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Editorial
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Las dudas que siembra el escándalo de Binance

La alarma generada por lo que está ocurriendo EEUU apunta a la necesidad de una vigilancia atenta por parte de los reguladores nacionales

Changpeng Zhao, fundador y CEO de Binance.
Changpeng Zhao, fundador y CEO de Binance.Gabriela López escalante

La potente ofensiva impulsada por la SEC contra Binance, una de las mayores plataformas de criptomonedas del mundo, que arrancó el lunes con la presentación de una demanda ante un juzgado de Columbia y se reforzó horas después con la petición al juez para que se congelen todos los activos de la firma, constituye un ejemplo de la opacidad que envuelve al mercado de los criptoactivos incluso para un organismo con medios tan poderosos como la SEC. La demanda, por presunta violación de las leyes federales de valores, incluye 13 acusaciones contra firmas asociadas a la plataforma, la cual, según el regulador, ha estado operando sin autorización en el país. La firma fundada por el empresario chino-canadiense Changpeng Zhao sufre desde el lunes, no solo en EEUU, sino también en el resto de los mercados en que opera, una retirada de fondos por parte de sus clientes que supera ya los 1.000 millones de dólares.

En España, donde está presente desde 2019, Binance continúa operando con aparente normalidad, pese a los roces que ha tenido con la CNMV, que le prohibió en mayo la venta de criptoderivados, y la existencia de una causa abierta ante un juzgado de Madrid por un presunto delito de estafa informática y apropiación indebida. La plataforma está inscrita en el registro de activos digitales ante el Banco de España, pero esa inscripción no implica supervisión financiera, sino solo la acreditación de que cumple la legislación antiblanqueo. Lo mismo ocurre en otros países europeos, donde opera en una suerte de vacío regulatorio, con excepciones como Reino Unido, donde su actividad ha sido prohibida, o de Holanda, que le ha impuesto una multa millonaria.

La entrada en vigor del reglamento europeo MiCA, que comenzará a aplicarse en la segunda mitad de 2024, aumentará las exigencias de transparencia y de control de los reguladores sobre las plataformas y operadores de criptoactivos, pero no proporcionará una protección similar a la que se ofrece en las finanzas tradicionales. Tampoco evitará el derrumbe de precios, las malas práxis o las olas de pánico ni incluirá un fondo de garantía de inversiones.

De momento, y mientras la justicia estadounidense verifica las acusaciones de la SEC, el hecho de que el fundador de Binance no haya comparecido en la citación judicial que recibió en marzo dentro del proceso abierto contra él en España y la alarma generada por lo que está ocurriendo EEUU apunta a la necesidad de una vigilancia atenta por parte de los reguladores nacionales, que arroje algo de luz sobre la situación de la firma en España y de sus inversores.

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