El Foco
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El impuesto a la banca y las turbulencias financieras

Los bancos españoles tienen mayor carga fiscal y se encuentran, por tanto, en peor posición competitiva en esta crisis respecto a sus pares europeos

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso de los Diputados. EFE/ Juan Carlos Hidalgo
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso de los Diputados. EFE/ Juan Carlos HidalgoJuan Carlos Hidalgo (EFE)

En las últimas semanas, la preocupación alrededor de los riesgos derivados del rápido incremento de los tipos de interés en el sistema financiero está en la agenda de todos los agentes económicos y, especialmente, de los reguladores financieros de las principales potencias: Reserva Federal de EE UU, Banco Central Europeo, Banco de Inglaterra y Banco de Japón, entre otros. Esta circunstancia nos recuerda la importancia que tiene un sistema bancario sólido para el conjunto de la economía de un país.

Entre tanto, en los últimos meses en nuestro país ha habido un debate intenso alrededor de la decisión del Gobierno de establecer un impuesto adicional a la banca (mal denominada prestación patrimonial). Según se infiere de la exposición de motivos, el impuesto se justifica por los supuestos beneficios extraordinarios generados por el sector de las entidades de crédito como consecuencia del incremento de los tipos de interés. A la luz de este nuevo contexto de turbulencias financieras, los argumentos en contra del nuevo impuesto, como la excesiva carga fiscal de la banca de nuestro país y la pérdida de competitividad de la banca española frente a sus competidores europeos adquieren especial interés.

Conviene realizar dos consideraciones previas. La primera es que el impuesto sobre sociedades no mide la contribución real de la banca. Tradicionalmente, la contribución de la gran empresa en general, y de la banca en particular, se ha medido considerando exclusivamente el impuesto sobre sociedades, ya que este es el único concepto impositivo claramente desglosado en la información financiera. Pero el impuesto sobre sociedades es cada vez menos relevante para medir la verdadera carga fiscal de las empresas, dado que el volumen de impuestos soportados es muy superior.

La segunda es que, según el informe Contribución tributaria total 2021 de los principales grupos bancarios en España que publicamos en noviembre de 2022, la banca española contribuyó a las arcas públicas con el 51% de los beneficios antes de impuestos soportados en España. En valores absolutos, es una contribución de 6.439 millones de euros en impuestos soportados. No se trata de ningún análisis teórico, sino de un cálculo realizado con datos reales facilitados por las entidades financieras, que representan el 77% del sector bancario español. (Para aclarar cualquier duda que pueda haberse suscitado a raíz del artículo de opinión publicado en estas mismas páginas bajo el título Sobre impuestos (y recursos) de la banca española, nuestro análisis comparado se ha realizado conforme a la metodología de contribución tributaria total, que hemos desarrollado junto con el Banco Mundial y que durante más de 15 años se ha utilizado por dicho organismo en su informe Paying Taxes para comparar la carga tributaria en 190 países de todo el mundo y cuya metodología es pública y está disponible para quien la quiera consultar).

Destacar que, dentro de estos impuestos soportados, hay un porcentaje muy significativo, el 42% del total, que son impuestos específicos del sector bancario. Tiene especial peso el IVA soportado no deducible (25% del total soportado), que supone un coste significativo para el sector financiero, dadas las particularidades de su régimen de deducciones, que impide la recuperación de las cuotas de IVA soportado en unos altos porcentajes, motivo por el cual el IVA no deducible es un coste para estas entidades (1.611 millones de euros en 2021), el tipo incrementado del impuesto sobre sociedades (4% del total soportado), el impuesto sobre actos jurídicos documentados (8% del total soportado) o el impuesto sobre los depósitos bancarios (5%). Si además consideramos aquellos impuestos recaudados –aquellos que han sido generados como consecuencia de la actividad económica de la empresa, sin suponer un coste para las compañías distinto del de su gestión, como son las retenciones practicadas a los trabajadores a cuenta del impuesto sobre la renta de las personas físicas–, el sector bancario contribuye con un total de 11.599 millones de euros.

Pero para tener una perspectiva más amplia, podemos cuestionarnos sobre cuánto paga la banca española respecto a sus comparables europeos. Para evaluar la carga fiscal de la banca en España en relación con los países de la Unión Europea comparables por tamaño y desarrollo del sistema financiero –como, por ejemplo, Francia, Alemania, Italia y Países Bajos–, analizamos la carga fiscal que tendría un banco modelo con el sistema tributario español y con el de los referidos países. Los resultados del análisis muestran que el banco modelo español presenta una ratio de contribución tributaria del 53,4% (próximo al 51% calculado con datos reales de 2021) que, considerando el nuevo impuesto a la banca, se elevaría hasta el 63,1%, superando así en 10 puntos a los bancos franceses (53%) y en más de 15 puntos a los italianos (45.5%), neerlandeses (45,8%) y alemanes (44,5%).

A la luz de estas conclusiones, es evidente que los bancos españoles se encuentran en una peor posición competitiva respecto a sus pares europeos para gestionar el actual entorno de máxima incertidumbre a la que se enfrentan, motivo por el cual el Gobierno debería revaluar la idoneidad del mismo.

Cuando se aborda el debate de la fiscalidad es importante tener una visión completa y no ampararse en planteamientos parciales y sesgados que solo sirven para menoscabar la credibilidad del sistema fiscal en su conjunto y de la gran banca en particular. Por desgracia, es difícil que los discursos se basen en análisis técnicos con una metodología rigurosa y completa, por lo que creemos que este análisis ofrece una valiosa perspectiva que esperemos ayude al debate sobre la tributación de la banca en nuestro país.

Francisco González Fernández-Mellado / Roberta Poza son socios de PwC Tax & Legal

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