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Análisis
Opinión

La creatividad tecnológica y financiera de Nvidia

Cada año presenta una versión de producto muy superior a la anterior, y sabe aprovechar la economía circular

Sede de Nvidia, en Santa Clara (California, EE UU).JOHN G. MABANGLO (EFE)

La compañía norteamericana Nvidia tiene casi un monopolio en el mercado de los chips para la inteligencia artificial. Pero esta ventaja la consigue no solo con sus procesadores, sino con un potente software denominado Cuda, que utilizan la mayoría de los desarrolladores para construir modelos y aplicaciones de IA.

Sus preciados chips también son un componente crítico de doble uso, con importancia estratégica y militar, que auspicia lo que se podría denominar la diplomacia del chip, favoreciendo su venta a determinados países aliados de Estados Unidos.

Sin embargo, estos aspectos no explican la expansión que experimenta este mercado. La escalabilidad de la inteligencia artificial, respecto a otras aplicaciones tecnológicas, no es tan impresionante como parece a primera vista. Es necesario invertir ingentes cantidades de capital, destinado a una tecnología que aún no tiene un modelo de negocio claro, para que pueda asegurar un retorno de la inversión a futuro.

Estos flujos de capital van orientados principalmente a infraestructuras y superordenadores. Según McKinsey y JP Morgan, el gasto previsto alcanzará cerca de 7 billones de dólares en 2030. La clave es que, según JP Morgan, los productos de Nvidia se podrían llevar cerca de 39% de esa cantidad.

La más valiosa

Es obvio que Nvidia es el mayor beneficiado de este peculiar mercado, y ha pasado a ser la compañía más valiosa del planeta (4,5 billones de dólares), operando con márgenes cercanos al 70%; no está mal, para una empresa que hace tan solo una década solo fabricaba chips para aplicaciones gráficas.

En el centro de la escena está Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, un genio y visionario capaz de llenar estadios de público con sus presentaciones. Además, ha desarrollado una extraordinaria habilidad para poder navegar en la complejidad geopolítica de los mercados actuales.

La cuestión clave es cómo será posible seguir manteniendo este ritmo de crecimiento. La respuesta es que Nvidia no solo tiene una excelente creatividad tecnológica, sino también financiera, especialmente con la denominada economía circular.

A nivel tecnológico, la innovación y la creatividad de Nvidia hacen que cada año presente una versión de producto muy superior a la anterior. Aunque se enfrenta con el final de la Ley de Moore, es capaz de buscar alternativas, más allá del propio chip, ofreciendo sofisticados módulos con hasta 108 procesadores y refrigeración líquida, incrementando sensiblemente la capacidad del conjunto. Para conseguir esta magia, Nvidia también se ve obligada a innovar en comunicaciones digitales y en eficiencia energética, entre otros aspectos.

De paso, también crea estándares para la industria, como, por ejemplo, una interfase de comunicación con los futuros ordenadores cuánticos, algo que potencialmente la favorecerá, mitigando el riesgo de que su línea tecnológica pueda quedar relegada.

Soluciones

Su creatividad en soluciones financieras no se queda atrás. Como en el mercado no hay suficientes compradores capaces de disponer de los recursos con que pagar sus preciados productos, busca soluciones para fortalecer esa demanda.

Un aspecto clave es la denominada economía circular: invierte en start-ups y compañías, que son clientes potenciales, para transferirles fondos con los que puedan comprar sus chips, participando en el capital de la empresa o servicios acordados. Los 100.000 millones de dólares invertidos en OpenAI o las inversiones en Coreweave, un proveedor de inteligencia artificial en la nube, son algunos ejemplos. Esta estrategia de retroalimentación financiera genera dudas de cómo están sostenidos los ingresos por las inversiones. Quizá la economía circular no sea una novedad, pero sí con estas cuantiosas cifras.

Siguiendo en clave económica, Nvidia es experta en comprar empresas que aportan mucho valor a sus diseños. Por ejemplo, reconociendo que las comunicaciones entre procesadores generan un cuello de botella que afecta a su rendimiento, en 2019 decidió comprar la compañía Mellanox,por 6.900 millones de dólares, lo que le dio acceso a una tecnología de comunicación muy avanzada (InfiniBand).

Otro ejemplo estratégico es su reciente acuerdo con Groq. Actualmente, Nvidia es el líder en chips de inteligencia artificial en la nube, especialmente en la fase de aprendizaje. Ahora se posiciona para ofrecer la mejor propuesta en chips de inferencia (la parte cercana al usuario), un mercado claramente al alza. Lo lógico hubiera sido a la compra de Groq, pero llegó a un acuerdo para obtener la licencia de su tecnología a cambio de 20.000 millones de dólares, además de quedarse con parte de la plantilla de Groq. Con esta maniobra probablemente evita el riesgo de que los organismos que vigilan la libre competencia en el mercado bloqueen la operación.

Es posible que esta orquestación de estrategias consiga avanzar varios años los beneficios de la inteligencia artificial. En cualquier caso, estas inversiones son necesarias para soportar el ritmo actual de expansión de la IA y su potente ecosistema. Nvidia o OpenAI creen que el tiempo les dará la razón. En este contexto, hay empresas que piensan que es más arriesgado quedarse fuera que invertir. Muchos ya hablan de una burbuja de la inteligencia artificial, algo que aún está por ver. De momento, son muchas las compañías que envidian a Nvidia.

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