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Breakingviews
Opinión

La demanda de Trump contra JP Morgan expone el dilema de los bancos de EE UU

Las entidades y el presidente se necesitan mutuamente, pero es una relación desigual

Si se observan con atención los gráficos bursátiles de los bancos de EE UU, puede resultar difícil distinguirlos de las tecnológicas, en gran parte gracias a las esperanzas de un impulso masivo derivado de una regulación más laxa por parte de Donald Trump. La nueva demanda del presidente contra JP Morgan revela el dilema inherente a esa promesa.

Presentada el jueves, solicita 5.000 millones de dólares en daños y perjuicios por una “discriminación política”: acusa al banco de cerrar cuentas pertenecientes a él y a sus empresas. También apunta directamente al CEO, Jamie Dimon, alegando que autorizó la inclusión del presidente en una “lista negra”. JP Morgan afirma con cautela que respeta “el derecho del presidente” a demandarles y también el suyo a defenderse, y replica que la demanda “no tiene fundamento”.

El episodio pone de relieve la creciente tensión entre Trump, Dimon y los grandes bancos del país. La Casa Blanca ha exigido a los emisores de tarjetas que limiten sus tipos al 10%. El día antes de presentarse la demanda, Dimon calificó el plan de “desastre económico”. Es un momento muy delicado: el CEO aún no ha detallado cómo usará exceso de capital liberado por el mismo presidente que ahora le demanda. Esto, al tiempo que el banco reveló que le concedió un aumento salarial del 10% en 2025, hasta 43 millones.

Para ser justos, como el CEO con más años de servicio de un importante banco de EE UU, ha tenido un gran éxito También es conocido por su descaro: opina a menudo sobre la insensatez de sus rivales e incluso describe a los partidarios del Partido Demócrata como personas con “gran corazón y poco cerebro”.

Un presidente vengativo convierte eso en una desventaja. Los inversores esperan sin duda que Dimon actúe con cautela. JP Morgan cotiza a su valoración más alta en años. Parte se debe a que su ROTE alcanzó el 17% en 2025, frente al 10% de hace una década. Pero ahora cotiza al doble del múltiplo del valor contable de entonces, lo que indica aún más esperanzas de crecimiento en el futuro.

La campaña desreguladora de Trump alimenta en gran medida esas esperanzas. Y el presidente necesita a las entidades para ayudar a impulsar la economía. Pero, si esta demanda recuerda algo, es que se trata de una asociación desigual, siempre sujeta a cambios.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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