Europa envía una señal de apertura a Asia al aliarse con la India
Dentro del club comunitario, España tiene mucho potencial de ganancia de mercado


La UE ha concluido, de manera casi sigilosa, un acuerdo comercial que llevaba 20 años tratando de cerrar. Se trata del pacto con la India, un gigante asiático con más de 1.400 millones de personas que ofrece grandes oportunidades para las empresas europeas. La firma se produce, además, apenas unos días después de que los Veintisiete lograran vencer sus últimas resistencias para dar el visto bueno a la alianza comercial con Mercosur, el bloque de países latinoamericanos que hasta ahora constituye el mayor pacto comercial que ha alcanzado nunca la Unión Europea. En ambos casos (el texto de Mercosur aún afronta desafíos porque la Eurocámara lo ha remitido al Tribunal de Justicia de la UE) la movilización europea se produce en plena confrontación con Estados Unidos. La hostilidad de Donald Trump, expresada, entre otras, en forma de guerra comercial, ha convencido a los socios europeos de la necesidad urgente de diversificar alianzas con el resto del mundo.
Las cifras de partida son apabullantes. El club comunitario y la India reúnen al 25% de la población mundial. Y las barreras comerciales hasta ahora son muy marcadas. La pretensión del pacto es que caigan aproximadamente en un 90%. Europa tiene puesta una gran esperanza en el mercado automovilístico porque el sobrecoste que ahora aplica la India a los coches europeos que llegan a ese mercado es del 110%. Con el nuevo marco comercial, quedará en un 10%. Eso abre la vía a que la potente industria alemana, entre otras, resulte más competitiva. Hay que tener en cuenta, pese a todo, que el camino no será fácil. Las marcas locales indias y rivales asiáticos como Suzuki o Hyundai, con buena implantación en el mercado indio, representan una dificultad para que se abran mercado los coches europeos, que incluso con la rebaja de aranceles pueden resultar más caros para el consumidor indio.
Dentro del club comunitario, España tiene mucho potencial de ganancia de mercado. Apenas el 0,5% de las exportaciones españolas van a parar al gigante asiático. El acuerdo previsiblemente permitirá aumentar los flujos ya existentes de industrias como la química y mejorar las perspectivas para el mercado agroalimentario. También se espera una mejora de las ventas en las actividades de renovables, infraestructuras en general y material de defensa.
Más allá de las ganancias concretas –y de los posibles perjuicios en determinados sectores que se puedan generar, como con todo acuerdo comercial–, la firma del pacto envía una señal potente de apertura al mundo en pleno desafío arancelario impuesto por Trump.