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Opa hostil
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Ruido de sables en Naturgy tras el juego de manos de ‘Bayo’ a Javier de Jaime

Adebayo Ogunlesi, fundador de GIP, deja sola a CVC en la gasista tras vender la firma a BlackRock: Con plusvalías a la baja, sin comprador y muchas urgencias.

Sede de Naturgy
Pablo Monge Fernandez

La vida te da sorpresas, cantaba Rubén Blades. Probablemente Javier de Jaime, durante décadas hombre fuerte de CVC en España y perfil de peso en la estructura internacional del fondo, pensó que su destino en Naturgy estaba unido al de Adebayo Ogunlesi, uno de los fundadores y presidente del neoyorquino Global Infraestructure Partners (GIP). Terminaba 2023 y ambas firmas, para un observador no demasiado informado, tenían motivos para festejar el fin de año con fanfarria y oropel. Los dos grupos entraron en la gasista con la acción a 19 euros. Andando el tiempo, la cotización se movía hace apenas un trimestre entre los 27 y 28, lo que arrojaba para ambos pingües ganancias en el entorno de los 1.500 millones. La participación que un día costó 3.800 millones valía 5.300, un negocio en apariencia redondo. ¿El problema? Que los beneficios de De Jaime y Ogunlesi solo lo eran sobre el papel. El bloqueo accionarial en la compañía y la incapacidad de ambos jugadores para monetizar la participación, con su ciclo inversor más que vencido, era motivo más que suficiente para que a cualquiera se le atragantaran las uvas.

La parálisis venía de lejos. De entre las decenas de posibilidades que manejaron los gestores y los propios fondos para canalizar la operación salida se optó, a comienzos de 2022, por el Proyecto Géminis. Se trataba de una suerte de escisión de la compañía en dos sociedades, una que acogiera las actividades reguladas y otra, las liberalizadas. El modelo, supuestamente, facilitaría la salida de los fondos en la parte de negocio no estratégica. La idea, empero, no hizo fortuna política, al punto que Teresa Ribera se encargó de frenarla y mantenerla en barbecho. A partir de ahí, dos años de palos de ciego y, al menos, una certeza para el mercado: CVC y GIP habrían de salir juntos del aprieto, con Criteria -ancla industrial con su 26%- y los australianos de IFM como accionistas de mirada más larga. Todo saltó por los aires, sin embargo, en los primeros días de 2024.

Fue precisamente el 12 de enero cuando BlackRock, el gigante de Larry Fink, anunciaba la compra de GIP por 12.500 millones de dólares. La adquisición, en primer lugar, hacía de oro a Bayo Ogunlesi, quien, según Bloomberg, atesoraba un 17,5% de la firma y elevaba su fortuna personal hasta los 2.300 millones de dólares. Pero además, el movimiento modificaba los equilibrios de poder en Naturgy, al incorporar BlackRock la participación. Más allá del calendario -con la operación pendiente de aprobación del Consejo de Ministros por el cambio de titularidad real-, no es lo mismo contar con un único activo líquido con semejante plusvalía, como era el caso de GIP, que formar parte de una cartera de la envergadura de BlackRock, para quien los tiempos son relativos. Ante De Jaime, siempre podrá argumentar el ejecutivo nigeriano, hijo del primer profesor de Medicina del país, que no vendió la participación a sus espaldas. En realidad, se deshizo de toda la empresa.

La ruptura de intereses, en todo caso, pone en una auténtica encrucijada a CVC, cuyas decisiones a partir de ahora se convierten en un vector clave para entender lo que pase en Naturgy. De hecho, puede darse la paradoja de que los compradores que De Jaime no encontraba con la acción a 27 empiecen a pasarse por sus oficinas con los títulos a 19. Lógicamente, es ahora a CVC a quien, a priori, conviene templar gaitas y esperar... en lo que pueda. El factor esencial para explicar el batacazo en Bolsa puede ubicarse con precisión. El 13 de febrero, Morgan Stanley Capital International (MSCI), referente mundial para inversores institucionales y fondos cotizados, excluía a Naturgy de sus índices por su escaso free-float (capital que cotiza en Bolsa), situado en apenas el 12%. “O lo que es lo mismo, los propios fondos han terminado por pegarse un tiro en el pie”, expone un analista. En efecto, la irrupción de IFM en el capital de la compañía, y su plan de comprar paulatinamente en mercado lo que no consiguió vía opa, ha terminado por estrangular el valor y ahuyentar a los inversores que necesitan ligarse a un índice. En suma, un escenario diabólico para la cotización.

¿Soluciones? Fuentes del capital consideran que es prematuro, tras los últimos cambios en el tablero de juego, pensar en soluciones mágicas. No obstante, varios analistas apuestan porque, al final del camino, la opción más plausible pasa por lanzar una nueva oferta pública (Re-IPO, por sus siglas en inglés), movimiento por el que los accionistas sacarían al mercado parte de sus títulos para dotar de liquidez al valor. No sería una operación novedosa en el sector, en tanto es un camino que ya transitó con éxito Enel con Endesa allá por el año 2014. Sin embargo, sí sería complicada. Por ejemplo, tendría que orquestarse a un precio más bajo del actual para conseguir una revalorización; y la acción ya ha caído mucho. “Naturgy lleva dos años desaparecida del mercado -se explica desde una firma de análisis que ha seguido históricamente el valor-. El perfil bajo de los accionistas y su intención de salir del capital han reducido al mínimo los road shows a pesar de la calidad de los resultados. Si se quiere acometer una IPO, es necesario previamente montar un caso inversor”.

La caja de Pandora puede terminar de abrirla la CNMV si convierte en coercitivas sus intenciones de reclamar medidas a las cotizadas con poco capital flotante para mejorar su liquidez. Como en las novelas de misterio, toca ya considerar los móviles. Criteria, que con la llegada de Ángel Simón va rotar más la cartera y a jugar un papel más activo en la búsqueda de oportunidades industriales, solo tiene una línea roja: no a una opa de exclusión que pudiera hacer peligrar los dividendos para la obra social. IFM estaría dispuesta a elevar su participación, siempre que no tenga que lanzar una opa al comprometer el umbral del 30%. Finalmente, BlackRock necesitará al menos seis meses para digerir GIP y ha metido su participación en el congelador. Lo de CVC es más fácil: solo quiere salir. Otra cosa es que a De Jaime se le puedan acumular los problemas, de LaLiga a Tendam. Entretanto, Bayo, junto a su mujer Amelia, a quien reconoce el motor de su vida, debe sonreír aliviado mientras prepara otra lujosa fiesta en su casa de los Hamptons. Debe pensar, como Blades, que “si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos”.

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