El depósito que desafía a los bonos: paga un 3,75% TAE por bloquear el dinero diez años
El banco belga BankB ofrece la mayor remuneración por el ahorro en el mercado español


El banco belga BankB ofrece un producto poco habitual para los ahorradores españoles. La entidad ha lanzado depósitos que pagan un 3,75% por bloquear el dinero durante siete, ocho o diez años y que se pueden contratar a través de la plataforma Raisin. Se trata de un producto que llama la atención tanto por el tipo de interés, elevado para lo que ofrece el mercado español, como por la duración, ya que en España los bancos suelen diseñar depósitos de varios meses o un año.
Por dar una idea, las ofertas más agresivas del escaparate bancario español se concentran actualmente en plazos muy cortos. ING ofrece a los nuevos clientes un 3% TAE durante tres meses, mientras que Banco BiG llega al 4% TAE, pero únicamente durante un mes. La duración cambia por completo el resultado final. Con 10.000 euros, el producto de ING generaría alrededor de 74 euros brutos en tres meses, mientras que el de Banco BiG aportaría unos 33 euros en un mes. Y dependiendo de la política monetaria, al vencimiento esas ofertas podrían no seguir disponibles para renovar el depósito. El 3,6% de BankB puede mantenerse durante ocho años.
Los bancos fijan el precio de sus depósitos teniendo en cuenta las necesidades de financiación y las expectativas sobre los tipos de interés. Si esperan que el precio del dinero sea más bajo en el futuro, tienen pocos incentivos para pagar durante muchos años rentabilidades elevadas. De ahí que resulte llamativo que BankB no solo pague un 3,75% TAE, sino que permita asegurarlo durante hasta diez años. La facilidad de depósito del Banco Central Europeo (BCE), que es la principal referencia para la remuneración de la liquidez de los bancos de la zona euro, se encuentra en el 2,5%. En 2023 llegó a alcanzar el 4%, en el punto álgido del ciclo de subidas de tipos.
Koen Van de Steen, responsable de depósitos de BankB, explica que detrás de este producto está la intención de financiarse a largo plazo para conceder créditos e hipotecas también a largo plazo. “La actividad principal de BankB desde hace más de 70 años ha sido la concesión de préstamos a medida con garantía hipotecaria. Estos préstamos se financian principalmente mediante depósitos de clientes. Tras las subidas de los tipos de interés que comenzaron en 2022, los clientes optaron cada vez más por soluciones de crédito a más largo plazo. Como consecuencia, nuestras necesidades de financiación también se desplazaron hacia vencimientos más largos”, detalla.
En la práctica, se trata de un depósito convencional con las condiciones habituales. El cliente contrata el importe que desea, la duración y, al final del periodo, el banco le devuelve ese dinero inicial más los intereses generados. Además, los intereses se reinvierten anualmente, por lo que se beneficia del efecto del interés compuesto. Por dar una idea, para un capital inicial de 10.000 euros, eso supone obtener unos 3.270 euros brutos después de los ocho años. La rentabilidad acumulada sería del 44,5%. Al tratarse de un banco belga, los ahorros están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos de Bélgica. La cobertura alcanza los 100.000 euros por depositante y entidad e incluye tanto el capital como los intereses acumulados.
De todas formas, puede no ser un producto adecuado para todo el mundo, y tiene sus desventajas. La principal es la falta de liquidez. El banco advierte de que no permite la cancelación anticipada, por lo que hay que esperar forzosamente esos siete u ocho años para recuperar el dinero. Por esa duración puede asimilarse a un bono, pero aquí aparece una de las grandes diferencias frente a la deuda. Un inversor que compra bonos con un vencimiento de diez años también compromete su dinero a largo plazo si quiere mantener el título hasta su amortización, pero tiene acceso a un mercado secundario en el que puede venderlo antes. A cambio, asume el riesgo de que el precio haya caído y tenga que aceptar pérdidas.
A comienzos de mes, el Tesoro adjudicó obligaciones del Estado con un plazo de nueve años y ocho meses a una rentabilidad media del 3,737%, ligeramente inferior al 3,75% que paga BankB. De todas formas, se trata de productos distintos y con riesgos diferentes. La deuda pública cotiza diariamente y puede venderse antes del vencimiento, mientras que el depósito ofrece una rentabilidad pactada y la cobertura del correspondiente fondo de garantía, pero sacrifica prácticamente toda la liquidez.
La segunda desventaja que ofrece el depósito es que un periodo de siete, ocho o diez años atraviesa prácticamente un ciclo económico completo. Pueden cambiar los tipos, la inflación, las necesidades familiares o incluso la situación económica del cliente. Hay que tener en cuenta que los intereses se acumulan y se pagan al vencimiento. Eso favorece el interés compuesto, pero significa que el ahorrador no recibe ingresos anuales que pueda gastar o usar para otras necesidades.
Igualmente, la entidad admite que el atractivo del producto depende de lo que suceda a partir de ahora con los tipos. Si los tipos suben y las entidades elevan sus ofertas, ese 3,6% puede estar por debajo del mercado. Eso sí, en periodos en los que los tipos bajen, un ahorrador puede encontrar que los depósitos no existen o las rentabilidades que ofrecen son simbólicas. “Los periodos de tipos de interés elevados y al alza suelen ir seguidos de periodos de tipos a la baja. En un entorno así, fijar un tipo de interés durante un plazo más prolongado puede resultar ventajoso, ya que reduce la necesidad de reinvertir en el futuro a tipos potencialmente inferiores”, valora Van de Steen.
Por ello, el ahorrador tiene que tener en cuenta que el depósito elimina el riesgo de tener que reinvertir dentro de unos años a tipos mucho más bajos. Pero a cambio de asumir el riesgo de permanecer atado durante diez años a una rentabilidad que, en algún momento, podría quedarse por debajo del mercado y también de bloquear un dinero que podría necesitar.