Manus impulsa a Meta hacia una nueva generación de IA
El éxito de la ‘startup’ pasa por conseguir mejorar la valoración de las empresas emergentes chinas

La adquisición de la startup Manus, de origen chino, ahora afincada en Singapur, por parte de Meta por más de 2.000 millones de dólares marca un novedoso episodio en la carrera por la IA. Si la política de restricción a la exportación de tecnología lanzada por el gobernó chino aplicara a este acuerdo, esto podría marcar un nuevo ámbito de fricción con Estados Unidos, pero va a ser la componente tecnológica la que marque un importante punto de inflexión.
Si 2025 comenzaba con la irrupción de DeepSeek removiendo los cimientos de Silicon Valley, el año acababa con el anuncio de la primera compra de una empresa de inteligencia artificial de origen chino por parte de una de las tecnológicas estadounidenses pertenecientes al grupo de las siete magníficas. DeepSeek es fruto de la geopolítica, marcado por un escenario de restricciones a la exportación de tecnología estadounidense, y el éxito de Manus también lo es.
Manus es la cuarta compra que realiza Meta para no perder la carrera de la IA, y posiblemente es la que generará un mayor impacto. El origen chino de la startup pone de nuevo el acento en la rapidez con la que las empresas chinas protagonizan avances en IA marcando nuevas tendencias. A su vez, la valoración de Manus por Meta, por más de cuatro veces el valor que alcanzó la startup tras su lanzamiento, pone el foco en la adopción de la inteligencia artificial, eso sí, a través de agentes, y no tanto en la tendencia actual de rivalizar por disponer del mejor modelo de IA.
Demostrado el talento de Manus para desarrollar un agente de IA totalmente autónomo con un equipo de poco más de 100 personas, su asociación con Meta puede marcar un cambio revolucionario al aportar el acuerdo la capacidad económica y el impulso internacional que no consiguió mientras formaba parte del ecosistema tecnológico de China. Además, Manus utiliza los modelos de inteligencia artificial de Anthropic y Alibaba, de ahí su traslado de sede a mediados de 2025 para evitar los controles regulatorios que viene imponiendo la geopolítica de la tecnología.
Para Meta, la compra de Manus supone diferenciarse de sus rivales en la carrera por la IA tras un año de fuerte competencia en el que perdía posiciones. Sin embargo, tras este acuerdo, Meta podría pasar a liderar otra carrera, la de la adopción de inteligencia artificial al incorporar el agente de IA Manus a las plataformas bajo el paraguas de Meta, como Facebook, Instagram, WhatsApp y MetaAI.
Las grandes tecnológicas estadounidenses han venido centrando su rivalidad en desarrollar el mejor modelo posible como estrategia para conseguir los mayores beneficios asociados a la IA. La irrupción de DeepSeek, con su propuesta de código abierto, impulsó nuevos entornos de innovación y constató que un modelo lo suficiente bueno era una alternativa viable para monetizar el uso de la IA maximizando la adopción, en definitiva, la verdadera carrera a conquistar en el campo de la inteligencia artificial.
Ahora Manus, que se presenta como el primer agente autónomo de IA del mundo, revoluciona la industria al situarse en la capa de ejecución, realizando tareas complejas, generando informes detallados y entregando resultados finales de extremo a extremo de forma autónoma, entre otras cosas, es decir, actuando sobre la adopción. Se integra con casi todo el ecosistema digital del usuario a través de conectores MCP desde un único prompt, y todo ello sin tener un modelo de IA propio, sólo actuando sobre ellos. Un giro estratégico que supone para Meta tomar ventaja en la forma en que los usuarios interaccionan con sus plataformas, permitiéndole liderar a su vez la carrera por la IA agéntica frente a OpenAI, Google y Anthropic.
Como caso de éxito, Manus representa una nueva generación de inteligencia artificial. La excepcionalidad de ser el único agente de IA totalmente autónomo aporta momentum a Meta, sobre todo cuando Manus cuenta con un modelo de negocio que la ha convertido en la startup que más rápido ha alcanzado los 100 millones de ingresos recurrentes anuales en el mundo, se sitúa en algo más de 125 millones de dólares, apenas ocho meses después de su lanzamiento.
Convertido además en fenómeno viral en el ecosistema tecnológico chino, la startup ha procesado hasta el momento más de 147 billones de tokens y creado más de 80 millones de computadoras virtuales, con crecimientos del 20% mensual desde que lanzara su última versión. Cifras que avalan la adquisición por Meta para mantenerse en la carrera de la IA y que para la startup de origen chino supone poder explotar todo su potencial.
Como parte de este acuerdo, Manus no operará en China, dejará de recibir inversión china y no desarrollará una versión para el mercado chino. Se integrará en las plataformas sociales y de mensajería de Meta, pero seguirá funcionando de forma independiente para conquistar los mercados globales. Nuevos pasos que, junto con su traslado a Singapur, podrían evitar que el gobierno chino interviniera al tener la operación la consideración de cooperación comercial, al estilo del movimiento realizado por Nvidia con Groq.
Los agentes de inteligencia artificial aspiran a posicionarse como una auténtica revolución en el ámbito de la inteligencia artificial, y el éxito de Manus pasa por conseguir mejorar la valoración de las startups de IA chinas, aunque todavía estén muy lejos de alcanzar las cotizaciones de sus equivalentes estadounidenses. Manus se lanza así a la expansión internacional de la mano de Meta partiendo de un talento educado en China pero con potencial para competir con las grandes tecnológicas.
El alto nivel al que compiten las startups chinas en inteligencia artificial, a pesar de un entorno marcado por las restricciones estadounidenses, las sitúa como referentes de la nueva generación de IA. Para el gigante asiático ha podido suponer una llamada de atención, lo que propiciaría que el gobierno chino buscara evitar que otras empresas emergentes chinas tomen el camino de Manus, pero, sin duda, talento en inteligencia artificial no les falta y con mayor capacidad económica la rivalidad tecnológica alcanzaría otro nivel.