El BCE avisa de que las ventas de riesgo de los bancos apenas sirven para aumentar el crédito
El banco central indica que las entidades usan estas complejas operaciones, sobre las que han advertido varios supervisores, para elevar dividendos


La última moda en ingeniería financiera para los grandes bancos tiene un nombre: SRT, siglas en inglés de synthetic risk transfers, o transferencia de riesgo sintético. Un mecanismo que permite a las entidades bancarias tradicionales borrar de su balance riesgo crediticio, lo que les permite liberar capital. La complejidad de estas operaciones ha merecido avisos de los supervisores como el BIS, el BCE o el FSB (Consejo de Estabilidad Financiera, organismo dependiente del G20). El propio BCE, en un estudio publicado en su blog, ya había puesto en duda las ventajas económicas de estas operaciones.
“En teoría, la titulización de los préstamos bancarios puede reforzar la capacidad crediticia del sistema bancario, lo que, a su vez, puede contribuir a estimular el crecimiento económico”, plantea la entidad. No obstante, el resultado de su análisis es menos optimista: “Nuestro modelo revela que, cuando la transferencia de riesgo sintético aumenta un 1%, el crecimiento de los préstamos a empresas se incrementa en aproximadamente un 0,02%. La magnitud de este efecto es demasiado pequeña como para tener un impacto económico significativo o sustancial”, concluye.
Los bancos, por el contrario, optan por destinar el capital liberado a retribuir a sus accionistas. El aumento en los dividendos pagados es más de tres veces superior al aumento del crédito para los bancos más activos en estas titulizaciones (un 0,07%), una dinámica que ha sido especialmente notable entre 2024 y 2025.
Este tipo de titulizaciones se denomina sintética porque, al contrario que una titulización de crédito tradicional (donde el préstamo sale del balance del banco para formar parte de un instrumento financiero que compran inversores), en este caso el balance del banco no se ve alterado, pero la entidad coloca a un inversor el riesgo. El importe de créditos de los grandes bancos europeos transferidos bajo este esquema sintético crece a un ritmo frenético: un 37% anual, hasta los 320.000 millones de euros, con datos del año pasado, según la agencia de calificación DBRS Morningstar.
Los compradores son entidades especializadas, que a veces no están en el radar de los supervisores. El FMI concluía en un informe de este año que los tres mayores inversores representan el 50% del mercado. El organismo sentencia que, si los inversores se retiran repentinamente de este mercado, los bancos podrían enfrentarse a un aumento abrupto de las necesidades de capital.
El BCE, en su informe de esta semana, apunta en una dirección similar. Las titulizaciones sintéticas pueden fortalecer la posición de capital de las entidades, lo que es positivo, según la autoridad. Pero también, matiza, “puede ocultar los riesgos subyacentes de refinanciación y de contraparte relacionados con los préstamos titulizados”. El banco central detalla estos riesgos: si el vendedor de la protección, que se supone que debe asumir el riesgo de impago de los préstamos titulizados, no renueva la protección crediticia o no es capaz de absorber las pérdidas.
“La situación resulta aún más preocupante cuando los bancos deciden repartir el capital entre sus propietarios en forma de dividendos, ya que esto aumenta de hecho el apalancamiento de sus balances”, advierte el BCE. El pago de dividendos puede ser importante para mantener la confianza de los inversores, explica el banco, “pero no se debería exagerar el impacto positivo para la economía” de estas operaciones.
“Es poco probable que la titulización sintética por sí sola permita a los bancos conceder préstamos a la economía real por importes sustanciales, y desde luego no a la escala necesaria para impulsar la economía europea”, recalca el banco, que recuerda el déficit de inversión anual de entre 750.000 y 800.000 millones de euros señalado en el informe Draghi. Para los economistas de la entidad, los mercados financieros o la Bolsa están más preparados para cubrir esta necesidad. “Esto hace que el desarrollo y la integración de los mercados de capitales —especialmente los mercados de valores— sean un objetivo especialmente importante para la cooperativa de ahorro e inversión”.
El Santander es desde el año pasado el mayor emisor europeo de SRT de Europa, tras desbancar a Barclays, y planea transferir entre 40.000 y 45.000 millones de activos ponderados por riesgo en 2026, según Sergio Gámez, su responsable global de capital, en una entrevista concedida a Bloomberg. La entidad ha llevado a cabo también un notable esfuerzo para elevar la retribución al accionista, tanto a través de dividendos como de recompras, finalizando hace pocos días un tramo de 5.030 millones de euros. Ambas políticas, la transferencia de riesgo (donde también participan el BBVA o el Sabadell) y el aumento del dividendo son comunes a la banca europea.