analista de iBroker, señala que el mercado europeo está tratando de digerir el encarecimiento del petróleo, un movimiento que reabre el debate sobre las presiones inflacionistas y sobre el margen real del que disponen los bancos centrales para relajar su discurso y su política monetaria más adelante.

Ese debate enlaza directamente con el frente macroeconómico. El temor a una inflación de segunda ronda, en la que el aumento de los costes termine trasladándose a los precios finales y a los salarios, ayuda a explicar la fortaleza que mantiene la actividad fabril en la zona euro. La primera referencia macroeconómica de una semana marcada por los datos de empleo de Estados Unidos —que se conocerán el viernes— confirma que en abril la actividad manufacturera de la región registró su mayor repunte en 47 meses, impulsada por el acopio de existencias ante el temor a disrupciones en el suministro y a la escalada de los costes energéticos derivada del conflicto en Oriente Próximo.

Sin señales de que el estrecho de Ormuz vaya a recuperar la normalidad en el corto plazo, las presiones inflacionistas amenazan con seguir lastrando la confianza de los inversores y complicando aún más la hoja de ruta de los bancos centrales. Tras la reunión de la semana pasada, en la que tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo optaron por una estrategia de prudencia y “esperar y ver” ante la evolución de los acontecimientos, el mercado asume que los tipos de interés se mantendrán elevados durante más tiempo. En la zona euro, los inversores ya descuentan una nueva subida de tipos en la reunión de junio, mientras que al otro lado del Atlántico gana peso la expectativa de que la Fed mantenga sin cambios el precio del dinero a lo largo de este año.

En este contexto de tipos altos durante más tiempo y con un repunte de las tensiones inflacionistas impulsadas por la energía, las Bolsas afrontan un escenario más exigente. Tras el rally de las últimas semanas, el margen para nuevas subidas se estrecha y la volatilidad vuelve a ganar protagonismo.

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