Ir al contenido
_
_
_
_

Letras, depósitos o fondos monetarios: dónde gana más dinero hoy un ahorrador con 50.000 euros

La subida de tipos del BCE reaviva los productos clásicos para los perfiles ultraconservadores

Cola en el Banco de España para comprar letras del Tesoro, en una imagen de archivo.Europa Press News (Europa Press via Getty Images)

Los ahorradores conservadores vuelven a tener opciones para rentabilizar su dinero. Tras varios años en los que los tipos de interés se mantuvieron estancados y los bancos fueron reduciendo su oferta de cuentas y depósitos, el endurecimiento de la política monetaria por parte del Banco Central Europeo (BCE) para tratar de combatir la inflación ha aflorado un nuevo abanico de posibilidades. Los depósitos han regresado a los escaparates bancarios, los fondos monetarios han recuperado atractivo y las letras del Tesoro se han consolidado como uno de los productos favoritos de los particulares. Aunque los tres instrumentos se sitúan siempre entre las opciones predilectas de los ahorradores españoles por su perfil conservador y baja aversión al riesgo, las diferencias que ofrecen entre rentabilidad, fiscalidad y liquidez pueden marcar la diferencia.

La última subasta del Tesoro Público sitúa a las letras entre las alternativas más rentables actualmente para el ahorrador conservador. Los rendimientos se situaron en el 2,244% para las letras a tres meses, el 2,409% para las de seis meses, el 2,524% para las de nueve meses y el 2,523% para las de doce meses. Tomando como referencia las letras a un año, un inversor que destinara esos 50.000 euros de ahorro, obtendría alrededor de 1.283 euros brutos en intereses al vencimiento.

El principal atractivo de las letras está en la seguridad que proporciona la deuda pública española y en una rentabilidad que vuelve a niveles que no se veían desde hace meses, superando el 2,5%. No obstante, el inversor debe tener en cuenta que el dinero queda comprometido hasta el vencimiento si quiere asegurarse la rentabilidad prevista. Aunque existe un mercado secundario, vender antes de tiempo puede implicar ganancias o pérdidas en función de las condiciones de mercado. También hay que contar con que el dinero obtenido en intereses hay que tributarlo a Hacienda (en este ejemplo sería un 19%, unos 244 euros) al vencimiento. Y si el inversor quiere mantener su inversión o aumentarla, debe esperar a que venza la actual y hacer una nueva compra. Es decir, no es acumulativa, por lo que pierde parte del efecto del interés compuesto.

Por otro lado, la subida de los tipos de interés del 2% al 2,25% ha llevado a las entidades financieras a mejorar la remuneración de sus productos de ahorro. Aunque las ofertas distan de las que existían cuando las tasas del BCE estaban en el 4%, se pueden encontrar propuestas que superan el 3%. Entre las más destacadas se encuentran el depósito de Banca March, que remunera al 2,5% a doce meses para importes mínimos de 30.000 euros; el de WiZink, que ofrece un 2,85% a 18 meses desde 5.000 euros; el de Arquia Banca, con un 2,5% a seis meses y una inversión mínima de 10.000 euros; y el de Renault Bank, que paga un 2,63% a 12 meses.

En el ámbito de las cuentas remuneradas también destacan las ofertas de Openbank y Bankinter, ambas con una remuneración del 2,5%, mientras que Sabadell ofrece un 2%. Entre las entidades digitales sobresalen Trade Republic, con un 3,04%, y Revolut, que alcanza el 3,51% para nuevos clientes. MyInvestor acaba de elevar al 2,5% la remuneración de la cuenta para nuevos clientes y del 3,25% para quienes tengan cuenta premium (con un coste de 7,99 euros al mes). Aunque en algunos casos se trate solo de unas décimas de diferencia en el tipo de interés, tiene un impacto significativo sobre el rendimiento final. Un ahorro de 50.000 euros remunerado al 3% generaría aproximadamente 1.500 euros brutos en un año. En el caso de una cuenta al 3,51%, la ganancia ascendería a unos 1.755 euros brutos anuales.

La principal ventaja de los depósitos y cuentas remuneradas es su sencillez. El cliente conoce desde el primer día la rentabilidad que recibirá al vencimiento y no está expuesto a los vaivenes del mercado. Como punto negativo, la fiscalidad juega en su contra frente a los fondos monetarios. Cuando el depósito vence, la entidad abona los intereses y aplica la retención fiscal sobre las ganancias obtenidas. En las cuentas bancarias, la parte negativa es que, en general, los bancos establecen límites máximos sobre el dinero a remunerar.

En tercer lugar, otra de las opciones clásicas entre los ahorradores más prudentes son los fondos monetarios. Estos vehículos invierten en activos de muy corto plazo y su rentabilidad suele ir de la mano de los tipos oficiales del BCE. Entre estos fondos, algunas opciones habituales son el Groupama Trésorerie, que ha ofrecido una rentabilidad media mensual del 0,17% en los primeros meses del año, equivalente aproximadamente a un 2,06% anualizado. También La Française Trésorerie, con una media mensual del 0,17% que daría una rentabilidad anual del 2,06%, y el AXA Trésor Court, con una media mensual igualmente cercana al 0,17%, lo que supondría una rentabilidad anualizada en torno al 2,11%. Con la reciente subida de tipos, es esperable que aumente ligeramente la revalorización.

Para un patrimonio de 50.000 euros, estas rentabilidades implicarían unas ganancias cercanas a los 1.050 euros brutos anuales. A simple vista, los fondos monetarios ofrecen una rentabilidad inferior a las letras y los mejores depósitos y cuentas remuneradas, pero cuentan con ventajas. Por un lado, el efecto del interés compuesto. Los intereses generados se acumulan, generando nuevos intereses. Es un efecto multiplicador que se aprecia especialmente en el largo plazo. Si un inversor deja esos 50.000 euros durante un año y obtiene una rentabilidad del 2,1%, al final del periodo habrá obtenido unos 1.050 euros. Si decide dejar intacta la inversión durante otro año, y obtiene una rentabilidad igualmente del 2,1%, al final del periodo habrá obtenido unos 1.072 euros.

Otra ventaja es el tratamiento fiscal. Mientras la inversión se mantenga, no hay que tributar por las ganancias acumuladas. El pago de impuestos se produce solo cuando se vende todo el fondo o una parte. Además, la normativa permite realizar traspasos entre fondos sin peaje fiscal, por lo que si el banco central toma una senda de bajos tipos, se puede traspasar el importe a otros fondos de inversión sin tener que pagar impuestos por ello.

Por ello, para un ahorrador con 50.000 euros y un perfil conservador, la elección del instrumento que más le conviene dependerá de sus prioridades. Quien busque la rentabilidad inmediata más alta, encontrará las mejores oportunidades en determinadas cuentas remuneradas y depósitos que ofrecen más de un 3%. Quien prefiera deuda pública, puede obtener más de un 2,5% anual con las Letras del Tesoro. Y quien valore la flexibilidad y la eficiencia fiscal seguirá encontrando en los fondos monetarios una alternativa, especialmente si los tipos de interés se mantienen en niveles elevados.

De todas formas, hay que tener en cuenta que con una inflación del 2,8% (según el último dato, del mes de junio) toda rentabilidad por debajo de esa cifra supondrá una pérdida de poder adquisitivo. Los productos más conservadores pueden ayudar a paliar el efecto de la inflación, pero habitualmente no son suficientes para generar una rentabilidad que eleve el poder adquisitivo y para ello es necesario asumir algo más de riesgo, con fondos de renta fija, mixta o variable.

El siguiente escalón para quienes estén dispuestos a asumir algo más de riesgo, son los fondos de renta fija. A diferencia de los monetarios, estos vehículos invierten en bonos con vencimientos más largos, tanto de deuda pública como corporativa. Su valor puede fluctuar cuando cambian los tipos de interés o las expectativas sobre la política monetaria. Pero en cualquier caso suelen ser más predecibles. El fondo Twelve Capital UCITS ICAV - Twelve Cat Bond Fund tiene un nivel de riesgo de 2 sobre 7 y ofrece una rentabilidad anualizada media del 6% desde su creación. El R-co Conviction Credit Euro también tiene una escala de riesgo de 2 sobre 7, cuenta con una valoración de cinco estrellas en Morningstar y ofrece una rentabilidad media del 4,3% desde su creación.

Para quienes prefieren delegar la gestión, por falta de tiempo, de conocimientos o porque no desean seguir la evolución de los mercados, existen también las carteras automatizadas. Estos productos combinan distintos fondos de inversión y ajustan el peso de cada activo en función del perfil de riesgo del cliente. Se trata de carteras diversificadas y de bajo coste. MyInvestor, por ejemplo, ofrece seis carteras que van desde las más conservadoras hasta las más agresivas. En la cartera de riesgo medio-bajo, la renta fija representa el 61% del patrimonio, frente al 39% invertido en renta variable. Desde su lanzamiento, esta estrategia ha obtenido una rentabilidad media anualizada del 4,3%, un rendimiento que habría permitido batir la inflación durante ese periodo. Aunque, como toda inversión en mercados financieros, las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros, sirven de una orientación para elegir dónde poner el ahorro para generar rendimiento.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_